martes, 7 de noviembre de 2023

 

La pobreza territorial condiciona el futuro argentino

 

La situación generada en torno a la problemática de la pobreza, pinceladas sobre sus características más notables así como el esbozo de algunas medidas que se podrían adoptar frente a la falta de soluciones, constituyen partes del abordaje de uno de los conflictos más críticos de la realidad social que vive nuestro país.

La pobreza es un proceso complejo cuya influencia depende en gran medida del lugar donde se manifiesta.

En la Argentina la pobreza alcanza masa crítica en el Gran Buenos Aires generando una persistente saturación demográfica cuyo volumen contribuye a desequilibrar la geografía política y económica de nuestro país.

Esa combinación de factores interactivos establece una secuencialidad de bucle que se puede desplegar de la siguiente manera: pobreza / migración / conurbanización / incremento poblacional / desequilibrio territorial / aumento de la pobreza.

El abordaje de la problemática requiere de un marco teórico adecuado; asimismo, el diseño eficiente de políticas públicas se debe combinar con las oportunidades provenientes de vectores exógenos que son parte de la globalización en cuya agenda la pobreza es un ítem fundamental.

Las consecuencias de la pobreza son de lo más diversas. Con respecto a las elecciones generales habidas este mes de octubre de 2023 algunos analistas han puesto en evidencia la relación sinérgica entre pobreza, territorio y demografía.

Según esos puntos de vista el repunte del peronismo en las elecciones generales del mes pasado es consecuencia entre otras cosas de la activación de ese círculo vicioso que ha sido aprovechado al máximo por la primera minoría del espectro político de nuestro país.

 

El 80% de la pobreza existente en el país se concentra en los conurbanos. Si la lucha para reducirla ha sido infructuosa cabe preguntar qué parte del fracaso se debe a la calidad de las políticas públicas y cuánto a la propia existencia de esa malformación ecosistémica.

Existe la llamada paradoja de los conurbanos por la cual todo lo que se haga para “mejorar” la situación actúa en sentido contrario: los recursos asignados aunque las intervenciones estén bien concebidas obrarán inexorablemente para atraer familias desde lugares donde la pobreza roza la indigencia esterilizando por saturación las medidas adoptadas.

En la búsqueda de mejores condiciones de existencia, las familias pobres migran no solo desde el interior sino también desde los países vecinos hacia las villas y asentamientos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). 

En destino las espera una vida hogareña y barrial igualmente riesgosa... pero con algunas facilidades que no tenían en sus lugares de origen: acceso gratuito a la salud y la educación, la posibilidad de conseguir un plan, sobrevivir del cartoneo o haciendo changas.

En esas condiciones límites entran a jugar los factores políticos. Desde esa óptica más que un problema a resolver el conurbano pasa a ser una oportunidad.

En 2014 el peronismo presentó una iniciativa parlamentaria por la cual se instituye el 7 de octubre de cada año como el día nacional de la identidad villera.

La pobreza es un sistema multidimensional de índole compleja que muestra muchas facetas y la diversidad de puntos de vista hace posible abordar el flagelo de la pobreza en sus distintos aspectos.

Se puede distinguir, en primer lugar, la familia directamente afectada, pero también los diversos intereses del entorno donde la pobreza se manifiesta a los que se les asigna importantes recursos del presupuesto nacional.

Ese conglomerado está constituido por los políticos encarnados en los punteros, los sucesivos eslabones de las burocracias estatales a cargo de la implementación de los programas sociales (diseño, ejecución, evaluación), las iglesias de distinto signo que tienen un intenso protagonismo, el medio académico que destina muchas horas al estudio de la misma, y el enfoque de los medios de comunicación a través de los cuales se forma la opinión pública sobre uno de los aspectos de mayor incidencia en la marcha de nuestra sociedad.

El hogar pobre es un sistema homeostática queriendo significar con ello que la reacción operada frente a un estímulo negativo hace que ese organismo se acomode rápidamente a la nueva disposición en el diagrama de las fuerzas resultante, para terminar quedando más o menos como estaba al principio pero con una cuota adicional de frustración.

En esas circunstancias opera un sentimiento bastante extendido que es el de la resignación que hace que el descreimiento habitual se afirme en la idea de que nada puede cambiar.

Como cualquier cuerpo vivo, la pobreza pensada como sistema construye sus propios mecanismos autorreferenciales y justificatorios. Obra de esa manera para hacer más llevadera una situación dura y configurar, en un juego de recursividades, un componente de sentido al que ni siquiera se le confiere un carácter transitorio.

Hay fatalismo, y sobrellevarlo implica crear mecanismos de compensación. Esta simbiosis es abarcativa; no solo se refiere a la estructura en sí sino que, invasivamente, compromete a todas las partes integrantes y sus interrelaciones con el entorno. 

Aunque un sistema autopoiético se mantenga en desequilibrio, es capaz de conservar una consistencia sistémica al metabolizar permanentemente la energía de su medio; en este caso, los impactos que reciben las familias incluso, paradójicamente, y en no pocas oportunidades, las adversidades que obran para incrementar el sentimiento fatalistas pero también una cuota de resistencia sorda, las ayuda a desenvolverse en situaciones de hostil adversidad. La pobreza termina siendo un estilo de vida al que no es del todo malo pertenecer.

 

Mitigar la pobreza es una imposición de los principios éticos básicos de Occidente, así como del simple auto-interés. En el largo plazo es improbable un mundo ordenado si el alto ingreso de una de sus partes coexiste con una pobreza extrema de la otra, mientras cobra vida “el mundo único” de la comunicación, de los problemas mutuos y de la interdependencia.  Richard N. Cooper, Karl Kaiser, Masataka Kosaka, Robert R. Bowie, Hacia un Sistema Internacional Renovado, Comisión Trilateral", 1977.

Las condiciones de vida se deben mejorar en los lugares de origen de las familias. Retener la población y recuperar una parte de la que ya ha emigrado amerita generar fuentes de trabajo, acceso a una vivienda digna, fuertes inversiones en salud y educación.

Las mejoras deben tener escala regional mediante la federalización productiva en el ámbito donde se producen las migraciones: el NOA, el NEA, así como en Paraguay y Bolivia. Para ello podemos inspirarnos en la forma en que la Unión Europea encara la problemática de la pobreza y las migraciones.

La reconfiguración territorial y poblacional no necesariamente implica el masivo traslado de las familias que libremente opten por iniciar una nueva vida.

En los tableros de un aeropuerto las luces se prenden y apagan pero están siempre en el mismo lugar; sin embargo esas ondas visuales contienen información que comunicada fehacientemente facilitan la toma de decisiones en el momento oportuno.

Las familias pueden y deberían ir haciendo sus cálculos y los programas anti-pobreza intensificando sus propuestas las que deben ser cada vez más tentadoras y atractivas. El factor movilizante fundamental en las familias pobres son las expectativas favorables en tanto no sean defraudadas.

Algo que se quiera transformar debe arrancar de una inquietud estimulante; el auto conformismo o la resignación homeostática no movilizan.

Empero, el tiempo insumido hasta el logro de resultados sustentables, implica que hay un periodo en el que se debe asistir a las familias. El tipo y calidad de la vivienda transitoria es una variable clave.

La pregunta es si efectivamente la vivienda cumple el rol que se le asigna. En la ciudad de La Plata, se han levantado casas de dos plantas, de buena construcción, que se pueden ver al final de la autopista viniendo de Buenos Aires.

A su frente, en improvisados palenques, pacen atados ejemplares de esa sufrida raza de petisos que a diario, con lluvia o fuertes vientos, tiran sin descanso del carrito de los cartoneros por las calles de la ciudad. Hace años que la situación permanece estable sin haberse modificado y no se vislumbran perspectivas de serlo.

Con ese tipo de desatinos la familia se ve anclada en un lugar donde carece de perspectivas serias de superar su condición. Por el contrario, si esa misma vivienda se levanta en el lugar adecuado, entonces cumple una doble función: responde a una justa reivindicación, pero al mismo tiempo deviene punto de partida para incrementar las opciones de progreso para el núcleo familiar.

Las políticas sociales deben ser una herramienta eficaz para dotar al beneficiario de los recursos necesarios para desenvolverse en el mercado laboral. Una política social no puede concebirse en sí misma al margen de otras variables que hacen a la evolución de la familia.

Por su trabajo debe recibir una paga que alcance para mantener a su familia. Pueden ser microemprendimientos más o menos informales en sus primeros tramos, con una particular tolerancia para dar tiempo a la normalización.

El ascenso social es un proceso de alta complejidad que, en los grandes números, no se da sin la proclividad de un entorno. Eso es ambiente favorable, un estado de ánimo colectivo que se instala a partir de la política y la comunicación.

El tratamiento de la pobreza debe ser específico, a nivel de cada familia. Para ello existen bancos de datos que pueden ser utilizados para una eficaz tarea de promoción de las oportunidades de progreso en cada hogar. Con el big data de hecho ya están funcionando algoritmos que bombardean cada celular para promover el consumo (des)personalizado.

Existe hoy en nuestro país, en sus institutos y universidades, la capacidad suficiente para dotar de las herramientas más modernas para la implementación y gestión de una política como la que estamos imaginando.

En el caso de una política pública de “erradicación de la pobreza/reubicación de la población/desarrollo local” se requeriría un trabajo específico de:

·            diseño de los programas en función de los objetivos gubernamentales;

·            elección de variables a controlar y formulación de los indicadores adecuados;

·            ingreso de la información recopilada a las bases de datos;

·            formulación de los algoritmos y diseño de los modelos

·            simulación de escenarios;

·            elaboración de los modelos operativos (hojas de ruta).

·            evaluación de los resultados y comunicación de lo actuado

·            adecuación iterativa de las políticas públicas

Preliminarmente, podemos ver cómo se pueden gestionar las alternativas de reconfiguración social, demográfica y territorial incorporando indicadores de flujos y reflujos poblacionales, políticas federales de crecimiento, marcha de las inversiones nacionales e internacionales, resultados de las medidas impositivas implementadas, variación de las oportunidades de negocio, creación de puestos de trabajo, etc.

En suma, un modelo de circulación de oportunidades, implementado en forma transparente, puede ser una herramienta para comenzar a reconstruir el país con un aprovechamiento al máximo de las excepcionales condiciones que se nos irán presentando en esta fase de la globalización.

Reinsertarse en el mundo global y establecer relaciones de nuevo tipo implica concebir una macrorregión socio-económica sudamericana y apoyarse en los factores exógenos, básicamente el comercio y la producción a ese nivel, y en las facilidades que brinda la cooperación internacional bien ejecutada.

Acceder a los escenarios deseados y factibles en una política a largo plazo no implica que debamos esperar que emerjan por sí solos. Hay muchas cosas para hacer mientras tanto en torno a la pobreza sin las cuales las soluciones radican en un horizonte que siempre se va alejando. 

 

Ing. Alberto Ford

IRI/UNLP  Noviembre de 2023

viernes, 20 de octubre de 2023

 


La Ruta de la Seda, otra vez protagonista internacional

La infraestructura de conectividad (IC) es el reflejo de los intereses comerciales dominantes en el momento que fue proyectada, sobre todo en lo referido a las obras necesarias para facilitar la producción de bienes y servicios.

 20 octubre, 2023

Por Alberto Ford

Los medios levantados normalmente son duraderos, pero los tiempos cambian y también lo hacen los requerimientos que justificaron sus características.

El modelo agroexportador en la Argentina es un leading case. La gigantesca estructura ferroviaria de forma de embudo, a pesar de haber sido el vehículo para la modernización del país, se volvió inútil cuando irrumpió el automotor; sin embargo, aún en el supuesto de una eventual sobrevivencia, el destino de esos miles de kilómetros de vías no hubiera sido distinto porque cambió el punto convergencia de la red hacia otro puerto de embarque.

Con la globalización se reformulan las dependencias que han condicionado los estado-naciones en los últimos siglos.

De igual manera la configuración de los mercados se ha visto modificada por el surgimiento de nuevos polos de actividad económica, y la Revolución científica y tecnológica nos conduce al reino de la abundancia lo que hace que la demanda insatisfecha pase a ser la variable crítica: ahora a cada persona se la ve como una potencial boca de consumo.

Para concebir la geopolítica el territorio adquiere otra entidad pero las disfuncionalidades remanentes están en todo el mundo lo que incentiva los intentos de redibujar el planeta.

El problema es tan importante que ocupa un lugar de relevancia en la agenda global y se lo trata al máximo nivel de la gobernabilidad.

La amplia convocatoria que ha logrado China con la Nueva Ruta de la Seda así como el rol de otros programas del mismo tipo es la expresión de esos cambios.

Al final del trabajo se ensayan algunos brochazos referidos al abordaje conceptual de la problemática.

El tercer foro

Luego de que los dos primeros tuvieran lugar en Kazajistán en 2017 y en Indonesia en 2019 esta semana se realizó en la capital china el 3º Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional bajo el lema Cooperación de alta calidad de la Franja y la Ruta: juntos por el desarrollo y la prosperidad comunes.

La participación en el Foro de 130 países representados mayoritariamente por sus máximas autoridades constituye un nivel de acreditación infrecuente para una actividad de este tipo de las realizadas por fuera de los organismos multilaterales.

“Juntos hemos llevado a cabo miles de proyectos de cooperación con fructíferos resultados tangibles. Juntos hemos escrito un magnífico capítulo para promover un mundo conectado y construir un camino para que todos prosperen individual y colectivamente” manifestó el presidente XI Jinping en la inauguración del Foro.

Xi a menudo cita un dicho popular chino que privilegia “primero carreteras, luego la prosperidad” para aducir sin duda con razón cómo la construcción de infraestructura puede estimular el desarrollo: en 40 años de apertura hacia Occidente China ha transformado la difícil geografía de su país para  terminar con la pobreza de sus 1500 millones de habitantes.

La Ruta de la Seda (BRI, Bound and Road Iniciative) protagoniza una vez más la escena internacional. Animado en 2013 por el gobierno de la República Popular China (RPCh), el programa es una estrategia dirigida a países de todos los continentes para invertir en el desarrollo de infraestructura de conectividad.

El BRI es conocido internamente como la Franja y la Ruta” (one belt, one road, OBOR) y afuera como “Nueva Ruta de la Seda”, una marca instalada desde hace siglos pero que a la fecha se traduce de distintas maneras con evidente pérdida de impacto comunicacional.

Los datos precisos sobre la performance del BRI son esquivos tal vez debido al proverbial hermetismo chino o al hecho de que su dinamismo va tornando obsoletos los registros a medida de su obtención.

Los países se unen a la Iniciativa a través de un memorando de entendimiento sobre su participación. Hasta agosto de 2023, la Universidad Fudan de Shanghái informa que como firmantes de la BRI figuran 155 países que comprenden casi el 75% de la población y representan más de la mitad del PIB mundial.

Una nota del Diario del Pueblo órgano oficial del Comité Central del PCCh informa que están en marcha o han sido concluidos más de 3.000 proyectos cooperativos con inversiones de un billón (millón de millones) de dólares estadounidenses.

El Instituto Bruegel es un laboratorio de ideas con sede en Bruselas que extrajo información sobre el BRI de los principales medios de comunicación en casi 150 países. Sobre esta base llevó a cabo un análisis cuantitativo de la atención y la orientación emocional de la opinión pública mundial obteniendo una visión muy positiva sobre la Iniciativa china.

¿La nueva Ruta de la Seda es el Plan Marshall del siglo XXI? Aún es prematuro dar una respuesta. Mientras tanto se puede ver cuál es el contexto que da lugar al BRI y otros programas afines.

El mismo año en que Xi Jinping hace la presentación oficial del BRI en Astaná (Nur Sultán) y Yakarta, en San Petersburgo el G20 incorpora a su agenda la temática de la infraestructura de conectividad.

Cuatro años después, en la declaración de líderes de la Cumbre de China 2016, se lee que “la conectividad de la infraestructura es fundamental para alcanzar el desarrollo sostenible y la prosperidad compartida”

En este trabajo nos referimos a la infraestructura física. La dinámica de la digital está regida por las leyes del mercado como lo demuestra en estos días la carrera entre las tecnológicas de Elon Musk y Jeff Bezos para ofrecer desde el espacio acceso a Internet de alta velocidad.

En su concepción actual la Ruta de la Seda está compuesta de seis corredores principales con diferentes grados de desarrollo:

  • China-Pakistán. Su objetivo principal es conectar la ciudad de Kashgar, en Xinjiang, situada a unos 4.000 kilómetros de la costa, con el puerto de aguas profundas de Gwadar en Pakistán, y acceder

de esa manera a la Ruta Marítima del Mar de Arabia.

  • Nuevo Puente Terrestre Euroasiático. Nace en la costa este de China y se extiende por el continente euroasiático, llegando a Europa Oriental y Central a través del noroeste de China, con una extensión de 10.000 kilómetros.
  • China-Asia Central-Asia Occidental. Se solapa en algunos tramos con el Nuevo Puente Terrestre Euroasiático. Comienza en Xinjiang, una de las regiones más importantes en la antigua Ruta de la Seda, para atravesar Kazajistán, Uzbekistán, Irán, Irak y Turquía hasta llegar al Mediterráneo.
  • China-Mongolia-Rusia. Está formado por la unión del Ferrocarril Transiberiano con el Programa de Mongolia Ruta de la Pradera que incluye proyectos de autopistas, trenes y tuberías de gas natural y petróleo.
  • China-Península de Indochina. Cuenta con proyectos de construcción de puertos y trenes de alta velocidad, cuyo objetivo es unir la ciudad china de Kunming con Singapur.
  • Bangladesh-China-India-Myanmar (BCIM). Este corredor es el único multimodal, contemplando tramos terrestres y marítimos.

Paralelamente van cobrando importancia dos corredores que se conectan con el BRI, uno en sentido vertical a través del Asia Central, y el otro marítimo por el Ártico que se hace navegable debido al mayor deshielo producido por el cambio climático.

El Corredor internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC), que promueven Rusia, Irán y la India para conectar el Mar Báltico con el Océano Indico, involucra a países de la UE y ribereños del Mar Caspio.

El INSTC es una red de transporte multimodal de 7.200 km que facilita el comercio internacional de mercancías entre varios puertos y ciudades tanto de Europa como de Asia ofreciendo una alternativa más económica y rápida que las actuales.

Para la India el costo de enviar mercancías por la ruta del INSTC es un 30% más barato y un 40% más corto que por el canal de Suez. Por añadidura es un proyecto de valor estratégico para enfrentar la creciente influencia china a través del BRI.

Son miembros del corredor: Irán, Rusia, India, Azerbaiyán, Armenia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Ucrania, Bielorrusia, Omán y Siria.

La importancia que adquiere el cruce del BRI con el INSTC por el Asia Central confirma las predicciones del geógrafo inglés Halford Mackinder sobre el valor estratégico de esa región mediterránea.

En el mismo sentido, el “Gran Juego” es una expresión popularizada por el escritor Rudyard Kipling en su novela Kim publicada en 1901 para describir la rivalidad entre el Imperio ruso y el Imperio británico en su lucha por el control de Asia Central y el Cáucaso durante el siglo XIX.

Entre los distintos recorridos proyectados para navegar por el Ártico se destacan tres: el Paso del Noroeste (NWP) que bordea Norteamérica y Canadá, la Ruta Marítima del Norte o Paso del Noreste (NEP) aledaño a territorio ruso y costas de Noruega, y la Ruta Marítima Transpolar que transcurre por aguas internacionales.

La de mayor uso e infraestructura de apoyo es la NEP. La incorporación progresiva de las tres alternativas depende del derretimiento de los hielos y de la dotación de rompehielos atómicos asignados. En esta etapa Rusia lleva la delantera en medio de una creciente puja geopolítica. En cualquier caso el futuro irá decidiendo cuál de las opciones operativas es la más conveniente.

En el año 2013 un carguero perteneciente a la Compañía de Navegación Oceánica de China (COSCO), utilizó la nueva ruta de navegación para recorrer 5.400 kilómetros uniendo satisfactoriamente el puerto de Dalian (provincia de Liaoning) con el puerto de Rotterdam (Países Bajos). La travesía le permitió reducir hasta en un 40% la duración del viaje entre Asia y Europa.

En el mundo hay muchos corredores y opciones para proyectos de infraestructura de conectividad. Consciente de la problemática y de su enorme importancia geopolítica y comercial el G20 ha tomado distintas medidas.

Para el seguimiento de la situación existente y de los proyectos posibles, el G20 puso en marcha una iniciativa denominada Alianza de Conectividad de Infraestructura Global (GICA) que funciona en el ámbito del Grupo Banco Mundial (GBM). Por su parte, el Hub de Infraestructura Global (GIH) con sede en Australia se encarga del financiamiento de los proyectos y la participación público-privada en los mismos.

GICA tiene como objetivo mejorar la cooperación y las sinergias de la infraestructura global existente y futura con los programas de facilitación del comercio que buscan mejorar la conectividad dentro y entre los países.

La  Alianza ha desarrollado su plan de trabajo anual y se espera que las principales actividades incluyan el mapeo de iniciativas de conectividad en todo el mundo, la evaluación del desempeño, el desarrollo de una descripción general de las megatendencias en el tema y el intercambio de buenas prácticas.

El GIH fue establecido por el G20 para ayudar a desbloquear billones de dólares en inversión con el fin de financiar la muy necesaria infraestructura pública. Existe un entendimiento entre GICA y GIH para el trabajo conjunto.

En el lado democrático de la grieta global obviamente existe un mayor desarrollo de la infraestructura, una evidencia que no alcanza a disipar las preocupaciones generadas por el impacto geopolítico de los movimientos de su contraparte.

Pensado como alternativa a la Nueva Ruta de la Seda, el presidente Biden presentó el programa Build Back Better World (B3W) en la reunión del G7 de Carbis Bay (UK) en junio de 2021. Al año, en la siguiente Cumbre de Líderes del G7 en Alemania, se lanzó formalmente la Asociación para la Infraestructura y la Inversión Globales (PGII)

El objetivo de los programas es catalizar el financiamiento de infraestructura de calidad por parte del sector privado y alentar inversiones que apoyen la conectividad, el clima, la seguridad sanitaria, la tecnología digital y la equidad e igualdad de género.

En paralelo, Global Gateway es una estrategia de la UE para impulsar vínculos inteligentes, limpios y seguros en los sectores digital, energético y del transporte, así como para potenciar los sistemas de salud, educación e investigación en todo el mundo. El programa tiene previsto hasta 2027 movilizar € 300 000 millones en inversiones.

–o0o—

Para el empresario americano de origen hindú Parag Khanna con un PhD sobre relaciones internacionales en la London School of Economics “la descentralización es la encarnación geopolítica de la segunda ley de la termodinámica según la cual todos los sistemas tienden hacia la máxima entropía”.

El enigmático significado del epígrafe con que el autor inicia su best seller Conectografía: mapear el futuro de la civilización mundial, da una idea de la forma en que el incremento de la conectividad, obrando de medio para la descentralización, es un componente principal de la geopolítica.

¿Qué tiene que ver la entropía con la descentralización?

La entropía se asocia con el caos y el desorden; sin embargo, una aplicación de dicho concepto a otro tipo de fenómenos fuera de la termodinámica nos dice que la entropía es una propiedad que se relaciona con las opciones disponibles de un sistema para compartir información, lo que normalmente depende del nivel de conocimiento, así como la velocidad con que se trasmiten los mensajes que porta la comunicación establecida; variable de estado en un caso, variable de cambio en el otro.

Según ese enfoque, a medida que los sistemas van estableciendo las conexiones posibles y la información se va traduciendo en comunicación, la capacidad de compartir bits se va apagando paulatinamente o lo que es equivalente va aumentando la entropía hasta llegar a su máximo cuando se agota el saber almacenado.

En ese estadio se produce un salto cuántico y se inicia otro círculo virtuoso. Si la entropía, siempre positiva, aumenta en forma controlada, da cuenta del incremento de las comunicaciones establecidas así como la posibilidad de establecer otras nuevas. En Voces, Antonio Porchia (1943) dice: “Se me abre una puerta, entro y me hallo con cien puertas cerradas”.

En las vías de comunicación vigentes en el mundo colonial y neo-colonial había muy pocas posibilidades de que por ellas circulara algo que no fuera su razón de ser: en un sentido llevar materias primas al puerto y en el contrario bienes terminados lo que asfixiaba la manufactura regional dando lugar a situaciones de alta entropía por falta o disminución de alternativas laborales y productivas.

Es el caso de nuestros ferrocarriles. Con el tiempo, cuando la disfuncionalidad llega a su cúlmine en el primer peronismo, en lugar de traer riqueza al puerto los trenes se encargaron de relocalizar la pobreza.

El crecimiento del conurbano bonaerense fue irrefrenable. Las familias de menores recursos  podían disponer de más servicios y posibilidades de sobrevivencia que en el Impenetrable de Formosa.

La gestión del conurbano se asemeja al manejo del Titanic. Se pueden hacer todas las cosas bien a bordo pero si no se corrige el rumbo el choque con el iceberg será inevitable.

Controlar la entropía para administrar las opciones de crecimiento y facilitar las sinergias entre todos los punto del territorio, amerita avanzar en una configuración reticular de trama y urdimbre para que de esa manera “la descentralización sea la encarnación de la (nueva) geopolítica” como afirma en su acápite el best seller del empresario indo-americano.

Ejemplos del tipo no faltan en el mundo. Solo una concepción global de consenso podrá sobreponerse positivamente a las “cruzadas modernizadoras” que nos condicionaron durante siglos. Programas como la Ruta de la Seda apuntan a ello.

miércoles, 18 de octubre de 2023

 

La Ruta de la Seda atraviesa el mundo

 

La infraestructura de conectividad (IC) es el reflejo de los intereses comerciales dominantes en el momento que fue proyectada, sobre todo en lo referido a las obras necesarias para facilitar la producción de bienes y servicios.

Los medios levantados normalmente son duraderos, pero los tiempos cambian y también lo hacen los requerimientos que justificaron sus características.

El modelo agroexportador en la Argentina es un leading case. La gigantesca estructura ferroviaria de forma de embudo, a pesar de haber sido el vehículo para la modernización del país, se volvió inútil cuando irrumpió el automotor; sin embargo, aún en el supuesto de una eventual sobrevivencia, el destino de esos miles de kilómetros de vías no hubiera sido distinto porque cambió el punto convergencia de la red hacia otro puerto de embarque.

Con la globalización se reformulan las dependencias que han condicionado los estado-naciones en los últimos siglos.

De igual manera la configuración de los mercados se ha visto modificada por el surgimiento de nuevos polos de actividad económica, y la Revolución científica y tecnológica nos conduce al reino de la abundancia lo que hace que la demanda insatisfecha pase a ser la variable crítica: ahora a cada persona se la ve como una potencial boca de consumo.

Para concebir la geopolítica el territorio adquiere otra entidad pero las disfuncionalidades remanentes están en todo el mundo lo que incentiva los intentos de redibujar el planeta.

El problema es tan importante que ocupa un lugar de relevancia en la agenda global y se lo trata al máximo nivel de la gobernabilidad.

La amplia convocatoria que ha logrado China con la Nueva Ruta de la Seda así como el rol de otros programas del mismo tipo es la expresión de esos cambios.

Al final del trabajo se ensayan algunos brochazos referidos al abordaje conceptual de la problemática.

Luego de que los dos primeros tuvieran lugar en Kazajistán en 2017 y en Indonesia en 2019 esta semana se realizó en la capital china el 3º Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional  bajo el lema Cooperación de alta calidad de la Franja y la Ruta: juntos por el desarrollo y la prosperidad comunes.

La participación en el Foro de 130 países representados mayoritariamente por sus máximas autoridades constituye un nivel de acreditación infrecuente para una actividad de este tipo de las realizadas por fuera de los organismos multilaterales.

“Juntos hemos llevado a cabo miles de proyectos de cooperación con fructíferos resultados tangibles. Juntos hemos escrito un magnífico capítulo para promover un mundo conectado y construir un camino para que todos prosperen individual y colectivamente” manifestó el presidente XI Jinping en la inauguración del Foro.

Xi a menudo cita un dicho popular china que privilegia “primero carreteras, luego la prosperidad” para aducir sin duda con razón cómo la construcción de infraestructura puede estimular el desarrollo: en 40 años de apertura hacia Occidente China ha transformado la difícil geografía de su país para  terminar con la pobreza de sus 1500 millones de habitantes.

La Ruta de la Seda (BRI, Bound and Road Iniciative) protagoniza una vez más la escena internacional. Animado en 2013 por el gobierno de la República Popular China (RPCh), el programa es una estrategia dirigida a países de todos los continentes para invertir en el desarrollo de infraestructura de conectividad.

El BRI es conocido internamente como la Franja y la Ruta” (one belt, one road, OBOR) y afuera como “Nueva Ruta de la Seda”, una marca instalada desde hace siglos pero que a la fecha se traduce de distintas maneras con evidente pérdida de impacto comunicacional.

Los datos precisos sobre la performance del BRI son esquivos tal vez debido al proverbial hermetismo chino o al hecho de que su dinamismo va tornando obsoletos los registros a medida de su obtención.

Los países se unen a la Iniciativa a través de un memorando de entendimiento sobre su participación. Hasta agosto de 2023, la Universidad Fudan de Shanghái informa que como firmantes de la BRI figuran 155 países que comprenden casi el 75% de la población y representan más de la mitad del PIB mundial.

Una nota del Diario del Pueblo órgano oficial del Comité Central del PCCh informa que están en marcha o han sido concluidos más de 3.000 proyectos cooperativos con inversiones de un billón (millón de millones) de dólares estadounidenses.

El Instituto Bruegel es un laboratorio de ideas con sede en Bruselas que extrajo información sobre el BRI de los principales medios de comunicación en casi 150 países. Sobre esta base llevó a cabo un análisis cuantitativo de la atención y la orientación emocional de la opinión pública mundial obteniendo una visión muy positiva sobre la Iniciativa china.

¿La nueva Ruta de la Seda es el Plan Marshall del siglo XXI?

Aún es prematuro dar una respuesta. Mientras tanto se puede ver cuál es el contexto que da lugar al BRI y otros programas afines.

—o0o—

El mismo año en que Xi Jinping hace la presentación oficial del BRI en Astaná (Nur Sultán) y Yakarta, en San Petersburgo el G20 incorpora a su agenda la temática de la infraestructura de conectividad.

Cuatro años después, en la declaración de líderes de la Cumbre de China 2016, se lee que “la conectividad de la infraestructura es fundamental para alcanzar el desarrollo sostenible y la prosperidad compartida”

En este trabajo nos referimos a la infraestructura física. La dinámica de la digital está regida por las leyes del mercado como lo demuestra en estos días la carrera entre las tecnológicas de Elon Musk y Jeff Bezos para ofrecer desde el espacio acceso a Internet de alta velocidad.

En su concepción actual la Ruta de la Seda está compuesta de seis corredores principales con diferentes grados de desarrollo:

·         China-Pakistán. Su objetivo principal es conectar la ciudad de Kashgar, en Xinjiang, situada a unos 4.000 kilómetros de la costa, con el puerto de aguas profundas de Gwadar en Pakistán, y acceder de esa manera a la Ruta Marítima del Mar de Arabia.

·         Nuevo Puente Terrestre Euroasiático. Nace en la costa este de China y se extiende por el continente euroasiático, llegando a Europa Oriental y Central a través del noroeste de China, con una extensión de 10.000 kilómetros.

·         China-Asia Central-Asia Occidental. Se solapa en algunos tramos con el Nuevo Puente Terrestre Euroasiático. Comienza en Xinjiang, una de las regiones más importantes en la antigua Ruta de la Seda, para atravesar Kazajistán, Uzbekistán, Irán, Irak y Turquía hasta llegar al Mediterráneo.

·         China-Mongolia-Rusia. Está formado por la unión del Ferrocarril Transiberiano con el Programa de Mongolia Ruta de la Pradera que incluye proyectos de autopistas, trenes y tuberías de gas natural y petróleo.

·         China-Península de Indochina. Cuenta con proyectos de construcción de puertos y trenes de alta velocidad, cuyo objetivo es unir la ciudad china de Kunming con Singapur.

·         Bangladesh-China-India-Myanmar (BCIM). Este corredor es el único multimodal, contemplando tramos terrestres y marítimos.



 Paralelamente van cobrando importancia dos corredores que se conectan con el BRI, uno en sentido vertical a través del Asia Central, y el otro marítimo por el Ártico que se hace navegable debido al mayor deshielo producido por el cambio climático.

El Corredor internacional de Transporte Norte-Sur (INSTC), que promueven Rusia, Irán y la India para conectar el Mar Báltico con el Océano Indico, involucra a países de la UE y ribereños del Mar Caspio.

El INSTC es una red de transporte multimodal de 7.200 km que facilita el comercio internacional de mercancías entre varios puertos y ciudades tanto de Europa como de Asia ofreciendo una alternativa más económica y rápida que las actuales.

Para la India el costo de enviar mercancías por la ruta del INSTC es un 30% más barato y un 40% más corto que por el canal de Suez. Por añadidura es un proyecto de valor estratégico para enfrentar la creciente influencia china a través del BRI.

Son miembros del corredor: Irán, Rusia, India, Azerbaiyán, Armenia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Ucrania, Bielorrusia, Omán y Siria.

La importancia que adquiere el cruce del BRI con el INSTC por el Asia Central confirma las predicciones del geógrafo inglés Halford Mackinder sobre el valor estratégico de esa región mediterránea.

En el mismo sentido, el “Gran Juego” es una expresión popularizada por el escritor Rudyard Kipling en su novela Kim publicada en 1901 para describir la rivalidad entre el Imperio ruso y el Imperio británico en su lucha por el control de Asia Central y el Cáucaso durante el siglo XIX.

Entre los distintos recorridos proyectados para navegar por el Ártico se destacan tres: el Paso del Noroeste (NWP) que bordea Norteamérica y Canadá, la Ruta Marítima del Norte o Paso del Noreste (NEP) aledaño a territorio ruso y costas de Noruega, y la Ruta Marítima Transpolar que transcurre por aguas internacionales.

La de mayor uso e infraestructura de apoyo es la NEP. La incorporación progresiva de las tres alternativas depende del derretimiento de los hielos y de la dotación de rompehielos atómicos asignados. En esta etapa Rusia lleva la delantera en medio de una creciente puja geopolítica. En cualquier caso el futuro irá decidiendo cuál de las opciones operativas es la más conveniente.

En el año 2013 un carguero perteneciente a la Compañía de Navegación Oceánica de China (COSCO), utilizó la nueva ruta de navegación para recorrer 5.400 kilómetros uniendo satisfactoriamente el puerto de Dalian (provincia de Liaoning) con el puerto de Rotterdam (Países Bajos). La travesía le permitió reducir hasta en un 40% la duración del viaje entre Asia y Europa [ver: China: una nueva estrategia geopolítica global. La iniciativa la Franja y la Ruta. (IRI/UNLP)]. 

En el mundo hay muchos corredores y opciones para proyectos de infraestructura de conectividad. Consciente de la problemática y de su enorme importancia geopolítica y comercial el G20 ha tomado distintas medidas.

Para el seguimiento de la situación existente y de los proyectos posibles, el G20 puso en marcha una iniciativa denominada Alianza de Conectividad de Infraestructura Global (GICA) que funciona en el ámbito del Grupo Banco Mundial (GBM). Por su parte, el Hub de Infraestructura Global (GIH) con sede en Australia se encarga del financiamiento de los proyectos y la participación público-privada en los mismos.

GICA tiene como objetivo mejorar la cooperación y las sinergias de la infraestructura global existente y futura con los programas de facilitación del comercio que buscan mejorar la conectividad dentro y entre los países.

La  Alianza ha desarrollado su plan de trabajo anual y se espera que las principales actividades incluyan el mapeo de iniciativas de conectividad en todo el mundo, la evaluación del desempeño, el desarrollo de una descripción general de las megatendencias en el tema y el intercambio de buenas prácticas.

El GIH fue establecido por el G20 para ayudar a desbloquear billones de dólares en inversión con el fin de financiar la muy necesaria infraestructura pública. Existe un entendimiento entre GICA y GIH para el trabajo conjunto.

En el lado democrático de la grieta global obviamente existe un mayor desarrollo de la infraestructura, una evidencia que no alcanza a disipar las preocupaciones generadas por el impacto geopolítico de los movimientos de su contraparte.

Pensado como alternativa a la Nueva Ruta de la Seda, el presidente Biden presentó el programa Build Back Better World (B3W) en la reunión del G7 de Carbis Bay (UK) en junio de 2021. Al año, en la siguiente Cumbre de Líderes del G7 en Alemania, se lanzó formalmente la Asociación para la Infraestructura y la Inversión Globales (PGII)

El objetivo de los programas es catalizar el financiamiento de infraestructura de calidad por parte del sector privado y alentar inversiones que apoyen la conectividad, el clima, la seguridad sanitaria, la tecnología digital y la equidad e igualdad de género.

En paralelo, Global Gateway es una estrategia de la UE para impulsar vínculos inteligentes, limpios y seguros en los sectores digital, energético y del transporte, así como para potenciar los sistemas de salud, educación e investigación en todo el mundo. El programa tiene previsto hasta 2027 movilizar € 300 000 millones en inversiones.

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Para el empresario americano de origen hindú Parag Khanna con un PhD sobre relaciones internacionales en la London School of Economics “la descentralización es la encarnación geopolítica de la segunda ley de la termodinámica según la cual todos los sistemas tienden hacia la máxima entropía”.

El enigmático significado del epígrafe con que el autor inicia su best seller Conectografía: mapear el futuro de la civilización mundial, da una idea de la forma en que el incremento de la conectividad, obrando de medio para la descentralización, es un componente principal de la geopolítica.

¿Qué tiene que ver la entropía con la descentralización?

La entropía se asocia con el caos y el desorden; sin embargo, una aplicación de dicho concepto a otro tipo de fenómenos fuera de la termodinámica nos dice que la entropía es una propiedad que se relaciona con las opciones disponibles de un sistema para compartir información, lo que normalmente depende del nivel de conocimiento, así como la velocidad con que se trasmiten los mensajes que porta la comunicación establecida; variable de estado en un caso, variable de cambio en el otro.

Según ese enfoque, a medida que los sistemas van estableciendo las conexiones posibles y la información se va traduciendo en comunicación, la capacidad de compartir bits se va apagando paulatinamente o lo que es equivalente va aumentando la entropía hasta llegar a su máximo cuando se agota el saber almacenado.

En ese estadio se produce un salto cuántico y se inicia otro círculo virtuoso. Si la entropía, siempre positiva, aumenta en forma controlada, da cuenta del incremento de las comunicaciones establecidas así como la posibilidad de establecer otras nuevas. En Voces, Antonio Porchia (1943) dice: “Se me abre una puerta, entro y me hallo con cien puertas cerradas”.

En las vías de comunicación vigentes en el mundo colonial y neo-colonial había muy pocas posibilidades de que por ellas circulara algo que no fuera su razón de ser: en un sentido llevar materias primas al puerto y en el contrario bienes terminados lo que asfixiaba la manufactura regional dando lugar a situaciones de alta entropía por falta o disminución de alternativas laborales y productivas.

Es el caso de nuestros ferrocarriles. Con el tiempo, cuando la disfuncionalidad llega a su cúlmine en el primer peronismo, en lugar de traer riqueza al puerto los trenes se encargaron de relocalizar la pobreza.

El crecimiento del conurbano bonaerense fue irrefrenable. Las familias de menores recursos  podían disponer de más servicios y posibilidades de sobrevivencia que en el Impenetrable de Formosa.

La gestión del conurbano se asemeja al manejo del Titanic. Se pueden hacer todas las cosas bien a bordo pero si no se corrige el rumbo el choque con el iceberg será inevitable.

Controlar la entropía para administrar las opciones de crecimiento y facilitar las sinergias entre todos los punto del territorio, amerita avanzar en una configuración reticular de trama y urdimbre para que de esa manera “la descentralización sea la encarnación de la (nueva) geopolítica” como afirma en su acápite el best seller del empresario indo-americano.

Ejemplos del tipo no faltan en el mundo. Solo una concepción global de consenso podrá sobreponerse positivamente a las “cruzadas modernizadoras” que nos condicionaron durante siglos. Programas como la Ruta de la Seda apuntan a ello.

 

Ing. Alberto Ford

IRI/UNLP. Octubre de 2023

 


viernes, 29 de septiembre de 2023

 Los nuevos factores que aceleran la globalización

https://mercado.com.ar/geopolitica/los-nuevos-factores-que-aceleran-la-globalizacion/?fbclid=IwAR2MKoo5N_iFyeVXX6i-W9rfepr9OG17Z7r9IGpSDIji7gwCceyz_ARb5yM


La confrontación y las complementariedades en la gobernabilidad mundial aceleran la globalización.

Como expresión de las  turbulencias de las últimas semanas en la escena internacional se hace una consideración de 4 situaciones: los acontecimientos relacionados con el centro del continente africano, los cambios en la cuenca del Mar Negro, con especial énfasis en los de Nagorno Karabaj, la guerra de los microprocesadores o chips entre China y EEUU, y los preparativos del 3ª Foro de la Ruta de la Seda que tendrá lugar en Pekín el mes próximo.

Una nutrida actividad diplomática agita las esferas superiores de la gobernabilidad mundial. Los sucesos se vienen dando desde Johannesburgo cuando hace poco más de un mes tuvo lugar la Cumbre de los BRICS, el acrónimo que representa la unión de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, hasta la Asamblea General de las Naciones Unidas en estos días.

A mitad de ese breve lapso se convocó la Cumbre del Grupo de los Veinte (G20) en la India, el espacio donde interactúan los líderes de los principales países desarrollados y emergentes con un poder de consenso que si bien no es vinculante es decisivo en sus recomendaciones.

Se está produciendo un restyling de la geopolítica, y en las agendas e instituciones multilaterales de mayor densidad repercuten las confrontaciones y complementariedades propias de esos niveles.

Se reúnen y amplían diversos foros, y las personalidades representativas se comunican a distancia y en forma presencial para ejercer sus obligaciones e incumbencias, evaluar las implicancias del rebrote de conflictos que han estado en latencia, así como poner de relieve la preocupación por la convivencia en diversas regiones del planeta.

Por efectos de esa intensa actividad (geo) política se profundiza y alcanza creciente nitidez la denominada grieta global. Su nacimiento se produce en junio de 2021 en el Reino Unido cuando el G7 se diferencia del G20, y la primera Cumbre de la Democracia, convocada por el Departamento de Estado de EEUU a fin de ese año, da forma a la nueva configuración inter-nacional de un mundo dividido por mitades entre países democráticos y autocráticos.

La guerra de Ucrania actúa a su vez como punto de referencia. A pesar de su ostensible inanición, reflejada en un inmovilismo de trincheras que no alcanza a ser desmentido por el uso generalizado de drones, el conflicto se ha transformado en un factor reconfigurante de decisiva influencia en los asuntos mundiales.

Crisis alimentarias y energéticas, discordia entre vecinos por la resistencia de Polonia, Eslovaquia y Hungría a acatar la resolución de la Unión Europea de permitir el ingreso a esos países de grano ucraniano de menor valor, el papelón de la Cámara de los Comunes de Canadá de homenajear en presencia de Trudeau y Zelenski a un exiliado ucraniano que hizo carrera formando parte del ejército nazi; la inflación descontrolada, sanciones y cancelaciones que se toman contra personas, culturas y otras manifestaciones de las idiosincrasias nacionales, constituyen una mélange que se justifica en el conflicto.

La Agenda 2030 y su core, los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) de las NNUU, están sufriendo un fuerte atraso en la implementación, lo que ha sido puesto de relieve con gran preocupación.

El fuerte compromiso asumido por la recuperación del ritmo de implementación, manifestado en los más altos niveles de la gobernabilidad, necesariamente actuarán de acicate para acelerar su puesta en valor lo que conlleva el riesgo de transformarse en un ridículo institucional si no se alcanza el cometido. En los tiempos por venir los ODS son la visión de la globalización y la misión su cumplimiento.

Los hechos y las posibilidades ciertas que pueblan el imaginario de quienes deciden terminan configurando en última instancia la realidad. Hay que ver lo que pasa y conjeturar con criterio lo que puede pasar. En distintos campos hay en estos días cosas atendibles para tomar nota y analizarlas.

La Cuenca del Mar Negro. Turquía y Rusia son los dos actores principales de este hinterland. Sus relaciones han sido conflictivas desde la época del zarismo en que tuvo lugar la guerra de Crimea en el siglo XIX.

Durante la Unión Soviética los desencuentros se tomaron un respiro luego de la crisis de los cohetes en Cuba en 1961 en la que uno de los puntos del acuerdo entre Kennedy y Khrushchev fue el retiro de la península de Anatolia de los cohetes PGM-19 Júpiter que la NATO tenía ahí desplegados apuntando al corazón de los soviets.

Los vecinos se comportaban como el agua y el aceite pero con el correr de los años se fueron emulsionando. Actuó la realpolitik ante notorios intereses comunes: la administración de la cuenca, los pasos marítimos, el turismo, el trazado de los gasoductos y, sobre todo, que ahora no existe ninguna razón objetiva que los separe.

Turquía está mediando en la guerra de Ucrania. Estambul es una sede alternativa para cualquier tipo de negociaciones vinculadas a ese conflicto, por ejemplo, en lo atinente a la seguridad alimentaria. A este respecto, hubo una reunión en Sochi entre ambos líderes, y Erdoğan llevó la posición rusa a la reciente Cumbre del G20, lo que es una acción no carente de significados en la diplomacia.

Ambos países están actuando en forma conjunta en el contencioso de Nagorno Karabaj, una de las recidivas de mayor complejidad -junto con Osetia del Sur y Abjasia autonomizadas de Georgia- derivada de la desaparición de la URSS.

En el estallido de estos días Rusia actuó ejerciendo el papel de componedor asignado por los acuerdos entre Armenia y Azerbaiyán que ella impulsó en 2020 con el fin de dar una salida al difícil problema del enclave y garantizar que no haya una limpieza étnica.

Erdoğan acompaña triunfal atemperando la furia de sus socios azeríes porque ambos son musulmanes. Por el contrario, Putin está en una situación incómoda debido a las injustificadas reivindicaciones territoriales de su aliada tradicional, la cristiana Armenia, en la que sectores nacionalistas, convenientemente incentivados desde afuera, le asignan culpas a Rusia por una situación de derrota irreversible e incuestionable.

En anteriores documentos firmados por azeríes y armenios fue reconocida la mutua integridad territorial, lo que implica que dicho enclave pertenece territorialmente a Azerbaiyán no así su población que es mayoritariamente de origen armenio. Cabe preguntar qué es más decisivo si la soberanía nacional o la autodeterminación de los pueblos.

El conflicto es un ejemplo de situación sin solución que solo se puede mantener en latencia evitando cuidadosamente los desbordes. Ninguno de los países por lo menos los vecinos (hay que sumar a Irán enfrentado a los azeríes aunque ambos son musulmanes) tratará de sacar partido de la situación y el conflicto continuará sine die bajo la atenta vigilancia externa, con palos y zanahorias.

Por si acaso, la cancillería del Kremlin declaró que celebra los esfuerzos de mediación por parte de otros países que quieran resolver la situación en Nagorno Karabaj aunque resaltó la importancia de "evitar intentos, sin potencial de mediación, tendientes a marcar en vano su presencia en el Cáucaso”.

El primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, y el presidente azerbaiyano, Ilham Aliyev, se reunirán en España. La reunión tendrá lugar el 5 de octubre en Granada y contará con la participación del presidente francés, Emmanuel Macron, del jefe de gobierno alemán, Olaf Scholz, y de Charles Michel presidente del Consejo Europeo, explicó el Consejo de Seguridad armenio en un comunicado.

La guerra de los chips. También denominados microprocesadores, esos adminículos son la última ratio de cualquier contencioso entre potencias sobre todo si EEUU es uno de los involucrados.

El conflicto planteado en torno a los chips es donde la grieta global se expresa con mayor agudeza. La carrera por tener la tecnología más avanzada resume el supuesto enfrentamiento entre los sistemas productivos de las dos superpotencias, China y EEUU.

El microprocesador tiene el tamaño de una uña pero la capacidad suficiente como para albergar toda una biblioteca. En el presente el funcionamiento de cualquier mecanismo con independencia de su complejidad depende de los chips.

EEUU y China batallan abiertamente por disponer de los suficientes microprocesadores de la potencia adecuada como para alimentar su industria. Esa viabilidad tiene sus prerrequisitos a pesar de las simplificaciones habituales cuando se la analiza.

Al microprocesador le anteceden dos pasos: 1) el obvio funcionamiento de la empresa que los imprime y 2) el diseño y armado de las impresoras denominadas fotolitográficas.

En el primer caso, el fabricante más importante es Taiwan Semiconductor Manufacturing Company conocida por su sigla TSMC. La empresa con sede en Taiwan tiene como principal cliente a Apple lo que no es óbice para que la tecnológica estadounidense comparta la propiedad y provea la tecnología. Las otras empresas que están en el podio son la surcoreana Samsung y la estadounidense Intel. Entre las tres tienen el 85% del mercado.

El eslabón más decisivo de la cadena productiva es la empresa que produce la máquina que hace chips, o sea la impresora. En ese rubro se destaca la neerlandesa Advanced Semiconductor Materials Lithography (ASML) que tiene 5/6 del mercado. A su vez, la antigua Zeiss de Alemania es la encargada de proveer las lentes y Cymer de EEUU lo hace con las fuentes de luz ultravioleta extrema (UVE), que son los componentes fundamentales de las fotolitográficas.

ASML es acompañada minoritariamente por las japonesas Nikon y Canon, y la californiana Applied Materials. ASML le vende sus equipos fotolitográficos en exclusiva a 5 empresas: TSMC, Samsung, Intel, Nvidia y Micron.

La cadena de suministros muestra lo excluyente que son las habilitaciones. Occidente claramente tiene el monopolio en la disposición de los microprocesadores más avanzados.

La producción en China está a cargo de Semiconductor Manufacturing International Corporation (SMIC) que en condiciones normales forma parte de la cadena. Los chips de 7 nanómetros que produce con equipos más antiguos provistos por ASML están alimentando los teléfonos HUAWEI Mate 20 X lanzados globalmente en estos días; sin embargo, por la falta de capacidad del chip, los teléfonos tienen dificultades en algunos países para ser usados con la nueva generación 5G de redes móviles. La controversia con mucha prensa refleja las prácticas sancionatorias en curso.

Los dispositivos norteamericanos ya usan chips de 3 nanómetros impresos por los equipos fotolitográficos de ASML; esta empresa, a su vez, está interdicta por el gobierno neerlandés que acata presiones de EEUU para impedir el envío a China de equipos de última generación.

El primer chip de 3 nanómetros de la industria es el A17 Pro que usa Apple en sus iPhone lo que le da una primacía imposible de ser desbancada en las condiciones actuales de funcionamiento excluyente y monopólico de las cadenas de suministros.

ASML está a punto de lograr fotolitográficas para imprimir microprocesadores de 1 y 2 nanómetros; luego ya viene la computación cuántica con el uso de los qubits en lugar de los bits.

África despierta. La extraordinaria medida de incorporar la Unión Africana al G20 constituye una distinción sin precedentes. España solo logró ser considerada “invitada permanente” a las cumbres de líderes cuando intentó ingresar al Grupo en 2008 de la mano del entonces presidente de Francia, Nicolás Sarkozy.

Los problemas del continente negro fatalmente asociados con la tragedia tienen una larga trayectoria; por el contario, la percepción de sus logros y potencialidades es más reciente; para ponerlo de relieve es necesario considerar algunos antecedentes.

El protagonismo de África en la escena internacional se incrementa a partir de la Segunda Guerra Mundial con el inicio de los procesos descolonizadores a cargo de los países europeos que la venían explotando.

La reconfiguración del estatus hace que África llegue a tener medio centenar países algunos de ellos carentes de masa crítica como para poder consolidar sus nacientes estados. Las administraciones instaladas a la salida de los europeos cuando no eran corruptas eran dictatoriales e ineficientes.

Por añadidura, las gestas independentistas, apoyadas por los nativos pero no por los colonos de origen europeo que la habitaban, en realidad según no pocos analistas han sido maniobras derivadas de la intención de mantener posiciones de privilegio tendientes a seguir explotando sus recursos naturales lo que evidentemente fue logrado en la mayoría de los casos.

El caso de Francia es patético. Llegó a crear una moneda propia para uso cautivo en sus colonias del centro africano con el fin de tener encorsetadas, en una especie de economía circular, todas las transacciones de la parte más postergada del continente.

Recién ahora, justo en estos días, las nuevas autoridades de Níger han podido expulsar al ejército galo, el que se ha visto obligado a abandonar ese territorio en compañía de la propia embajada del país europeo. “El África francesa ya no existe", declaró Emmanuel Macron al hacer el anuncio.

Los golpes de estado ocurridos principalmente en esa parte del continente han contado con el asesoramiento del Grupo Wagner comandado por el recientemente fallecido Yevgeny Prigozhin, el conocido como “el cocinero de Putin”. Los medios dan cuenta de que la participación de ese grupo va más allá de lo militar; se sospecha de la existencia de negociados con minerales valiosos y, ultimo pero no menos importante, el previsible incremento de la influencia rusa en el continente y la instalación de un nuevo orden autocrático en sus países.

El reciente golpe militar en Níger sacudió el tablero microrregional. La Alianza de Estados del Sahel (AES) formada por Burkina Faso, Níger, Chad y Mali se propuso defender la nueva situación creada frente a las amenazas de la Comunidad Económica de los Estados del África Occidental (CEDEAO), que es otra alianza regional creada en 1975 por 15 países de posiciones más atlantistas.

La descolonización trajo aparejado una involución muy dolorosa. Han sido interminables las guerras civiles, los enfrentamientos entre los nuevos países, las matanzas y genocidios, los atentados terroristas, la acción de los yihadistas del Islam.

La Unión Africana está formada por 55 Estados para promover la unidad y la solidaridad entre sus miembros, la eliminación de los vestigios del período colonial, la asociación para el desarrollo, la salvaguarda de la soberanía y la cooperación internacional en el marco de la Organización de las Naciones Unidas y ahora desde el G20. La UA fue creada en Adís Abeba el 26 de mayo de 2001. Su misión se sintetiza en el plan estratégico África 2063.

La Ruta de la Seda, el programa más grande. También denominada como la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI), la Ruta de la Seda es una estrategia global de desarrollo adoptada por el gobierno de la República Popular China (RPCh). Fue presentada en 2013 con dos modestas actividades, una en la capital de Kazajistán, Astana (hoy redenominada Nur Sultán), y la otra en Yakarta, la capital de Indonesia.

La infraestructura de conectividad (IC) de la que se ocupa el BRI puede ser una carretera, una autopista, un ramal ferroviario, un puerto, un tendido eléctrico, una hidrovía, etc., es decir, todo lo que hace posible las conexiones por lo menos entre dos puntos. Con menor grado de materialidad también lo es una ruta aérea o la comunicación digital, en tanto haya algún tipo de dispositivo emisor/receptor que pueda establecer contacto para el intercambio de información, personas o cosas por un medio de transporte.

La aparición de la problemática de la IC en la agenda global se da en el 2013 en la Cumbre del G20 en San Petersburgo. Durante 4 años tuvo una presencia relevante en las declaraciones de los líderes del G20, hasta 2016 en China. En la declaración final de la Cumbre de Hangzhou se afirmó: “la conectividad de la infraestructura es fundamental para alcanzar el desarrollo sostenible.”

Los ribetes del programa se fueron definiendo con el andar. Al principio fue visto como un megaproyecto ferroviario para incrementar la conectividad china en Asia, y de ella con Europa; sin embargo, pronto la percepción de sus objetivos se fue ampliando. En 2017 se hizo el lanzamiento oficial en Pekín adonde concurrieron representantes de 110 países de los cuales 29 fueron jefes de estado y primeros ministros.

A esa altura el BRI ya era considerada un ambicioso proyecto de infraestructura de conectividad de 1 billón (millón de millones) de dólares. El interés por la iniciativa fue creciendo. Dos años después se hizo la Segunda Cumbre del Proyecto con la participación de enviados de 150 países, entre ellos 37 jefes de estado y primeros ministros.

Fue una muestra de la importancia atribuida a la iniciativa. La presencia de los líderes de los países que aportan el 85% del PBI global adquirió así un significado de alcance estratégico, al converger en la RPCh donde se está produciendo una transformación ciclópea en materia de ordenamiento territorial.

En la actualidad forman parte del programa 139 países en los cuales se están ejecutando centenares de proyectos. Un estudio de 2019 realizado por consultores económicos globales pronosticó que era probable que el BRI impulsara el PIB mundial en U$S 7,1 billones (12 ceros) por año para 2040.

En el mismo sentido, a mediados de octubre se iniciará en Pekín el 3º Foro de la Ruta de la Seda con la presencia estelar según se anuncia de más de un centenar de países. En las condiciones actuales hay que estar atentos para calibrar cómo incide la grieta global en la convocatoria y, sobre todo, el criterio con que se abordan los megaproyectos de la infraestructura de conectividad en el despegue de la fase superior de la globalización.

 

Ing. Alberto Ford

IRI/UNLP. Septiembre de 2023

albertoford42@yahoo.com.ar