miércoles, 15 de abril de 2020


Comunicado de la Reunión virtual de los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales de los países del G20.
Riad, Arabia Saudita, 15 de abril de 2020

Nuestra prioridad colectiva urgente es superar la pandemia de COVID-19 y sus impactos sanitarios, sociales y económicos entrelazados. Estamos decididos a no escatimar esfuerzos, tanto individual como colectivamente, para proteger vidas, controlar la pandemia, salvaguardar los trabajos y los ingresos de las personas, apoyar la economía global durante y después de esta fase y garantizar la capacidad de recuperación del sistema financiero.

Hemos tomado medidas inmediatas y excepcionales, a nivel nacional e internacional, para abordar la pandemia de COVID-19 y sus impactos, incluso mediante la implementación de acciones de estabilidad fiscal, monetaria y financiera sin precedentes y la garantía de que las Instituciones Financieras Internacionales (IFI) puedan brindar un apoyo crítico para los países en desarrollo y de bajos ingresos.

Nuestros esfuerzos deben continuar y ampliarse. Nos comprometemos a utilizar todas las herramientas de política disponibles para apoyar la economía global, aumentar la confianza, mantener la estabilidad financiera y prevenir efectos económicos profundos y prolongados. Según lo dispuesto por la extraordinaria Cumbre de Líderes del G20, respaldamos el Plan de Acción del G20 en respuesta a la pandemia COVID-19, que establece los principios clave que guían nuestra respuesta y nuestros compromisos con acciones específicas para impulsar la cooperación económica internacional a medida que navegamos esta crisis, y miramos hacia una recuperación económica global robusta, sostenida e inclusiva.

Agradecemos los importantes pasos ya dados por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Grupo del Banco Mundial (GBM) y otras instituciones financieras internacionales (IFIs) para ayudar a los países que lo necesitan, utilizando todos los instrumentos en la mayor medida posible como parte de una respuesta global coordinada. Apoyamos la adopción e implementación rápida de una respuesta financiera sólida para ayudar a los países necesitados y mantener la estabilidad financiera mundial y la resiliencia. Como se describe en nuestro Plan de Acción, esta respuesta financiera incluye: entregar un paquete integral de apoyo del FMI; implementar con urgencia el apoyo propuesto por el GBM y los bancos multilaterales de desarrollo por más de U$S 200 mil millones; abordar las vulnerabilidades de la deuda en los países de bajos ingresos debido a la pandemia; y mejorar la coordinación entre las organizaciones internacionales para maximizar su impacto y optimizar el uso de los recursos.

Apoyamos una suspensión temporal de los pagos del servicio de la deuda para los países más pobres que solicitan indulgencia. Acordamos un enfoque coordinado con una hoja de términos comunes que proporcione las características clave para esta iniciativa de suspensión del servicio de la deuda, que también acordó el Club de París. Todos los acreedores oficiales bilaterales participarán en esta iniciativa, de conformidad con sus leyes nacionales y procedimientos internos. Hacemos un llamado a los acreedores privados, trabajando a través del Instituto de Finanzas Internacionales, para participar en la iniciativa en términos comparables. Solicitamos a los bancos multilaterales de desarrollo que exploren más las opciones para la suspensión de los pagos del servicio de la deuda, durante el período de suspensión, manteniendo su calificación actual y bajo costo de financiamiento. Hacemos un llamado a los acreedores para que continúen coordinando estrechamente en la fase de implementación de esta iniciativa.

Acogemos con beneplácito el despliegue rápido y mejorado de acceso al financiamiento de emergencia por parte del FMI, incluida una duplicación temporal del límite de acceso anual en virtud del Mecanismo de Crédito Rápido (RCF) y el Instrumento de Financiamiento Rápido (RFI). Apoyamos la adopción por parte del FMI de una nueva Línea de Liquidez a Corto Plazo, que incluye una revisión en 2022, para miembros con fundamentos y políticas muy sólidos. También pedimos al FMI que explore herramientas adicionales que puedan satisfacer las necesidades de sus miembros a medida que evoluciona la crisis, aprovechando experiencias relevantes de crisis anteriores. Acogemos con beneplácito las contribuciones financieras inmediatas prometidas para fortalecer la capacidad de respuesta a las crisis del FMI y pedimos más contribuciones urgentes para atender las necesidades críticas de financiamiento. Reiteramos nuestro compromiso de garantizar una red de seguridad financiera mundial más sólida, apoyada en un FMI fortalecido, basado en cuotas, con los recursos adecuados, y mantener bajo una estrecha revisión las demandas sobre sus recursos

Hemos tomado medidas inmediatas y excepcionales para apoyar la estabilidad financiera mundial y la resiliencia, incluido el despliegue y la expansión de líneas de intercambio bilaterales y la introducción de facilidades de repos en bancos centrales de acuerdo con sus mandatos (Nota: las “repos de la Fed” son préstamos garantizados efectivamente a bancos, que toman deudas del Tesoro, agencias e hipotecas por períodos fijos de tiempo). También hemos tomado medidas regulatorias y de supervisión para asegurar que el sistema financiero continúe apoyando la economía. Seguimos vigilantes y listos para tomar medidas adicionales según sea necesario. Solicitamos a la Junta de Estabilidad Financiera (FSB) que continúe monitoreando las vulnerabilidades del sector financiero y coordinando las medidas regulatorias y de supervisión entre sus países miembros, organizaciones internacionales y organismos de normalización, utilizando la flexibilidad existente dentro de los estándares regulatorios internacionales sin comprometer las reformas previamente acordadas, y aprovechando las experiencias de los miembros para compartir las mejores prácticas sobre las medidas de política adoptadas. A este respecto, apoyamos los principios establecidos en el informe COVID-19 del FSB al G20.

El Plan de Acción aprobado por nosotros será revisado regularmente a medida que se despliegue el impacto de la pandemia COVID-19. Realizaremos un seguimiento de la implementación e informaremos sobre este plan, y cualquier actualización adicional, en la Reunión de Ministros de Finanzas y Gobernadores del Banco Central del G20 en julio de 2020 y para la Cumbre de Líderes del G20 en noviembre de 2020. Estamos listos para actuar con prontitud y tomar cualquier otra acción que pueda ser requerida. Reiteramos nuestro compromiso de utilizar todas las herramientas de política disponibles para salvaguardar contra los riesgos a la baja, garantizar una recuperación rápida y lograr un crecimiento fuerte, sostenible, equilibrado e inclusivo, mientras continuamos abordando los desafíos globales, en particular los relacionados con abordar los desafíos fiscales derivados de la digitalización de la economía y la mejora del acceso a oportunidades.

Anexo I: Plan de Acción del G20 - Apoyo a la economía global a través de la pandemia COVID-19
Anexo II: Iniciativa de suspensión del servicio de la deuda para los países más pobres. Hoja de condiciones
Anexo III: Informes y documentos recibidos


viernes, 10 de abril de 2020


Lo que vendrá

El trabajo se refiere básicamente, dado el dramatismo del momento que estamos viviendo, a la irrupción impiadosa del COVID-19 (coronavirus). Un efecto que, a diferencias de otras situaciones asimilables ocurridas anteriormente, generalizadas pero no tan invasivas, afecta al mismo tiempo y en forma directa a las personas en todos los países del mundo. Se trata asimismo de delinear algunos de los escenarios que a mi criterio se van a instalar, no solo a consecuencia de la crisis sanitaria, sino, principalmente, por tendencias que aunque embrionarias ya se podían vislumbrar y que la pandemia obviamente no va a eliminar.

Aparentemente nacido en China por un hecho baladí asociada a las tradiciones gastronómicas de su pueblo (una sopa de murciélago), el COVID-19 (coronavirus) ha llegado a afectar a millones de personas, no solo por su incidencia patológica -que es menor con relación a otras causas lesivas-, sino por el efecto sobre la propia subjetividad de los individuos. En el mundo se ha generado una situación de miedo e incertidumbre sin antecedentes. La lista de los cambios es muy abarcativa.  Una síntesis la da una nota en un diario inglés.

“Recuerda algunas semanas atrás e imagina a alguien diciéndote lo siguiente: dentro de un mes, las escuelas cerrarán. Casi todas las reuniones públicas serán canceladas. Cientos de millones de personas en todo el mundo estarán sin trabajo. Los gobiernos lanzarán algunos de los paquetes de estímulo económico más grandes de la historia. En ciertos lugares, los propietarios no cobrarán el alquiler ni los bancos los pagos de la hipoteca, y las personas sin hogar podrán permanecer en los hoteles de forma gratuita. Se pondrán en vigencia medidas de provisión directa de ingresos básicos por parte de los gobiernos. Grandes áreas del mundo colaborarán, con diversos grados de coerción, en un proyecto de mantener separadas a las personas por lo menos dos metros, siempre que sea posible. ¿Hubieras creído lo que estabas escuchando?” (https://www.theguardian.com/world/2020/mar/31/how-will-the-world-emerge-from-the-coronavirus-crisis)

Las derivaciones de las medidas son enormes. La más llamativa es la distancia social que, en combinación con la cuarentena, contribuye a romper de hecho la multiplicidad de lazos que nos vinculan con las personas y las cosas. Me hace acordar a la opción de “mantener solo texto” -cuando se hace una copia con el Word - capaz de eliminar al toque cualquier vínculo preexistente entre las palabras para dejarlas aisladas unas de otras. Las complejidades de las tramas interpersonales se simplifican. La mente se disocia entre lo individual y lo colectivo como en un trastorno bipolar de alcance social.

Lo insólito del momento creado con la irrupción del virus, más la incertidumbre sobre la duración y alcance potencial de sus efectos, nos generan una visión francamente desalentadora sobre lo que está sucediendo… en los momentos en que podemos escapar al desasosiego inconsciente que nos invade a toda hora. Pero, como en toda emergencia, la situación presenta distintos costados; hay amenazas muy serias pero también hay posibilidades por explorar cuando pase todo esto.
Si es cierto, como se dice, que nada será igual luego de que pase la pandemia, y si se puede pensar en que las cosas van a empezar a cambiar en nuestro país, es bueno preguntarse cuáles son las líneas estratégicas a seguir. Voy a dar mi opinión sobre algunos tópicos.

--o0o—

De los innumerables problemas que sufre nuestro país, hay uno que prevalece aunque su consideración siempre ha sido secundaria y formal: el desequilibrio territorial y la concentración demográfica. La malformación se puso en marcha hace 250 años cuando la corona española privilegió comercialmente el Rio de la Plata en detrimento de Lima, dando lugar al crecimiento de Buenos Aires. Las riquezas del puerto comenzaron a atraer población en forma sostenida de un el territorio semivacío, produciendo los perniciosos efectos que se observan en la actualidad.
Una comparación entre las provincias de Córdoba y Buenos nos muestra la variación relativa del índice poblacional desde los años en que se formó el Virreinato del Rio de la Plata.


año
número de habitantes
Buenos Aires
Córdoba
1778
43 165
44 506
1821
200 000
85 000
1847
320 000
90 000
1853
500 000
150 000
1869
495 107
210 508
1895
921 168
351 223
1914
2 066 948
735 472
1947
4 273 874
1 497 987
1960
6 766 108
1 753 840
1970
8 774 529
2 060 065
1980
9 766 030
2 407 754
1991
12 594 974
2 380 041
2001
13 827 203
3 066 801
2010
15 625 084
3 308 876

La disparidad debería ser más marcada si se considera el resto de las provincias.

Desde cualquier punto de visto, la inviabilidad del país se pone de manifiesto en el hecho de que un tercio de su población está amontonada alrededor de la ciudad de Buenos Aires, y el resto vive en un territorio quasi despoblado de 3 millones de Km2. La aglomeración conlleva una cantidad de problemas que son inherentes a su tamaño.

El juego de algunas variables nos muestra no solo la inviabilidad sino el rol perjudicial que juega el conurbano para el resto del país. En el mejor de los casos, cualquier recurso que se ponga en favor de la pobreza es rápidamente absorbido por las migraciones de connacionales que vienen del interior del país, donde tienen menos opciones de subsistencia, y ahora también de los países vecinos. Las mejoras se licúan rápidamente, mientras la población y la pobreza crecen sin cesar.

Esa da lugar a la llamada paradoja del conurbano: cuanto mejor, peor. Se pueden sacar dos conclusiones: si no se para su crecimiento, no hay ninguna posibilidad de un desarrollo nacional equilibrados con sentido federal; la otra es que no se puede desmontar de la noche a la mañana un sistema que se vino armando durante 250 años.

--o0o--

Una política de estado de federalización productiva es la manera de comenzar a revertir la tendencia centrípeta que ha alimentado abusivamente el hinterland de la ciudad de Buenos Aires. Aparte de las inversiones, el levantamiento de un sistema fabril cerca de las materias primas necesita continuar construyendo una infraestructura de conectividad en red que permita la movilidad de los factores en función de las cuotas de exportación que nos sean asignadas o sepamos conseguir. Hay cuatro destinos: el hemisferio americano, el Asia-Pacífico, Europa y África, cometido en el cual también hay que terminar con las unidireccionalidades. Un manejo ordenado de la población implica el control efectivo de fronteras terrestres en favor del trabajo decente así como la cooperación para el desarrollo con los países vecinos como forma de aliviar las presiones migratorias indiscriminadas. La infraestructura debe contribuir a aprovechar las posibilidades geopolíticas de la Argentina, poniendo en valor los miles de km de frontera que posee, para ir atenuando el centralismo porteño.

Algunas de las medidas adoptadas, parecidas como gotas de agua a las de todos los países del mundo, tienden a un control generalizado y excepcional: distancia social, tránsito limitado, amplia disposición de la infraestructura sanitaria, abandono de tareas, teletrabajo, levantamiento y prohibición de reuniones, encuentros virtuales, cuarentena, clausura de fronteras, cierre de fábricas, paralización generalizada de la administración pública, trastornos en la economía y las finanzas, etc., son herramientas que ahora solo causan fastidio, ansiedad y desconcierto, pero que evidencian el poder de los estados de hecho delegados, en este caso ante una amenaza para la salud pública.

Obviamente, todo la drasticidad de esas medidas o circunstancias serán dejadas de lado o matizadas cuando finalice la pandemia. Sin embargo, hay que tener cuenta una cosa: se pondrán en marcha líneas estratégicas globales que no se plasmarán solo en el lapso de una gestión gubernamental. Se requerirá políticas de estado como nunca hubo en la Argentina, un país de culto en materias de divisionismo. Por eso hay que empezar a ser serios en serio. Por ejemplo, los llamados a formar consejos económicos y sociales son experimentos que otrora no han funcionado; así, es difícil esperar que, frente a desafíos tan complejos y complicados, con no pocos de los dirigentes haciendo lo mismo de siempre, se puedan obtener como decía Einstein resultados distintos.

--o0o--

Frente al COVID-19, 200 países están actuando en simultáneo aunque no haya existido una cumbre global de ministros de salud para coordinar las medidas. Por su parte, las NNUU hasta donde se ve no están jugando un papel preponderante. ¿Cuál es entonces el causal de una sincronización que abarca todo el planeta? Haciendo un seguimiento de las noticias a nivel internacional asoma, fiel a su estilo, el rol del G20[i]. A diferencia de 2008/9, cuando encaminó la crisis de Wall Street en unos pocos meses, en este caso la incumbencia es sanitaria, lo que demuestra la amplitud de su agenda. Desde el punto de vista del tablero de comando, la situación no deja de presentar algunas curiosidades.

El G20 carece de los atributos tradicionales del poder. No se apoya en una estructura burocrática; sus autoridades y sedes van rotando anualmente; no tiene programas ni presupuesto establecido (el anfitrión de las cumbres paga los gastos de su preparación; de paso, hay que decir que la inversión no es improductiva: Buenos Aires organizó la reunión global más representativa de su historia, muy probablemente irrepetible por mucho tiempo); la agenda es variable según las circunstancias; su andar es transparente (por su composición, el secreto obviamente está excluido, y el producto de sus deliberaciones se publica de inmediato); no toma decisiones y sus recomendaciones/compromisos (alcanzados por consenso ya que sus instancias organizativas no contemplan el voto) tampoco son vinculantes, es decir, no son de aplicación obligatoria. ¿Cómo puede ser entonces que, en medio de ese universo de características tan paradojales, el G20, en pocos años, se haya ubicado indiscutiblemente en la cúspide de la gobernanza global?

Iluminar el intríngulis no está exento de cierta simplicidad prosaica. Por las razones de una jerarquía informal de poder, el G20 ha subsumido a todas las organizaciones internacionales que necesita para su accionar, lo que no podría ser de otra manera dado que todas esas organizaciones subsisten con los aportes de los países, principalmente los más ricos, que forman parte del G20.

El poder del G20 se basa en la delegación. Lo ejerce a través de las diversas formas que les proveen las organizaciones que subsume, u otras alternativas creadas al efecto. En una apretada síntesis se pueden identificar los siguientes medios (“poleas de transmisión”).

1.       Programas de las Naciones Unidas.
2.       Organismos multilaterales y sus programas
3.       Reuniones ministeriales y canales diplomáticos.
4.       Fundaciones y personalidades. Grupos informales convocados ad hoc
5.       Organismos regionales
6.       Grupos de afinidad y otras instancias del G20

Las diversas ligazones que esas instancias tienen con las jerarquías a niveles nacionales, con distinto grado de formalidad, explican el tránsito que va desde la “recomendación”, hecha por los líderes mundiales en sus cumbres, a la política o medidas concretas que toman los gobiernos incluidos los propios. El G20 vendría ser una especie de influencer con muchos likes entre los que deciden. No hay más secretos que esos. Así, el G20 es un poder de nuevo tipo que no está contemplado en la bibliografía académica. Y su eficacia ya está probada así como su importancia, la que irá creciendo en lo sucesivo, por lo menos hasta un punto.  ¿Qué es lo que viene ahora?

--o0o—

En sus 50 años la globalización ha hecho prodigios. En un breve período de tiempo ha sacado de la pobreza a gran parte de la población que estaba en ese estado. Los logros más notorios están en China, el país más poblado del mundo. Un país atrasado, enormemente afectado por las políticas aventureras del maoísmo, se vio favorecido por una decisión estratégica tomada en Occidente. La RC&T había terminado con la escasez a partir de provocar una nueva revolución industrial capaz de elaborar más bienes que los potencialmente consumibles por toda la población mundial. Ahora hacían falta mercados para lo producible, y los países avanzados necesitaban o les convenía descentralizar la producción de bienes de consumo masivo. Era el momento de las industrias de tecnologías de punta o la producción de bienes y servicios más sofisticados que los países centrales se reservaban para sí. Era lógico que se produjera un dinámico trasplante masivo de industrias llave en mano, en constante actualización, que terminó siendo la razón fundamental del desempeño de China.

Esa ecuación dio lugar a la operación logística más grande de la historia: EEUU y en parte Europa, relocalizaron gran parte de su infraestructura industrial en suelo chino. Los resultados son asombrosos, teniendo en cuenta el punto de partida, para un país devastado que ha sido capaz de llegar a ser en apenas cincuenta años la segunda economía del mundo. Por otra parte, el acelerado crecimiento que se viene dando en países de bajos ingresos, africanos y del sudeste asiático, hace que en conjunto la pobreza (los 1U$S/day) se haya reducido a la mitad en pocos años[ii]. Pero aún quedan 1000 millones de ciudadanos globales que deben ser motivo de otro tipo de políticas más asentadas en la base. Es lo que falta para culminar la instalación de la globalización comenzada en los setenta del último siglo.

--o0o--

“La globalización (G) es un emergente multidimensional en la evolución de la sociedad humana. Como tantas otras eras (edades) de las que nos habla la historia, tiene antecedentes que facilitan su alumbramiento. G es un producto de la revolución científico tecnológica. Son dos las disciplinas de mayor protagonismo en el proceso de su gestación: las matemáticas y la computación. Es el momento de la prospectiva que hace que el futuro ya no solo se enfrente sino que se pueda empezar a construir. Cuando esas herramientas permiten elaborar modelos de alcance planetario, ser procesados (simulados), y dar lugar a modelos operativos (hojas de ruta), se hace posible el gerenciamiento compartido de los recursos que el mundo necesita para su evolución consensuada. Es ahí donde nace G, aún en un mundo absurdamente dividido. Esa sinergia, de matriz transdisciplinaria y alto potencial intelectual, toma forma en el momento que el ser humano sale del seno materno y comienza a internarse en el espacio celeste. En ese sentido G es un cuerpo vivo: nace, crece y se desarrolla. Al igual que nosotros, no puede regresar a la vida intrauterina; el sentido común y un abordaje científico lo certifican”. (https://mercado.com.ar/economia-y-politica/hay-un-regreso-a-la-pre-globalizacion/)

Desde el punto de vista de la física, la globalización es un campo como lo es el gravitacional. Las más diversas situaciones que afectan a los objetos que estás sometidos a sus líneas de fuerza no hacen que el campo se altere. En él las cosas pueden ser de muchas maneras, pero terminan siendo de una…

Para culminar la instalación de la globalización hace falta sustentabilidad. Los países, sobre todo EEUU, están buscando las condiciones para crear y repartir más equitativamente riqueza generada también en su suelo. Es la razón del sorpresivo proteccionismo de Trump. Es el mismo american first que hemos visto últimamente, aunque sin tanto bombo, en otros países europeos que en su momento también transfirieron empresas al sudeste asiático.

EEUU está importando mucho capital, y está repatriando empresas que otrora fueron deslocalizadas. El objetivo de esa gran movida inversa debería ser uno: la creación de puestos de trabajo genuinos para combatir la pobreza, o favorecer el crecimiento y el desarrollo con sentido nacional. En el caso de EEUU, las reverberaciones de las políticas en marcha se notarán entre las familias que se vieron afectados en su oportunidad por el desguace industrial en favor de China, los habitantes del medio oeste norteamericano que no casualmente le dieron el triunfo a Trump.

“Mitigar la pobreza es una imposición de los principios éticos básicos de Occidente así como del simple auto-interés”[iii] se decía hace algo más de cincuenta años en el informe liminar de la Comisión Trilateral constituida en ese momento. No casualmente era su director quien 5 años antes había tenido a su cargo, como Secretario de estado de EEUU, la tarea de organizar las exitosas conversaciones entre Richard Nixon y Mao Tse Tung para la asistencia de Occidente a la RPCh. Henry Kissinger, ya casi centenario pero aún en funciones[iv], fue el negociador estrella en un viraje clave de la historia de la humanidad (o monje negro de la globalización como lo suelen llamar los trolls en EEUU).

El “neoliberalismo” tiene una lista de logros para mostrar. Es de esperar que se mantengan e intensifiquen las tendencias previas al COVID-19. Actualmente, G tiene 3 objetivos principales: la pobreza, la infraestructura de conectividad, y los aspectos institucionales.

Ya hemos visto la cuestión de la pobreza. En cuanto a la infraestructura, seguirán su curso los proyectos de la Nueva Ruta de la Seda, que están contribuyendo a cambiar en un sentido reticular las comunicaciones, materiales y virtuales, del continente euroasiático y parte de África. Con esos proyectos, en una mega escala, se está dando repuesta estratégica a la herencia colonial/imperialista -radio céntrica en beneficio de las metrópolis- para avanzar en un diagrama de tránsitos comerciales como los que son posibles y necesarios con la globalización.

Al solo efecto de su mención. Las macrorregiones se irán instalando como entes convocantes de creciente incidencia. Se pueden esperar cuatro configuraciones dominantes, tres físicas, de contigüidad territorial, y una virtual, de hecho ya existente. La más extensa es el continente euroasiático, en la que Rusia actuará como administradora de conflictos, pero que irá progresando al ritmo de las nuevas obras de infraestructura de conectividad salidas de la Nueva Ruta de la Seda. Obviamente, es esperable un fuerte protagonismo geopolítico de China pero más geo que político. África Subsahariana, irá evolucionando progresivamente desde el fuerte crecimiento de estos días a las políticas de desarrollo a largo plazo. El proyecto convocante para esos países es el programa África 2063 de la Unión Africana en el que se notará la hegemonía de Sudáfrica. El Hemisferio americano actuará de consuno bajo el comando de EEUU.  Y la región revitalizada que actuará sobre la ya existente Commonwealth.  Descendiendo de lo macro, habrá subsistemas, algunos muy conflictivos. Es el caso del Magreb junto al Medio Oriente con un manejo creciente de Turquía. De sucesiva consolidación emergerá el Asia Central con la influencia de Kazajistán. El papel creciente de Vietnam se notará en el sudeste asiático. Asoma la alianza que está estableciendo la India con Japón, como contrapeso al protagonismo chino. Cimera, la conjunción más poderosa y decisiva: el imperecedero acuerdo siempre renovado entre UK y EEUU. Y hacia abajo, lo micro regional y lo local, un largo etcétera. Todos ellos son procesos multifacéticos que irán madurando en el mediano plazo. Lo importante: en el plano comercial, siempre lo más dinámico aunque no lo único, los acuerdos y los conflictos se referirán a la parte menos diversificadas de los procesos productivos

Así, no se verán afectados, y por el contrario preservados, fortalecidos y garantizados, los mecanismos inherentes a las cadenas globales de valor (GVC)[v]. Eso puede implicar infinidad de relaciones que no responde a enfoque estratégicos territoriales sino a las necesidades productivas de las mencionadas cadenas. Hay que prestar atención a las cuotas comerciales e inversiones productivas que son, desde afuera y desde siempre, las herramientas con las que se puede promover el crecimiento de los países emergentes y de menores ingresos.

Un tema clave es la fiscalidad referida a las empresas globales. No son pocos los recursos en juego y tampoco faltan las tramoyas. La OECD está llevando adelante bajo el patrocinio del G20, el programa “Erosión de la base imponible y traslado de los beneficios” (BEPS)[vi], que tiende a controlar los destinos de la tributación de las grandes empresas. Es frecuente que las mismas utilicen jurisdicciones fiscales más favorables para pagar sus impuestos, aun en casos donde no desarrollen actividades en ellas. Más complicado es la tributación de las GVC por su dispersión. Un producto puede estar constituido por muchas partes que provienen de distintos países.  En el G20 se han dado plazo hasta el 2030 para elaborar los algoritmos correspondientes para el funcionamiento de un modelo impositivo que contemple equitativamente los aportes productivos que hacen cada uno de los países y regiones involucrados.

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Se ha puesto en marcha la última fase del proceso iniciado en los setenta para barrer la pobreza de la faz de la tierra. Por cierto, si bien hay resultados que ya se están viendo desde hace algunos años, sobre todo en el sudeste asiático, a la culminación del desafío no se llegará en un periquete. Y en ese cometido habrá distintas posiciones en juego, principalmente dos, el llamado neoliberalismo, que dio sustento decisivo a la gran movida china y de otros países asiáticos, y el populismo, que encarna la Iglesia católica en el reinado jesuítico de Francisco, cuyos resultados aún están por verse. Una batalla con sesgos ideológicos –que con seguridad se reflejará y ya lo está haciendo en la Argentina- como para alquilar balcones.

Ing. Alberto Ford
La Plata, abril de 2020
albertoford42@yahoo.com.ar


[i] Bloomberg informa que se impulsa para esta semana una reunión de ministros de energía del G20 para zanjar en el entredicho de Arabia Saudita con Rusia por el precio del petróleo. Al mismo tiempo, dirigentes de todo el mundo de la talla de Tony Blair, Fernando Henrique Cardoso, Felipe Calderón, Mauricio Macri, etc. han firmado una carta dirigida al G20 solicitando una serie de medidas por el tema del COVID-19.
[ii] En 1992 había 1850 millones de pobres, el 35% de la población mundial. Ese porcentaje en 2017 bajó al 10% o sea 705 millones. En lo que va del siglo XXI la clase media mundial se duplicó de 1500 a 3000 millones (¡). Ver estos datos en https://ourworldindata.org/ 
[iii]Richard N Cooper, Karl Kaiser, Masataka Kosaka. “Towards a renovated international systems”. The Triangle Papers N° 14, p. 189. New York, 1977. En http://trilateral.org//download/doc/renovated_international_system_1977.pdf
[iv]HK acaba de sacar una nota en WSJ “La pandemia del Coronavirus alterará para siempre el orden mundial” ver: https://www.wsj.com/articles/the-coronavirus-pandemic-will-forever-alter-the-world-order-11585953005
[v] La “guerra comercial” tiene más repercusiones mediáticas que efectos negativos sobre el comercio mundial. Hay que tener en cuenta que el conflicto se da sobre la base de una parte menor de la producción global, ya que no afecta a las cadenas globales de valor (GVC), es decir, aquellas producciones de bienes y servicios, cuyas partes provienen de distintos países, y cuyos productos terminados se calcula que constituyen el 90% de las posiciones arancelarias. Aunque no hay información sobre las posiciones en las controversias chino-norteamericanas, y las cuantías se dan en montos líquidos indiscriminados, se puede inferir que las GVC quedan fuera de la controversia por la razón de que la “guerra” involucraría a muchísimos otros países. La poca información que trasciende a los medios sobre los bienes y servicios afectados ratifican la suposición.

jueves, 26 de marzo de 2020

G20 cumbre virtual por COVID-19


Cumbre extraordinaria de líderes del G20: Declaración sobre COVID-19

Por videoconferencia desde Riad, Arabia Saudita, 26 de marzo de 2020
 

La pandemia COVID-19 sin precedentes es un poderoso recordatorio de nuestra interconexión y vulnerabilidades. El virus no respeta fronteras. Combatir esta pandemia requiere una respuesta global transparente, sólida, coordinada, a gran escala y basada en la ciencia en un espíritu de solidaridad. Estamos firmemente comprometidos a presentar un frente unido contra esta amenaza común.

Estamos profundamente tristes por la trágica pérdida de vidas y el sufrimiento que enfrentan las personas de todo el mundo. Hacer frente a la pandemia y sus impactos sanitarios, sociales y económicos entrelazados es nuestra prioridad absoluta. Expresamos nuestra gratitud y apoyo a todos los trabajadores de salud de primera línea mientras continuamos luchando contra la pandemia.

El G20 se compromete a hacer lo que sea necesario para superar la pandemia, junto con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Grupo del Banco Mundial (GBM), las Naciones Unidas (ONU) y otras organizaciones internacionales, trabajando en el marco de los mandatos existentes. Estamos decididos a no escatimar esfuerzos, tanto individual como colectivamente, para:
• Proteger vidas.
• Salvaguardar los trabajos y los ingresos de las personas.
• Restaurar la confianza, preservar la estabilidad financiera, revivir el crecimiento y una fuerte recuperación.
• Minimizar las interrupciones en el comercio y las cadenas de suministro mundiales.
• Brindar ayuda a todos los países que necesiten asistencia.
• Coordinar sobre salud pública y medidas financieras.

Combatiendo la pandemia

Nos comprometemos a tomar todas las medidas de salud necesarias y procurar garantizar una financiación adecuada para contener la pandemia y proteger a las personas, especialmente a las más vulnerables. Compartiremos información oportuna y transparente; intercambiaremos datos epidemiológicos y clínicos; compartiremos los materiales necesarios para investigación y desarrollo; y fortaleceremos los sistemas de salud a nivel mundial, incluso mediante el apoyo a la plena aplicación del Reglamento Sanitario Internacional de la OMS (IHR 2005). Ampliaremos la capacidad de fabricación para satisfacer las crecientes necesidades de suministros médicos y aseguraremos de que estos estén ampliamente disponibles, a un precio asequible, de manera equitativa, donde sean más necesarios y lo más rápido posible. Hacemos hincapié en la importancia de una comunicación responsable al público durante esta crisis de salud global. Encargamos a nuestros ministros de salud que se reúnan según sea necesario para compartir las mejores prácticas nacionales y desarrollar un conjunto de acciones urgentes del G20 para combatir conjuntamente la pandemia en su reunión ministerial en abril.

Apoyamos y nos comprometemos a fortalecer aún más el mandato de la OMS para coordinar la lucha internacional contra la pandemia, incluida la protección de los trabajadores de la salud de primera línea, la entrega de suministros médicos, especialmente herramientas de diagnóstico, tratamientos, medicamentos y vacunas. Reconocemos la necesidad de acciones urgentes a corto plazo para intensificar los esfuerzos mundiales para combatir la crisis COVID-19. Rápidamente trabajaremos juntos y con las partes interesadas para cerrar la brecha financiera en el Plan Estratégico de Preparación y Respuesta de la OMS. Además, nos comprometemos a proporcionar recursos inmediatos al Fondo de Respuesta Solidaria COVID-19 de la OMS, la Coalición para la Preparación e Innovación ante Epidemias (CEPI) y Gavi, la Alianza de Vacunas, de forma voluntaria. Hacemos un llamado a todos los países, organizaciones internacionales, el sector privado, las filantropías y las personas para que contribuyan a estos esfuerzos.

Para salvaguardar el futuro, nos comprometemos a fortalecer las capacidades nacionales, regionales y mundiales para responder a posibles brotes de enfermedades infecciosas aumentando sustancialmente nuestro gasto en preparación para epidemias. Esto mejorará la protección de todos, especialmente los grupos vulnerables que se ven desproporcionadamente afectados por enfermedades infecciosas. Además, nos comprometemos a trabajar juntos para aumentar los fondos de investigación y desarrollo para vacunas y medicamentos, aprovechar las tecnologías digitales y fortalecer la cooperación científica internacional. Reforzaremos nuestra coordinación, incluso con el sector privado, hacia un rápido desarrollo, fabricación y distribución de diagnósticos, medicamentos antivirales y vacunas, cumpliendo los objetivos de eficacia, seguridad, equidad, accesibilidad y disponibilidad.

Solicitamos a la OMS, en cooperación con las organizaciones relevantes, que evalúe las brechas en la preparación para pandemias e informe a una reunión conjunta de Ministros de Finanzas y Salud en los próximos meses, con miras a establecer una iniciativa global sobre preparación y respuesta ante pandemias. Esta iniciativa capitalizará los programas existentes para alinear las prioridades en la preparación global y actuará como una plataforma de coordinación y financiamiento universal, eficiente y sostenida para acelerar el desarrollo y la entrega de vacunas, diagnósticos y tratamientos.

Salvaguardar la economía global

Nos comprometemos a hacer lo que sea necesario y a utilizar todas las herramientas políticas disponibles para minimizar el daño económico y social de la pandemia, restaurar el crecimiento global, mantener la estabilidad del mercado y fortalecer la resiliencia.

Actualmente estamos tomando medidas inmediatas y vigorosas para apoyar nuestras economías; proteger a los trabajadores, las empresas, especialmente las micro, pequeñas y medianas empresas, y los sectores más afectados; y abordar la vulnerabilidad mediante una protección social adecuada. Estamos inyectando más de $ 5 billones en la economía global, como parte de una política fiscal específica, medidas económicas y esquemas de garantía para contrarrestar los impactos sociales, económicos y financieros de la pandemia.

Continuaremos realizando un apoyo fiscal audaz y a gran escala. La acción colectiva del G20 amplificará su impacto, asegurará la coherencia y aprovechará las sinergias. La magnitud y el alcance de esta respuesta hará que la economía mundial vuelva a ponerse de pie y establecerá una base sólida para la protección de los empleos y la recuperación del crecimiento. Pedimos a nuestros ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales que coordinen regularmente su accionar para desarrollar un plan de acción del G20 en respuesta a COVID-19 y que trabajen en estrecha colaboración con organizaciones internacionales para entregar rápidamente la asistencia financiera internacional adecuada.

Apoyamos las medidas extraordinarias adoptadas por los bancos centrales de conformidad con sus mandatos. Los bancos centrales han actuado para apoyar el flujo de crédito a los hogares y las empresas, promover la estabilidad financiera y mejorar la liquidez en los mercados mundiales. Damos la bienvenida a la extensión de las líneas de intercambio que nuestros bancos centrales han emprendido. También apoyamos las medidas regulatorias y de supervisión tomadas para garantizar que el sistema financiero continúe apoyando la economía y damos la bienvenida a la coordinación anunciada por la Junta de Estabilidad Financiera (FSB) de tales medidas.

También acogemos con beneplácito los pasos dados por el FMI y el GBM para apoyar a los países que lo necesitan utilizando todos los instrumentos en la mayor medida posible como parte de una respuesta global coordinada y les pedimos que actualicen periódicamente la información sobre los impactos de la pandemia, las respuesta y las recomendaciones de política del G20. Continuaremos abordando los riesgos de vulnerabilidad de la deuda en los países de bajos ingresos debido a la pandemia. También pedimos a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que supervisen el impacto de la pandemia en el empleo.

Abordar las interrupciones del comercio internacional

De acuerdo con las necesidades de nuestros ciudadanos, trabajaremos para garantizar el flujo de suministros médicos vitales, productos agrícolas críticos y otros bienes, y servicios a través de las fronteras, y trabajaremos para resolver las interrupciones en las cadenas de suministro mundiales, para apoyar la salud y el bienestar de todas las personas.

Nos comprometemos a seguir trabajando juntos para facilitar el comercio internacional y coordinar las respuestas de manera que eviten interferencias innecesarias con el tráfico y el comercio internacional. Las medidas de emergencia destinadas a proteger la salud serán específicas, proporcionadas, transparentes y temporales. Encomendamos a nuestros Ministros de Comercio que evalúen el impacto de la pandemia en el comercio.

Reiteramos nuestro objetivo de lograr un entorno comercial y de inversión libre, justo, no discriminatorio, transparente, predecible y estable, y mantener abiertos nuestros mercados.

Mejorando la cooperación global

Trabajaremos rápida y decisivamente con las organizaciones internacionales de primera línea, en particular la OMS, el FMI, el GBM y los bancos de desarrollo multilaterales y regionales para desplegar un paquete financiero sólido, coherente, coordinado y rápido y para abordar las lagunas en su conjunto de herramientas. Estamos preparados para fortalecer las redes mundiales de seguridad financiera. Hacemos un llamamiento a todas estas organizaciones para que intensifiquen aún más la coordinación de sus acciones, incluso con el sector privado, para apoyar a los países emergentes y en desarrollo que enfrentan los shocks sociales, económicos y de salud de COVID-19.

Estamos muy preocupados por los graves riesgos que representan para todos los países, en particular los países en desarrollo y los países menos adelantados, y especialmente en África y los pequeños estados insulares, donde los sistemas de salud y las economías pueden ser menos capaces de hacer frente al desafío, así como el riesgo particular que enfrentan los refugiados y las personas desplazadas. Consideramos que consolidar la defensa de la salud en África es clave para la resiliencia de la salud mundial. Fortaleceremos el desarrollo de capacidades y la asistencia técnica, especialmente a las comunidades en riesgo. Estamos listos para movilizar el desarrollo y la financiación humanitaria.

Encomendamos a nuestros principales funcionarios pertinentes que coordinen estrechamente en apoyo de los esfuerzos mundiales para contrarrestar los impactos de la pandemia, incluso a través de medidas proporcionales de gestión fronteriza de acuerdo con las regulaciones nacionales y para proporcionar asistencia cuando sea necesario para repatriar a los ciudadanos.

Valoramos los esfuerzos para salvaguardar la salud de nuestra gente mediante el aplazamiento de los principales eventos públicos, en particular la decisión del Comité Olímpico Internacional de reprogramar los Juegos Olímpicos para una fecha no posterior al verano de 2021. Elogiamos la determinación de Japón de organizar los Juegos Olímpicos y Paraolímpicos de Tokio 2020 en su forma completa como un símbolo de la capacidad de recuperación humana.

Estamos listos para reaccionar con prontitud y tomar cualquier acción adicional que se requiera. Expresamos nuestra disposición a convocarnos nuevamente según lo requiera la situación. La acción global, la solidaridad y la cooperación internacional son más necesarias que nunca para hacer frente a esta pandemia. Confiamos en que, trabajando en estrecha colaboración, superaremos esta difícil situación. Protegeremos la vida humana, restableceremos la estabilidad económica mundial y tendremos bases sólidas para un crecimiento fuerte, sostenible, equilibrado e inclusivo.