miércoles, 27 de enero de 2021

 21 01 25 Xi Jinping en Davos

 

http://www.xinhuanet.com/english/2021-01/25/c_139696610.htm

 

Dejemos que la antorcha del multilateralismo ilumine el camino hacia el futuro de la humanidad

 

Discurso especial de S.E. Xi Jinping

Presidente de la República Popular China

 

En el evento virtual del Foro Económico Mundial de la Agenda de Davos

25 de enero de 2021

 

 

Profesor Klaus Schwab,

Damas y caballeros,

Amigos,

 

El año pasado estuvo marcado por el repentino ataque de la pandemia COVID-19. La salud pública mundial se enfrentaba a una grave amenaza y la economía mundial estaba sumida en una profunda recesión. La humanidad enfrentó múltiples crisis que rara vez se han visto en la historia de la humanidad.

 

El año pasado también fue testigo de la enorme determinación y coraje de las personas de todo el mundo para combatir el mortal coronavirus. Guiado por la ciencia, la razón y un espíritu humanitario, el mundo ha logrado un progreso inicial en la lucha contra el COVID-19. Dicho esto, la pandemia está lejos de terminar. El reciente resurgimiento de casos de COVID nos recuerda que debemos continuar la lucha. Sin embargo, seguimos convencidos de que el invierno no puede detener la llegada de la primavera y la oscuridad nunca puede cubrir la luz del amanecer. No hay duda de que la humanidad prevalecerá sobre el virus y saldrá aún más fuerte de este desastre.

 

Damas y caballeros,

 

Amigos,

 

La historia avanza y el mundo no volverá a ser como era en el pasado. Cada elección y cada movimiento que hagamos hoy moldearán el mundo del futuro. Es importante que abordemos adecuadamente las cuatro tareas principales a las que se enfrenta la gente de nuestro tiempo.

 

El primero es intensificar la coordinación de las políticas macroeconómicas y promover conjuntamente un crecimiento sólido, sostenible, equilibrado e integrador de la economía mundial. Estamos atravesando la peor recesión desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Por primera vez en la historia, las economías de todas las regiones se han visto muy afectadas al mismo tiempo, con las cadenas globales, industriales y de suministro, obstruidas, y el comercio y la inversión estancados. A pesar de los billones de dólares en paquetes de ayuda en todo el mundo, la recuperación mundial es bastante inestable y las perspectivas siguen siendo inciertas. Necesitamos enfocarnos en las prioridades actuales y equilibrar la respuesta al COVID y el desarrollo económico. Debería intensificarse el apoyo a la política macroeconómica para sacar a la economía mundial del apuro lo antes posible. Más importante aún, debemos mirar más allá del horizonte y fortalecer nuestra voluntad y determinación para el cambio. Necesitamos cambiar las fuerzas impulsoras y los modelos de crecimiento de la economía mundial y mejorar su estructura, a fin de establecer el rumbo para un desarrollo a largo plazo, sólido y constante de la economía mundial.

 

El segundo es abandonar los prejuicios ideológicos y seguir juntos un camino de convivencia pacífica, beneficio mutuo y cooperación donde todos ganen. No hay dos hojas en el mundo que sean idénticas, y ninguna historia, cultura o sistema social es igual. Cada país es único con su propia historia, cultura y sistema social, y ninguno es superior al otro. Los mejores criterios son si la historia, la cultura y el sistema social de un país se ajustan a su situación particular, cuentan con el apoyo de la población, sirven para generar estabilidad política, progreso social y una vida mejor, y contribuyen al progreso humano. Las diferentes historias, culturas y sistemas sociales son tan antiguos como las sociedades humanas, y son las características inherentes de la civilización humana. No habrá civilización humana sin diversidad, y esa diversidad seguirá existiendo durante el tiempo que podamos imaginar. La diferencia en sí misma no es motivo de alarma. Lo que hace sonar la alarma es la arrogancia, el prejuicio y el odio; es el intento de imponer una jerarquía a la civilización humana o imponer la propia historia, cultura y sistema social a los demás. La elección correcta es que los países busquen una coexistencia pacífica basada en el respeto mutuo y en la expansión de los puntos en común mientras dejan de lado las diferencias y promueven los intercambios y el aprendizaje mutuo. Ésta es la forma de impulsar el progreso de la civilización humana.

 

El tercero es cerrar la brecha entre los países desarrollados y los países en desarrollo y lograr conjuntamente el crecimiento y la prosperidad para todos. En la actualidad, la desigualdad sigue creciendo, la brecha Norte-Sur aún no se ha cerrado y el desarrollo sostenible se enfrenta a graves desafíos. A medida que los países se enfrentan a la pandemia, su recuperación económica sigue trayectorias divergentes, y la brecha Norte-Sur corre el riesgo de ampliarse e incluso perpetuarse. Los países en desarrollo están aspirando a más recursos y espacio para el desarrollo, y están pidiendo una representación y una voz más sólidas en la gobernanza económica mundial. Debemos reconocer que con el crecimiento de los países en desarrollo, la prosperidad y la estabilidad mundiales se asentarán sobre una base más sólida, y los países desarrollados se beneficiarán de ese crecimiento. La comunidad internacional debe mantener sus ojos en el largo plazo, honrar su compromiso y brindar el apoyo necesario a los países en desarrollo y salvaguardar sus legítimos intereses en el desarrollo. Se deben fortalecer la igualdad de derechos, la igualdad de oportunidades y la igualdad de normas, de modo que todos los países se beneficien de las oportunidades y los frutos del desarrollo.

 

El cuarto es unirnos contra los desafíos globales y crear juntos un futuro mejor para la humanidad. En la era de la globalización económica, las emergencias de salud pública como COVID-19 pueden muy bien repetirse, y es necesario mejorar la gobernanza de la salud pública mundial. La Tierra es nuestro único hogar. Ampliar los esfuerzos para abordar el cambio climático y promover el desarrollo sostenible incidirá en el futuro de la humanidad. Ningún país puede resolver un problema mundial por sí solo. Debe haber una acción global, una respuesta global y una cooperación global.

 

Damas y caballeros,

 

Amigos,

 

Los problemas que enfrenta el mundo son intrincados y complejos. La manera de salir de ellos es defender el multilateralismo y construir una comunidad con un futuro compartido para la humanidad.

 

Primero, debemos mantenernos comprometidos con la apertura y la inclusión en lugar del ostracismo y la exclusión. El multilateralismo consiste en que los asuntos internacionales se aborden mediante consultas y que todos trabajen juntos para decidir el futuro del mundo. Construir pequeños círculos o iniciar una nueva Guerra Fría, rechazar, amenazar o intimidar a otros, imponer deliberadamente el desacoplamiento, interrumpir el suministro o sancionar, y crear aislamiento o distanciamiento, solo empujará al mundo a la división e incluso al enfrentamiento. No podemos abordar los desafíos comunes en un mundo dividido, y la confrontación nos llevará a un callejón sin salida. La humanidad ha aprendido lecciones por las malas y esa historia es reciente. No debemos volver al camino del pasado.

El enfoque correcto es actuar según la visión de una comunidad con un futuro compartido para la humanidad. Debemos defender los valores comunes de la humanidad, es decir, paz, desarrollo, equidad, justicia, democracia y libertad, superar los prejuicios ideológicos, hacer que los mecanismos, principios y políticas de nuestra cooperación sean lo más abiertos e inclusivos posible, y salvaguardar conjuntamente la paz mundial y estabilidad. Debemos construir una economía mundial abierta, defender el régimen comercial multilateral, descartar las normas, reglas y sistemas discriminatorios y excluyentes y eliminar las barreras al comercio, la inversión y los intercambios tecnológicos. Debemos fortalecer al G20 como el foro principal para la gobernanza económica mundial, participar en una coordinación más estrecha de las políticas macroeconómicas y mantener las cadenas globales, industriales y de suministro, estables y abiertas. Debemos garantizar el buen funcionamiento del sistema financiero mundial, promover la reforma estructural y expandir la demanda agregada mundial en un esfuerzo por luchar por una mayor calidad y una mayor resiliencia en el desarrollo económico mundial.

 

En segundo lugar, debemos mantenernos comprometidos con el derecho internacional y las normas internacionales en lugar de buscar la propia supremacía. Los antiguos chinos creían que "la ley es la base misma del gobierno". La gobernanza internacional debe basarse en las reglas y consensos alcanzados entre nosotros, no en el orden dado por uno o unos pocos. La Carta de las Naciones Unidas es la norma básica y universalmente reconocida que rige las relaciones entre estados. Sin el derecho internacional y las reglas internacionales formadas y reconocidas por la comunidad global, el mundo puede volver a la ley de la jungla, y las consecuencias serían devastadoras para la humanidad.

 

Necesitamos ser firmes en la defensa del estado de derecho internacional, y firmes en nuestra determinación de salvaguardar el sistema internacional centrado en la ONU y el orden internacional basado en el derecho internacional. Las instituciones multilaterales, que brindan las plataformas para poner el multilateralismo en acción y que son la arquitectura básica que sustenta el multilateralismo, deben tener su autoridad y eficacia salvaguardadas. Las relaciones de estado a estado deben coordinarse y regularse mediante instituciones y reglas adecuadas. El fuerte no debe intimidar al débil. La decisión no debe tomarse simplemente mostrando músculos fuertes o agitando el puño. El multilateralismo no debe utilizarse como pretexto para actos de unilateralismo. Los principios deben ser preservados y las reglas, una vez establecidas, deben ser seguidas por todos. El “multilateralismo selectivo” no debería ser nuestra opción.

 

En tercer lugar, debemos mantenernos comprometidos con la consulta y la cooperación en lugar del conflicto y la confrontación. Las diferencias en la historia, la cultura y el sistema social no deben ser una excusa para el antagonismo o la confrontación, sino más bien un incentivo para la cooperación. Debemos respetar y dar cabida a las diferencias, evitar entrometernos en los asuntos internos de otros países y resolver los desacuerdos mediante consultas y diálogo. La historia y la realidad han dejado claro, una y otra vez, que el enfoque equivocado del antagonismo y la confrontación, ya sea en forma de guerra fría, guerra caliente, guerra comercial o guerra tecnológica, eventualmente dañaría los intereses de todos los países y socavaría el bienestar colectivo.

 

Debemos rechazar la mentalidad anticuada de la Guerra Fría y el juego de suma cero, adherirnos al respeto mutuo y la convivencia, y mejorar la confianza política mediante la comunicación estratégica. Es importante que nos apeguemos al concepto de cooperación basado en el beneficio mutuo, digamos no a las políticas egoístas y estrechas de empobrecimiento del vecino, y detengamos la práctica unilateral de mantener las ventajas en el desarrollo para uno solo. Se debe garantizar la igualdad de derechos al desarrollo para todos los países para promover el desarrollo y la prosperidad comunes. Debemos abogar por una competencia justa, como competir entre nosotros por la excelencia en un campo de carreras, no pelearnos entre nosotros en un campo de lucha libre.

 

Cuarto, debemos mantenernos comprometidos a mantenernos actualizados en lugar de rechazar el cambio. El mundo está experimentando cambios que no se habían visto en un siglo, y ahora es el momento de un gran desarrollo y una gran transformación. Para defender el multilateralismo en el siglo XXI, debemos promover su fina tradición, asumir nuevas perspectivas y mirar hacia el futuro. Debemos defender los valores fundamentales y los principios básicos del multilateralismo. También debemos adaptarnos al cambiante panorama internacional y responder a los desafíos globales a medida que surgen. Necesitamos reformar y mejorar el sistema de gobernanza mundial sobre la base de amplias consultas y la creación de consenso.

 

Debemos aprovechar plenamente el papel de la Organización Mundial de la Salud en la construcción de una comunidad mundial de salud para todos. Necesitamos impulsar la reforma de la Organización Mundial del Comercio y del sistema financiero y monetario internacional de manera que impulse el crecimiento económico mundial y proteja los derechos, los intereses y las oportunidades de los países en desarrollo. Necesitamos seguir una orientación política centrada en las personas y basada en hechos, al explorar y formular reglas sobre la gobernanza digital global. Necesitamos cumplir con el Acuerdo de París sobre el cambio climático y promover el desarrollo verde. Necesitamos dar una prioridad continua al desarrollo, implementar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y asegurarnos de que todos los países, especialmente los en desarrollo, compartan los frutos del desarrollo global.

 

Damas y caballeros,

 

Amigos,

 

Después de décadas de denodados esfuerzos por parte del pueblo chino, China está en camino de terminar de construir una sociedad moderadamente próspera en todos los aspectos. Hemos logrado avances históricos para poner fin a la pobreza extrema y nos hemos embarcado en un nuevo viaje hacia la construcción plena de un país socialista moderno. A medida que China entra en una nueva etapa de desarrollo, seguiremos una nueva filosofía de desarrollo y fomentaremos un nuevo paradigma de desarrollo con la circulación nacional como pilar y las circulaciones nacionales e internacionales reforzándose mutuamente. China trabajará con otros países para construir un mundo abierto, inclusivo, limpio y hermoso que disfrute de una paz duradera, seguridad universal y prosperidad común.

 

- China seguirá participando activamente en la cooperación internacional sobre COVID-19. Contener el coronavirus es la tarea más urgente para la comunidad internacional. Esto se debe a que las personas y sus vidas siempre deben anteponerse a cualquier otra cosa. También es lo que se necesita para estabilizar y reactivar la economía. Más solidaridad y cooperación, más intercambio de información y una respuesta global más fuerte es lo que necesitamos para derrotar al COVID-19 en todo el mundo. Es especialmente importante ampliar la cooperación en I+D, la producción y distribución de vacunas y convertirlas en bienes públicos que sean verdaderamente accesibles y al alcance de las personas de todos los países. Hasta ahora, China ha brindado asistencia a más de 150 países y 13 organizaciones internacionales, envió 36 equipos de expertos médicos a países necesitados y se mantuvo firme y comprometido activamente en la cooperación internacional sobre las vacunas COVID. China continuará compartiendo su experiencia con otros países, hará todo lo posible para ayudar a los países y regiones que están menos preparados para la pandemia y trabajará por una mayor accesibilidad y asequibilidad de las vacunas COVID en los países en desarrollo. Esperamos que estos esfuerzos contribuyan a una victoria temprana y completa sobre el coronavirus en todo el mundo.

 

- China continuará implementando una estrategia de apertura en la que todos ganan. La globalización económica satisface la necesidad de una creciente productividad social y es un resultado natural del avance científico y tecnológico. A nadie le interesa utilizar la pandemia como excusa para revertir la globalización y optar por el aislamiento y el desacoplamiento. Como partidario de la globalización económica desde hace mucho tiempo, China está comprometida a seguir adelante con su política fundamental de apertura. China continuará promoviendo la liberalización y facilitación del comercio y la inversión, ayudará a mantener fluidas y estables las cadenas globales industriales y de suministro, y promoverá la cooperación de alta calidad de la Ruta de la Seda. China promoverá la apertura institucional que contemple reglas, regulaciones, gestión y estándares. Fomentaremos un entorno empresarial que se base en los principios del mercado, regido por la ley y conforme a los estándares internacionales, y liberaremos el potencial del enorme mercado chino y la enorme demanda interna. Esperamos que estos esfuerzos brinden más oportunidades de cooperación a otros países y den un mayor impulso a la recuperación y el crecimiento económicos mundiales.

 

- China seguirá promoviendo el desarrollo sostenible. China implementará plenamente la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Hará más en el frente ecológico, transformando y mejorando su estructura industrial y la combinación energética a un ritmo más rápido y promoviendo una forma de vida y producción verde y baja en carbono. He anunciado el objetivo de China de esforzarse para no sobrepasar un máximo de emisiones de dióxido de carbono antes de 2030 con vistas a alcanzar la neutralidad de carbono antes de 2060. Cumplir estos objetivos requerirá un gran trabajo de China. Sin embargo, creemos que cuando están en juego los intereses de toda la humanidad, China debe dar un paso adelante, actuar y hacer el trabajo. China está elaborando planes de acción y tomando medidas específicas para asegurarse de que cumpliremos los objetivos establecidos. Estamos haciendo esto como una acción concreta para defender el multilateralismo y como una contribución para proteger nuestro hogar compartido y lograr el desarrollo sostenible de la humanidad.

 

- China seguirá impulsando la ciencia, la tecnología y la innovación. La ciencia, la tecnología y la innovación son un motor clave para el progreso humano, un arma poderosa para hacer frente a muchos desafíos globales, y la única forma de que China fomente un nuevo paradigma de desarrollo y logre un desarrollo de alta calidad. China invertirá más en ciencia y tecnología, desarrollará un sistema propicio para la innovación como una prioridad, convertirá los avances en ciencia y tecnología en productividad real a un ritmo más rápido y mejorará la protección de la propiedad intelectual, todo con el propósito de fomentar una mayor innovación que impulse un crecimiento de la calidad. Los avances científicos y tecnológicos deberían beneficiar a toda la humanidad en lugar de utilizarse para frenar y contener el desarrollo de otros países. China pensará y actuará con mayor apertura con respecto al intercambio y la cooperación internacionales en ciencia y tecnología. Trabajaremos con otros países para crear un entorno abierto, justo, equitativo y no discriminatorio para el avance científico y tecnológico que sea beneficioso para todos y compartido por todos.

 

- China seguirá impulsando un nuevo tipo de relaciones internacionales. El juego de suma cero o el ganador se lo lleva todo no es la filosofía que guía al pueblo chino. Como seguidor acérrimo de una política exterior independiente de paz, China está trabajando arduamente para salvar las diferencias a través del diálogo y resolver disputas a través de la negociación, y para buscar relaciones amistosas y de cooperación con otros países sobre la base del respeto, la igualdad y el beneficio mutuo. Como miembro firme de los países en desarrollo, China profundizará aún más la cooperación Sur-Sur y contribuirá al esfuerzo de los países en desarrollo para erradicar la pobreza, aliviar la carga de la deuda y lograr un mayor crecimiento. China se involucrará más activamente en la gobernanza económica global y presionará por una globalización económica que sea más abierta, inclusiva, equilibrada y beneficiosa para todos.

 

Damas y caballeros,

 

Amigos,

 

Solo hay una Tierra y un futuro compartido para la humanidad. Mientras nos enfrentamos a la crisis actual y nos esforzamos por hacer un mejor día para todos, debemos estar unidos y trabajar juntos. Se nos ha mostrado una y otra vez que ningunear a tu prójimo, hacerlo sin él y caer en un arrogante aislamiento siempre fracasará. Unámonos todos y dejemos que el multilateralismo ilumine nuestro camino hacia una comunidad con un futuro compartido para la humanidad. Traducción AF

 

Gracias.

 

 

http://www.xinhuanet.com/english/2021-01/25/c_139696610.htm

 

Let the Torch of Multilateralism Light up Humanity’s Way Forward

 

Special Address by H.E. Xi Jinping

President of the People’s Republic of China

At the World Economic Forum Virtual Event of the Davos Agenda

25 January 2021

 

Professor Klaus Schwab,

Ladies and Gentlemen,

Friends,

The past year was marked by the sudden onslaught of the COVID-19 pandemic. Global public health faced severe threat and the world economy was mired in deep recession. Humanity encountered multiple crises rarely seen in human history.

The past year also bore witness to the enormous resolve and courage of people around the world in battling the deadly coronavirus. Guided by science, reason and a humanitarian spirit, the world has achieved initial progress in fighting COVID-19. That said, the pandemic is far from over. The recent resurgence in COVID cases reminds us that we must carry on the fight. Yet we remain convinced that winter cannot stop the arrival of spring and darkness can never shroud the light of dawn. There is no doubt that humanity will prevail over the virus and emerge even stronger from this disaster.

Ladies and Gentlemen,

Friends,

History is moving forward and the world will not go back to what it was in the past. Every choice and move we make today will shape the world of the future. It is important that we properly address the four major tasks facing people of our times.

The first is to step up macroeconomic policy coordination and jointly promote strong, sustainable, balanced and inclusive growth of the world economy. We are going through the worst recession since the end of World War II. For the first time in history, the economies of all regions have been hit hard at the same time, with global industrial and supply chains clogged and trade and investment down in the doldrums. Despite the trillions of dollars in relief packages worldwide, global recovery is rather shaky and the outlook remains uncertain. We need to focus on current priorities, and balance COVID response and economic development. Macroeconomic policy support should be stepped up to bring the world economy out of the woods as early as possible. More importantly, we need to look beyond the horizon and strengthen our will and resolve for change. We need to shift the driving forces and growth models of the global economy and improve its structure, so as to set the course for long-term, sound and steady development of the world economy.

The second is to abandon ideological prejudice and jointly follow a path of peaceful coexistence, mutual benefit and win-win cooperation. No two leaves in the world are identical, and no histories, cultures or social systems are the same. Each country is unique with its own history, culture and social system, and none is superior to the other. The best criteria are whether a country’s history, culture and social system fit its particular situation, enjoy people’s support, serve to deliver political stability, social progress and better lives, and contribute to human progress. The different histories, cultures and social systems are as old as human societies, and they are the inherent features of human civilization. There will be no human civilization without diversity, and such diversity will continue to exist for as long as we can imagine. Difference in itself is no cause for alarm. What does ring the alarm is arrogance, prejudice and hatred; it is the attempt to impose hierarchy on human civilization or to force one’s own history, culture and social system upon others. The right choice is for countries to pursue peaceful coexistence based on mutual respect and on expanding common ground while shelving differences, and to promote exchanges and mutual learning. This is the way to add impetus to the progress of human civilization.

The third is to close the divide between developed and developing countries and jointly bring about growth and prosperity for all. Today, inequality continues to grow, the North-South gap remains to be bridged, and sustainable development faces severe challenges. As countries grapple with the pandemic, their economic recoveries are following divergent trajectories, and the North-South gap risks further widening and even perpetuation. For developing countries, they are aspiring for more resources and space for development, and they are calling for stronger representation and voice in global economic governance. We should recognize that with the growth of developing countries, global prosperity and stability will be put on a more solid footing, and developed countries will stand to benefit from such growth. The international community should keep its eyes on the long run, honor its commitment, and provide necessary support to developing countries and safeguard their legitimate development interests. Equal rights, equal opportunities and equal rules should be strengthened, so that all countries will benefit from the opportunities and fruits of development.

The fourth is to come together against global challenges and jointly create a better future for humanity. In the era of economic globalization, public health emergencies like COVID-19 may very well recur, and global public health governance needs to be enhanced. The Earth is our one and only home. To scale up efforts to address climate change and promote sustainable development bears on the future of humanity. No global problem can be solved by any one country alone. There must be global action, global response and global cooperation.

Ladies and Gentlemen,

Friends,

The problems facing the world are intricate and complex. The way out of them is through upholding multilateralism and building a community with a shared future for mankind.

First, we should stay committed to openness and inclusiveness instead of closeness and exclusion. Multilateralism is about having international affairs addressed through consultation and the future of the world decided by everyone working together. To build small circles or start a new Cold War, to reject, threaten or intimidate others, to willfully impose decoupling, supply disruption or sanctions, and to create isolation or estrangement will only push the world into division and even confrontation. We cannot tackle common challenges in a divided world, and confrontation will lead us to a dead end. Humanity has learned lessons the hard way, and that history is not long gone. We must not return to the path of the past.

The right approach is to act on the vision of a community with a shared future for mankind. We should uphold the common values of humanity, i.e. peace, development, equity, justice, democracy and freedom, rise above ideological prejudice, make the mechanisms, principles and policies of our cooperation as open and inclusive as possible, and jointly safeguard world peace and stability. We should build an open world economy, uphold the multilateral trading regime, discard discriminatory and exclusionary standards, rules and systems, and take down barriers to trade, investment and technological exchanges. We should strengthen the G20 as the premier forum for global economic governance, engage in closer macroeconomic policy coordination, and keep the global industrial and supply chains stable and open. We should ensure the sound operation of the global financial system, promote structural reform and expand global aggregate demand in an effort to strive for higher quality and stronger resilience in global economic development.

Second, we should stay committed to international law and international rules instead of seeking one’s own supremacy. Ancient Chinese believed that “the law is the very foundation of governance”. International governance should be based on the rules and consensus reached among us, not on the order given by one or the few. The Charter of the United Nations is the basic and universally recognized norms governing state-to-state relations. Without international law and international rules that are formed and recognized by the global community, the world may fall back to the law of the jungle, and the consequence would be devastating for humanity.

We need to be resolute in championing the international rule of law, and steadfast in our resolve to safeguard the international system centered around the UN and the international order based on international law. Multilateral institutions, which provide the platforms for putting multilateralism into action and which are the basic architecture underpinning multilateralism, should have their authority and effectiveness safeguarded. State-to-state relations should be coordinated and regulated through proper institutions and rules. The strong should not bully the weak. Decision should not be made by simply showing off strong muscles or waving a big fist. Multilateralism should not be used as pretext for acts of unilateralism. Principles should be preserved and rules, once made, should be followed by all. “Selective multilateralism” should not be our option.

Third, we should stay committed to consultation and cooperation instead of conflict and confrontation. Differences in history, culture and social system should not be an excuse for antagonism or confrontation, but rather an incentive for cooperation. We should respect and accommodate differences, avoid meddling in other countries’ internal affairs, and resolve disagreements through consultation and dialogue. History and reality have made it clear, time and again, that the misguided approach of antagonism and confrontation, be it in the form of cold war, hot war, trade war or tech war, would eventually hurt all countries’ interests and undermine everyone’s well-being.

We should reject the outdated Cold War and zero-sum game mentality, adhere to mutual respect and accommodation, and enhance political trust through strategic communication. It is important that we stick to the cooperation concept based on mutual benefit, say no to narrow-minded, selfish beggar-thy-neighbor policies, and stop unilateral practice of keeping advantages in development all to oneself. Equal rights to development should be guaranteed for all countries to promote common development and prosperity. We should advocate fair competition, like competing with each other for excellence in a racing field, not beating each other on a wrestling arena.

Fourth, we should stay committed to keeping up with the times instead of rejecting change. The world is undergoing changes unseen in a century, and now is the time for major development and major transformation. To uphold multilateralism in the 21st century, we should promote its fine tradition, take on new perspectives and look to the future. We need to stand by the core values and basic principles of multilateralism. We also need to adapt to the changing international landscape and respond to global challenges as they arise. We need to reform and improve the global governance system on the basis of extensive consultation and consensus-building.

We need to give full play to the role of the World Health Organization in building a global community of health for all. We need to advance reform of the World Trade Organization and the international financial and monetary system in a way that boosts global economic growth and protects the development rights, interests and opportunities of developing countries. We need to follow a people-centered and fact-based policy orientation in exploring and formulating rules on global digital governance. We need to deliver on the Paris Agreement on climate change and promote green development. We need to give continued priority to development, implement the 2030 Agenda for Sustainable Development, and make sure that all countries, especially developing ones, share in the fruits of global development.

Ladies and Gentlemen,

Friends,

After decades of strenuous efforts by the Chinese people, China is on course to finish building a moderately prosperous society in all respects. We have made historic gains in ending extreme poverty, and have embarked on a new journey toward fully building a modern socialist country. As China enters a new development stage, we will follow a new development philosophy and foster a new development paradigm with domestic circulation as the mainstay and domestic and international circulations reinforcing each other. China will work with other countries to build an open, inclusive, clean and beautiful world that enjoys lasting peace, universal security and common prosperity.

— China will continue to take an active part in international cooperation on COVID-19. Containing the coronavirus is the most pressing task for the international community. This is because people and their lives must always be put before anything else. It is also what it takes to stabilize and revive the economy. Closer solidarity and cooperation, more information sharing, and a stronger global response are what we need to defeat COVID-19 across the world. It is especially important to scale up cooperation on the R&D, production and distribution of vaccines and make them public goods that are truly accessible and affordable to people in all countries. By now, China has provided assistance to over 150 countries and 13 international organizations, sent 36 medical expert teams to countries in need, and stayed strongly supportive and actively engaged in international cooperation on COVID vaccines. China will continue to share its experience with other countries, do its best to assist countries and regions that are less prepared for the pandemic, and work for greater accessibility and affordability of COVID vaccines in developing countries. We hope these efforts will contribute to an early and complete victory over the coronavirus throughout the world.

— China will continue to implement a win-win strategy of opening-up. Economic globalization meets the need of growing social productivity and is a natural outcome of scientific and technological advancement. It serves no one’s interest to use the pandemic as an excuse to reverse globalization and go for seclusion and decoupling. As a longstanding supporter of economic globalization, China is committed to following through on its fundamental policy of opening-up. China will continue to promote trade and investment liberalization and facilitation, help keep the global industrial and supply chains smooth and stable, and advance high-quality Belt and Road cooperation. China will promote institutional opening-up that covers rules, regulations, management and standards. We will foster a business environment that is based on market principles, governed by law and up to international standards, and unleash the potential of the huge China market and enormous domestic demand. We hope these efforts will bring more cooperation opportunities to other countries and give further impetus to global economic recovery and growth.

— China will continue to promote sustainable development. China will fully implement the 2030 Agenda for Sustainable Development. It will do more on the ecological front, by transforming and improving its industrial structure and energy mix at a faster pace and promoting a green, low-carbon way of life and production. I have announced China’s goal of striving to peak carbon dioxide emissions before 2030 and achieve carbon neutrality before 2060. Meeting these targets will require tremendous hard work from China. Yet we believe that when the interests of the entire humanity are at stake, China must step forward, take action, and get the job done. China is drawing up action plans and taking specific measures already to make sure we meet the set targets. We are doing this as a concrete action to uphold multilateralism and as a contribution to protecting our shared home and realizing sustainable development of humanity.

— China will continue to advance science, technology and innovation. Science, technology and innovation is a key engine for human progress, a powerful weapon in tackling many global challenges, and the only way for China to foster a new development paradigm and achieve high-quality development. China will invest more in science and technology, develop an enabling system for innovation as a priority, turn breakthroughs in science and technology into actual productivity at a faster pace, and enhance intellectual property protection, all for the purpose of fostering innovation-driven, higher-quality growth. Scientific and technological advances should benefit all humanity rather than be used to curb and contain other countries’ development. China will think and act with more openness with regard to international exchange and cooperation on science and technology. We will work with other countries to create an open, fair, equitable and non-discriminatory environment for scientific and technological advancement that is beneficial to all and shared by all.

— China will continue to promote a new type of international relations. Zero-sum game or winner-takes-all is not the guiding philosophy of the Chinese people. As a staunch follower of an independent foreign policy of peace, China is working hard to bridge differences through dialogue and resolve disputes through negotiation and to pursue friendly and cooperative relations with other countries on the basis of mutual respect, equality and mutual benefit. As a steadfast member of developing countries, China will further deepen South-South cooperation, and contribute to the endeavor of developing countries to eradicate poverty, ease debt burden, and achieve more growth. China will get more actively engaged in global economic governance and push for an economic globalization that is more open, inclusive, balanced and beneficial to all.

Ladies and Gentlemen,

Friends,

There is only one Earth and one shared future for humanity. As we cope with the current crisis and endeavor to make a better day for everyone, we need to stand united and work together. We have been shown time and again that to beggar thy neighbor, to go it alone, and to slip into arrogant isolation will always fail. Let us all join hands and let multilateralism light our way toward a community with a shared future for mankind.

Thank you.

 

miércoles, 9 de diciembre de 2020

 

 

`El COVID-19 en el novedoso mundo del G20

 

Al ritmo de la pandemia, las últimas semanas mostraron algunos anticipos del inicio de la fase final del proceso globalizador que claramente está emergiendo a pesar de la bruma imperante. El principal de ellos fue la realización de la cumbre del G20 en la que los líderes de los países que aportan el 85% del PBI global emitieron una declaración que refleja el estado de ánimo imperante en las altas esferas; la definición se refiere tanto a las preocupaciones por la crisis en curso como la forma calculada en que auguran las posibilidades que se abren con el comienzo de la vacunación generalizada. Otro capítulo es el de las elecciones en EEUU rodeadas de una gran expectativa por el triunfo de Biden para satisfacción de una de las mitades del electorado americano y desencanto de la otra. Mientras, al otro lado del planeta, se sacudió el tablero con la fundación de la Asociación Económica Integral Regional (RCEP) constituida por 15 países de la macrorregión del Asia Pacífico, lo que da lugar al acuerdo de libre comercio más grande del mundo. Por último se hace una breve consideración crítica del Programa Artigas, una iniciativa que cuenta con el apoyo del Papa Francisco, que forma parte de los intentos de resolver el flagelo de la pobreza que afecta a nuestro país como a tantos otros.

 

Desde el punto de vista de la gobernabilidad global el encuentro virtual de líderes en la Cumbre del Grupo de los Veinte es el hecho decisivo del año. A pesar de carecer de una presencia permanente en los medios, un análisis detallado de las formas y contenidos del funcionamiento del G20 demuestra palmariamente que se han producido modificaciones irreversibles en la arquitectura del poder global. El G20 tiene características originales, por ejemplo, la representatividad de sus integrantes. Aunque los signatarios de la declaración final[i] sean los gobernantes de los países que aportan el 85% del PBI del planeta, la participación en la Cumbre no depende de su pertenencia nacional. Por el contrario, en el G20 los líderes asumen sus responsabilidades a título personal lo que hace que las declaraciones estén encabezadas por “Nosotros, los líderes del G20…” (y no por “nosotros, los representantes de los países del G20…”). Sutil y paradojal.

El G20 no toma decisiones; ejerce su influencia por medio de la persuasión y la disuasión, y las recomendaciones y compromisos incluidos en sus declaraciones no son vinculantes para los países miembros (por cierto, basta con mirar quiénes son los que recomiendan o se comprometen para ver si es fácil y no tiene costos mirar para el costado y vamos viendo). Su funcionamiento está orientado a alcanzar consensos, un cometido que tiene sus bemoles. El problema radica en que quienes eventualmente apliquen las recomendaciones son los mismos que las formulan; o sea, los funcionarios actuantes llevan puestos dos sombreros. La figura busca evidenciar la relación conflictiva que existe entre los intereses del país y los regímenes supranacionales, cuando la gestión se da a esos niveles. La paradoja fue analizado por Robert Putnam (1988) en su genial trabajo (de reminiscencias cuánticas) Diplomacia y políticas domésticas: la lógica del juego de los dos niveles.

En esta oportunidad, la compleja problemática del COVID-19 ocupó los párrafos iniciales de la declaración. “Estamos comprometidos a liderar el mundo en la configuración de una era post-COVID-19 fuerte, sostenible, equilibrada e inclusiva…utilizando todas las herramientas de política disponibles durante el tiempo que sea necesario” se dice en la declaración de los líderes (subr. AF). La reivindicación puede parecer un tanto desmesurada para el descreimiento acostumbrado de los argentinos -curtidos en una dialéctica estéril entre la esperanza y la frustración- y por ello no fácilmente digerible.  Pero en este caso el pronunciamiento es colectivo y a la luz del día, hecho por quienes están a cargo del tablero de comando en el planeta.

El G20 se ha ubicado claramente en la cúspide del poder, subsumiendo legítimamente a todo el resto de organismos multilaterales por una razón de peso: los líderes del Grupo son a su vez las máximas autoridades de los países que financian, y aprueban los lineamientos y los resultados de dichos organismos. Aunque las burocracias sean resilientes y su principal preocupación, en su gran mayoría, radique en la defensa del estatus, en última instancia deben obedecer a quienes manejan la caja. Esa subordinación comienza por las Naciones Unidas y todas las agencias que integran su sistema de las que, sin embargo, consideran “las evaluaciones en curso, su compromiso declarado con la transparencia y la necesidad de fortalecer su eficacia general, en la coordinación y apoyo de la respuesta mundial a la pandemia y los esfuerzos centrales de los estados miembros”. En la emergencia del COVID-19 la principal preocupación del G20 es asegurar que “las instituciones financieras internacionales y las organizaciones internacionales pertinentes continúen brindando un apoyo fundamental a los países emergentes, en desarrollo y de bajos ingresos.”

La recomendación se tradujo en medidas para dar respiro a las dificultades en el sistema de pagos derivadas de las obligaciones financieras contraídas por los países más pobres. La voluntad del G20 se expresó en el compromiso de implementar la «Iniciativa de suspensión del servicio de la deuda» (DSSI), incluida su extensión hasta junio de 2021, lo que permitirá a los países elegibles para DSSI suspender los pagos oficiales del servicio de la deuda bilateral. En ese sentido, la declaración de los líderes celebra los avances logrados hasta ahora ya que “el informe preliminar del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Grupo del Banco Mundial (GBM) destacó que, junto con un financiamiento excepcional, el DSSI está facilitando significativamente un mayor gasto relacionado con la pandemia. El FMI y el GBM continuarán trabajando en su propuesta de un proceso para fortalecer la calidad y consistencia de los datos de la deuda y mejorar su divulgación.”

Los líderes no se pronuncian por la diversidad de problemas que habitualmente son motivo de consideración en la comunicación pública. Su agenda es relativamente estable y previsible, y los temas van siendo dejados de lado a su resolución o son derivados a organismos multilaterales y/o programas específicos cuando ya están instalados o en vías de resolverse. Las preocupaciones, en constante cambio, incorporan a cada paso los aspectos críticos que hacen a la marcha efectiva de la globalización, poniendo el acento en lo trascendente más que en la repercusión de los sucesos. Para el sherpa argentino, Embajador Jorge Argüello, “el principal valor de la Declaración estriba en plantear un diagnóstico compartido sobre algunos de los retos como el futuro del empleo o la necesidad de aumentar la inversión para contribuir al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. Temas de género, apoyo a la infancia y a la educación se suman a otros desafíos que requieren soluciones urgentes como la preservación del medio ambiente, el cambio climático, la biodiversidad, la degradación de tierras, los océanos y el agua”

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Cambia, todo cambia. ¿Cambia EEUU?

La división de la sociedad americana, si bien preexistente, se ha evidenciado una vez más en forma dramática por la elección presidencial; el recrudecimiento de la “grieta” puede significar en lo sucesivo una conflictividad más pronunciada o trascendente que lo habitual. Por si acaso, que Trump haya reconocido la derrota y facilite la transición es una buena noticia. Hay que esperar la asunción de Biden o por lo menos el armado de su gabinete para ver el tratamiento de la herencia de Trump y de las tendencias emergentes algunas de ellas novedosas. Sin embargo, en materia de política exterior no son esperables grandes modificaciones más allá de los buenos modales que sin duda va a mostrar el nuevo presidente. Aunque sus atisbos eran precedentes, en la economía estadounidense se han producido una serie de hechos de enorme gravitación paradigmática, fácilmente verificables, cuya concreción se ha visto acelerada con el gobierno saliente. Ellos son:

Regreso de capitales y grandes inversiones. Las reformas fiscales han promovido la repatriación de billones de dólares que las multinacionales estadounidenses y sus filiales tienen en el extranjero. Por tomar un caso, en el rubro de las grandes tecnológicas, Apple anunció la vuelta de 350.000 millones de dólares que inyectados en la economía de EEUU darán lugar en los próximos 5 años a la creación de 20.000 nuevos puestos de trabajo. La movida es generalizada. Con respecto a la Inversión Extranjera Directa, Estados Unidos es la primera economía en términos de IED entre 2017 y 2019 -incluso por sobre China e India, grandes receptores-, una situación favorecida por las reformas comentadas que en el último tiempo fueron promoviendo la venida de factores productivos.

Repatriación de empresas. Los términos nearshoring y reshoring refieren al rediseño de la externalización de procesos en la actividad de las empresas a través de la subcontratación con otras empresas en países más próximos o en el propio país.  Al respecto, en julio de 2020, el gobierno de EEUU puso en marcha la iniciativa conocida como Regreso a las Américas, que ofrece incentivos financieros a las empresas estadounidenses que vuelvan a los Estados Unidos o se instalen en Iberoamérica abandonado Asia, especialmente si proceden de China. El responsable de informar sobre el contenido de la iniciativa fue el controvertido Mauricio Claver-Carone, el mismo que le ganó la presidencia del BID a Gustavo Béliz. Regreso a las Américas forma parte de un proyecto más amplio denominado América Crece, que propone “ampliar en Iberoamérica la cooperación bilateral, reduciendo las barreras regulatorias, legales, de adquisiciones y en los mercados de inversión” según se dice en un informe del prestigioso Instituto español de estudios estratégicos (ieee.es). El 83 % de las empresas norteamericanas encuestadas tienen planes de relocalización... se calcula que en los próximos  5 a 10 años la mayoría de las empresas los habrán completado. Un análisis de la AmCham en Colombia menciona que las empresas que inicialmente tienen más probabilidades de ser reubicadas son las que provienen de la industria farmacéutica, manufacturas e insumos para calzado, prendas de vestir y textiles, industria automotriz, así como de alimentos y bebidas sobre las cuales EEUU quiere tener proveedores cercanos y con rápida respuesta para disminuir la alta dependencia asiática.

Para una agencia inglesa especializada en estudios chinos la iniciativa América Crece es un desafío directo a La Ruta de la Seda en América Latina, pero los críticos más directos la etiquetan como una nueva Doctrina Monroe. Optimista, Claver-Carone augura que “al trabajar juntos, seremos la región más innovadora y de más rápido crecimiento del mundo”.

La guerra comercial chino-estadounidense. Un juego de PlayStation. Con un claro ganador: EEUU, que reacciona frente a la dependencia asfixiante de un déficit comercial que alcanzó en 2018 la friolera de 419.000 millones de dólares. El “imperio” comienza a rescatar la capacidad productiva que relocalizó en China hace cuarenta años como principal aportante para poner en marcha la economía del gigante oriental. Al imponer aranceles a determinados bienes, los americanos se proponen disminuir el desequilibrio en la balanza; por lo pronto, el déficit en 2019 ya bajó a U$S 345.600 millones… y seguirá bajando, más allá de los lógicos vaivenes. Como se sabe, en el comercio el poder final lo tiene el que compra. Veremos cómo EEUU delinea su política hacia Iberoamérica mientras recupera esa gigantesca cuota de mercado.

Trabas a la inmigración. Ya desde la época de Obama se vino poniendo restricciones a la inmigración, principalmente la que proviene de América Central. Para ese fin se han suscripto acuerdos con México y otros países del área. Pero la medida tiene sus riesgos. No se puede taponar sin más la búsqueda de mejores condiciones de vida que los indigentes persiguen incansablemente con sus interminables y agotadoras marchas; es un potencial polvorín que a nadie le gustaría tener en el patio de al lado. Una obra de infraestructura de conectividad que aporta al desarrollo de la región es el llamado «tren maya» que atraviesa la península de Yucatán para conectar a México con sus vecinos. 

Tendencia al aislacionismo. No es más que una expresión actualizada del tradicional ensimismamiento de ese país expresado en la consigna del «american first» a la que Biden se apresuró a adherir ya en la campaña. EEUU, diplomática y militarmente, se ha venido retirando de Asia, Europa y Medio Oriente. Difícil que regrese o vuelva a actuar con la intensidad con que lo hizo en otras épocas.

Crisis del multilateralismo. No es solo asumida por los EEUU. En tiempos de pandemia, las aglomeraciones indiscriminadas, donde se difuminan las competencias, ya no serán la única opción. Se marcha a un mundo variopinto donde diversas asociaciones, ya existentes o en formación, convivirán con múltiples acuerdos bilaterales en el tema de la libertad de comercio de bienes y servicios. Tres cuartas partes de los 26 billones de dólares que se comercian en el mundo entre los países y, sobre todo, entre las mismas empresas, se tranzan dentro de lo que se conoce como «cadenas internacionales de valor» (GVC). Estas o las ahora llamadas por los especialistas «redes globales de innovación» (GIN) están detrás de la pantalla y por su grado de dispersión son difícilmente encuadrables en una negociación.

Esta sobresaturación de factores en EEUU, si no se modifica radicalmente, generará una situación, desde el punto de vista de la dinámica de los sistemas, de un fuerte potencial que no es fácilmente absorbible contando solo con el territorio norteamericano. Es como un resorte apretado con la mano; si se lo suelta salta para algún lado. El eventual desequilibrio transformador genera muchos interrogantes y la necesidad de seguir atentamente la evolución de los acontecimientos.

Era la China de Mao

La República Popular China (RPCh) se siente compelida (como un adolescente al que le empiezan a cortar el chorro) a ponerse a pensar cómo se puede arreglar por sí misma, y comenzar a devolver -en inversiones para el desarrollo de su entorno y otros lugares más alejados- parte del gigantesco potencial productivo que fue relocalizado en su territorio a partir de 1979. Ese año es considerado como un punto de partidas de la más grande operación logística de la historia. Se puso en marcha cuando las influencias de la Trilateral se hicieron sentir, en forma sostenida y duradera, con el fin de poner en pie un país derruido e iniciar un proceso de crecimiento constante (“a tasas chinas”), inédito en la historia.

El principal cometido chino es ahora seguir exportando -aunque en forma más direccionada como consecuencia de las restricciones de las “guerras”- la producción más grande del mundo, para lo cual es fundamental la infraestructura de conectividad inherente a la Ruta de la Seda. Por lo pronto China posee capacidad técnica probada en su territorio, un gigantesco patrimonio financiero atesorado, necesidades de nuevas rutas comerciales y, sobremanera, una ambición indisimulable para recuperar la grandeza que le cupo en el pasado. Salvo que su relación no es de plena confianza con todos sus vecinos, los demás factores prometen resultados favorables.

Hace unos días se firmó la Alianza Integradora Económica Regional (RCEP), un acuerdo de libre comercio entre 15 países asiáticos que sumados integran el 30% del producto mundial y generan el 28% del comercio internacional del planeta. Se trata a la fecha del mayor acuerdo de libre comercio del mundo que incluye, además de China, Japón, Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda, los 10 países del ASEAN. El pacto irá eliminando gradualmente los aranceles a las importaciones entre sus miembros (reducción que llevará hasta 20 años) e incluye otras ítems respecto a propiedad intelectual, telecomunicaciones, servicios financieros, comercio electrónico y servicios profesionales.

Hay quienes, llevados por la corriente, ven que el RCEP obra en beneficio de la RPCh; otros -menos sensibles a los lugares comunes- se preguntan con fundamento si los grandes (en serio) que integran el acuerdo necesitan ir a sobarle el lomo a los chinos. Obviamente, se mire por donde se mire el RCEP es bueno para todos. Pero la realidad es más vasta  (y esto es lo interesante porque responde a un efecto que no es patrimonio de aquella zona) ya que la macro regionalización, expresada como herramienta a través de distintas dimensiones, en este caso comercial, es un ordenador territorial que se irá extendiendo como fase intermedia para que la globalización, como nueva configuración planetaria, finalice su plena instalación.

¿Y por casa, cómo andamos?

Argentina está en la lona. No sabe qué hacer para salir del engorro. Pero bueno, como decía el filósofo, que algo sea difícil es un motivo más para hacerlo… aunque en este caso no esté claro el camino a seguir. En medio de tantos desatinos voy a hacer unos pocos comentarios sobre lo que considero el principal problema de la Argentina: su descomunal desequilibrio territorial y demográfico. Y, sobre todo, las consecuencias que el tema puede acarrear en el contexto de los cambios comentados en la escena internacional.

El enfoque no tiene buena prensa. Aquí el problema sería (también según el filósofo) preguntarse cuál es la razón de cambiar algo ya probado y que anda bien: si la agenda está establecida y tiene miles de seguidores, ¿para qué introducir otro tema cuyas implicancias no están del todo claras o no son fácilmente explicables? El intríngulis remite (¡oh sorpresa!) a las andanzas del delegado personal del Papa, el inefable Juan Grabois y su propuesta de cabecera, el programa Artigas.

El Programa empezó mal. La ocupación de 1200 hectáreas de la familia Etchevehere con el fin de crear puestos de trabajo y relocalizar población en Entre Ríos, tuvo como una de sus primeras manifestaciones el cultivo del perejil en almácigos, dispuestos al costado de unos eucaliptos ya crecidos como para protegerlos del sol. Un verdadero despropósito. Es el problema de siempre: la inoperancia del peronismo salvo para repartir lo que no produjo, la falta de profesionalismo y una competencia nunca probada en sus gestiones, y la poca disposición para el esfuerzo de sus partidarios educados en el clientelismo y la dádiva.

Artigas cuenta con el apoyo implícito pero innegable del Papa Francisco. Grabois es su representante. Por cierto, el magno soporte, a pesar de sus alcances, no es ninguna garantía de probidad. Los jesuitas, salvo en la educación y en las tareas de lobbying, no han sido muy exitosos a lo largo de la historia como promotores del progreso social. El derrumbe de las misiones guaraníticas –uno de sus proyectos más ostensibles- puso en evidencia los alcances del poder terrenal de la Compañía de Jesús. La experiencia fallida de Fidel Castro y la Revolución Cubana están a la vista. No obstante, esta movida a través del peronismo tiene su lógica.

El Programa Artigas adolece de una serie de formulaciones voluntaristas y otras decididamente equivocadas. Se propone crear “4 millones de puestos de trabajo social y 170 mil empleos registrados regulados por convenio colectivo (por medio de) comunidades rurales organizadas y cinturones hortícolas protegidos y desarrollar nuevos emplazamientos industriales a través de una planificación territorial que contemple nuevos esquemas de transporte multimodal”. La propuesta tiene dos partes. La primera se basa en la producción de alimentos para el consumo cautivo de las nuevas localizaciones y de su entorno. Es una falacia. Nuestro país no tiene ningún límite visible en la producción de alimentos; en todo caso el problema es que esos alimentos procesados lleguen a las góndolas o a quienes deben consumirlos. Se asegura que podemos y de hecho se lo está haciendo producir suficientes proteínas para 10 veces la población argentina. ¿Para qué más? La producción agropecuaria de nuestro país está en el podio del mundo. Por su parte, el trabajo en las huertas está suficientemente atendido por la comunidad boliviana protagonista de una gesta productiva de altísimo rendimiento en todos los cinturones hortícolas del país.

No es fácil saber lo que se puede hacer con los piqueteros; a lo mejor al final haya que agradecerle al Papa los servicios prestados. Sin embargo, tal vez sea más razonable pensar en formas autoorganizantes de movilización social, productiva y laboral, apelando al big data y la comunicación en las redes, profundizando la línea que se abrió con el pago de los planes sociales con tarjeta, prescindiendo de la labor interesada de los punteros peronistas. Puesto así parece un desafío inalcanzable. Pero nuestro país, aunque lejanas, ya tiene experiencias. No sería un salto más audaz al que se dio desde el rosismo al inicio del período de la organización nacional en los años cincuenta del siglo XIX cuando la Argentina se adscribió formalmente a la onda modernizadora que estaba recorriendo el mundo.

Crear “millones de puestos de trabajo” como sueña Grabois solo se podría hacer –con mucha paciencia- bajo los siguientes supuestos.

·         Un proyecto federal en serio como nunca hubo en el país

·         Asignación internacional de cuotas de comercio más o menos visibles como se dio en China a partir de 1979. Solo la demanda externa es la que puede hacer crecer a nuestro país.

·         Inversiones internas y externas para la creación de un aparato productivo tendiente al reequilibrio territorial acorde a las salidas externas (Asia Pacífico por los Andes, vecinos por tierra y resto de Sudamérica, Europa, África, Medio Oriente y Norteamérica) sacando el mayor rédito posible de cada ruta.

·         Creación de una Infraestructura de conectividad para esos fines ejecutadas por programas como la «Ruta de la Seda», «América Crece» o derivados de acuerdos bilaterales, bajo control del Global infraestructure Hub (GIH), una iniciativa del G20 que se maneja con un modelo global. Un plan con las obras de conectividad funcionales a la globalización no puede surgir del promedio de las demandas de los gobernadores “para dar respuesta a las necesidades de la gente”… a las que, obviamente, se debe atender pero priorizando en cada caso la infraestructura estratégica.

·         Políticas de estado a cargo de gobiernos morales y competentes

Ing. Alberto Ford

albertoford42@yahoo.com.ar

La Plata, diciembre de 2020

 



[i] http://ingenieroalbertoford.blogspot.com/2020/11/




lunes, 26 de octubre de 2020

 

Reunión de ministros anticorrupción del G20

Comunicado Ministerial

Virtual, 22 de octubre de 2020

 

1. Nosotros, los Ministros del G20 con responsabilidades para prevenir y combatir la corrupción, nos reunimos el 22 de octubre de 2020 bajo la Presidencia saudí, para discutir nuestros compromisos como miembros del G20 mientras seguimos predicando con el ejemplo en la lucha mundial contra la corrupción. Este año marca el décimo aniversario del Grupo de Trabajo Anticorrupción del G20 (ACWG), establecido para hacer recomendaciones integrales para que las consideren los líderes sobre cómo el G20 podría continuar haciendo contribuciones prácticas y valiosas a los esfuerzos internacionales para combatir la corrupción y predicar con el ejemplo. Reconocemos las contribuciones realizadas por todos los países miembros y organizaciones internacionales, y agradecemos a las presidencias anteriores por su liderazgo.

 

2. En un contexto de fragilidad social y económica mundial sin precedentes causada por la pandemia de COVID-19, destacamos la mayor amenaza y el grave impacto de la corrupción en el crecimiento económico, el desarrollo sostenible, la inversión y la innovación de calidad y la confianza entre gobiernos y ciudadanos. Las medidas de emergencia son esenciales en tiempos de crisis económica y recuperación, pero pueden crear el riesgo de apropiación indebida, fraude y otras formas de corrupción. Nos comprometemos individual y colectivamente a fortalecer nuestro compromiso anticorrupción y, en particular, esperamos contribuir tanto al próximo período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas contra la corrupción, el XIV Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Justicia Penal y la Novena sesión de la Conferencia de los Estados Parte de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción. Para ello, destacamos el papel fundamental de la acción multilateral en la lucha contra la corrupción, particularmente a través de la implementación y seguimiento de nuestros compromisos y normas internacionales, y en el intercambio de información y buenas prácticas, reconociendo que esto debe lograrse sin perjuicio de soberanía nacional, derecho interno y principios fundamentales de los derechos humanos.

 

3. Destacamos la importancia de la arquitectura internacional anticorrupción existente, en particular las obligaciones y compromisos descritos en la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (UNCAC), la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (UNTOC), la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE), la Convención para Combatir el Soborno de Funcionarios Públicos Extranjeros en Transacciones Comerciales Internacionales e instrumentos relacionados, y las Normas del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI). Estos instrumentos comprenden colectivamente un conjunto sólido de medidas que los países deben implementar para prevenir y combatir la corrupción, el lavado de dinero y otros delitos económicos graves relacionados. En consecuencia, nos comprometemos a implementar de manera más efectiva nuestras obligaciones y compromisos existentes, y reconocemos que estos instrumentos deben servir como base para los esfuerzos futuros para ampliar la cooperación internacional y la coordinación contra la corrupción y los desafíos relacionados.

 

Prioridades anticorrupción para 2020

Crisis del COVID-19

 

4. Expresamos nuestro más sentido pésame por la trágica pérdida de vidas y el sufrimiento generalizado resultante de la pandemia del COVID-19. La pandemia ha revelado el posible impacto directo y desproporcionado de la corrupción en las poblaciones vulnerables, ya que el comercio legítimo, la integridad y la transparencia de la contratación pública y las finanzas públicas, la salud, la seguridad y la protección globales, son más vulnerables que nunca a la corrupción en este momento de crisis. Nos comprometemos a colaborar en la entrega de una respuesta global a esta crisis con un espíritu de solidaridad y de acuerdo con la Declaración extraordinaria de los líderes del G20 publicada el 26 de marzo de 2020.

 

5. Reconocemos que aunque la crisis ha requerido una acción rápida, la velocidad y la escala del apoyo económico brindado en respuesta a la crisis pueden aumentar el riesgo de corrupción, fraude y apropiación indebida. Esto, a su vez, podría obstaculizar la eficacia de los esfuerzos de socorro, socavando la confianza en las instituciones públicas y, en última instancia, perjudicando el bienestar de nuestros ciudadanos. Las medidas anticorrupción deben integrarse en los programas de respuesta a crisis nacionales e internacionales para garantizar la transparencia y la integridad; nos comprometemos a continuar con la acción colectiva y coordinada para combatir la corrupción a raíz del COVID-19, en consecuencia, respaldamos el Llamado a la acción del G20 sobre la corrupción y el COVID-19 (Anexo A), desarrollado por el ACWG como un resumen de las áreas clave de enfoque por estos esfuerzos. Para apoyar más a los países en desarrollo y en la implementación de tales medidas, tanto durante esta crisis como en los esfuerzos de preparación para cualquier evento futuro, también damos la bienvenida al Compendio de Buenas Prácticas del G20 para Combatir la Corrupción en la Respuesta al COVID-19 (Anexo F), que proporciona una visión inicial de buenas prácticas para prevenir y combatir la corrupción en el sector de la salud y la entrega de apoyo de emergencia (ayuda, estímulo y socorro).

 

Iniciativa de Riad para mejorar la cooperación internacional en materia de aplicación de la ley anticorrupción

 

6. Reconocemos, teniendo en cuenta el artículo 48 de la UNCAC, la necesidad de fortalecer aún más la cooperación entre las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley anticorrupción, particularmente en las etapas preliminares de las investigaciones. En este sentido, con el objetivo de facilitar la cooperación internacional, incluida la asistencia legal mutua, damos la bienvenida a la iniciativa de Arabia Saudita para la creación de una Red Operativa Global de Autoridades de Aplicación de la Ley Anticorrupción. Esto complementará las plataformas y redes existentes para la cooperación internacional informal, como la Red Global de Aplicación de la Ley de la OCDE (GLEN) y el Grupo de Trabajo de la OCDE sobre Funcionarios de Aplicación de la Ley de Soborno (LEOs) y la Red de Puntos Focales Globales de INTERPOL / StAR, y se debería fomentar, de manera inclusiva, el contacto directo entre las autoridades policiales anticorrupción. En este sentido, acogemos con satisfacción la Iniciativa de Riad (anexo B).

 

Principios de alto nivel 2020

 

7. De conformidad con el Plan de acción anticorrupción del G20 2019-2021, respaldamos los Principios de alto nivel desarrollados bajo la Presidencia de 2020: los Principios de alto nivel del G20 para el desarrollo y la implementación de estrategias nacionales anticorrupción, los Principios de alto nivel del G20 para promover la integridad del sector público mediante el uso de tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y los Principios de alto nivel del G20 para promover la integridad en las privatizaciones y las asociaciones público-privadas (APP). Estos documentos brindarán orientación a los países que deseen (i) revisar, desarrollar o implementar estrategias nacionales anticorrupción; (ii) aprovechar las TIC de manera eficaz y segura para la prevención, detección y lucha contra la corrupción, con respecto a las normas de protección de datos personales; y (iii) involucrar al sector privado en el proceso de privatización o APP y minimizar los riesgos de corrupción (Anexo C).

 

Responsabilidad y transparencia

 

8. Nos comprometemos a cumplir e implementar nuestros compromisos compartidos hacia una mayor responsabilidad y transparencia. Los diversos principios de alto nivel de anticorrupción del G20, rectores y comunes, representan nuestras recomendaciones clave respaldadas por nuestros líderes, desarrolladas de conformidad con el derecho internacional y sin perjuicio de las leyes soberanas. Resolvemos asegurar la implementación efectiva de las recomendaciones previamente adoptadas, así como dar seguimiento a nuestros compromisos pendientes y objetivos más amplios, como se establece en el Plan de Acción Anticorrupción del G20 2019-2021. Además, de acuerdo con el Plan de Acción, y como un mecanismo clave para reflejar nuestro progreso individual y colectivo en la implementación de nuestros compromisos compartidos, damos la bienvenida al enfoque reformado del Informe de Responsabilidad Anticorrupción del G20 (Anexo D) que, por primera vez, proporciona una revisión en profundidad de nuestro progreso colectivo en la cooperación internacional y la recuperación de activos, e informa sobre eventuales áreas de trabajo en el futuro de estas áreas. Este enfoque puede ser desarrollado por futuras presidencias y el ACWG publicará informes de rendición de cuentas anualmente en el futuro. Al hacerlo, mejoraremos la accesibilidad de los resultados del G20 ACWG y facilitaremos la participación de personas y grupos fuera del sector público, incluida la sociedad civil, organizaciones no gubernamentales, organizaciones comunitarias, academia, medios de comunicación, el sector privado y otras partes interesadas.

 

Prioridades anticorrupción en curso, cooperación internacional y recuperación de activos

 

9. Reconocemos que la cooperación internacional es esencial para la investigación y el enjuiciamiento de casos de corrupción transnacional, incluidos los relacionados con la recuperación del producto del delito; por lo tanto, nos comprometemos a mejorar la investigación de casos, la comunicación y el intercambio de experiencias en esta área. En consecuencia, nos comprometemos a actuar de acuerdo con las recomendaciones previamente aprobadas con respecto a la recuperación de activos. Los esfuerzos efectivos en esta área requieren que todos los países tomen medidas internas y participen en la cooperación internacional. Nos comprometemos a trabajar juntos para rastrear, congelar y confiscar el producto del delito, así como para garantizar que dichos activos confiscados se devuelvan o eliminen de manera efectiva y transparente, según corresponda, y de manera compatible con nuestras leyes nacionales y obligaciones internacionales como la UNCAC. También nos comprometemos a abordar la devolución de activos en un espíritu de asociación entre los países de transferencia y de recepción, otros propietarios legítimos anteriores y, según corresponda, la sociedad civil. Con este fin, acogemos con agrado el Documento de evaluación sobre la cooperación internacional para abordar los delitos económicos, los delincuentes y la recuperación de activos robados, preparado por la OCDE en colaboración con la Secretaría del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y el Grupo del Banco Mundial (WBG) para el G20 (Anexo F). Sobre la base de este documento, respaldamos la Acción del G20 sobre cooperación internacional contra la corrupción y los delitos económicos, los delincuentes y la recuperación de activos robados (Anexo E).

 

Transparencia de la propiedad real

 

10. Nos comprometemos a implementar de manera efectiva y, según sea necesario, a tomar medidas adicionales para prevenir el uso indebido de personas jurídicas y los arreglos para el lavado de dinero o el financiamiento del terrorismo, incluso cuando la corrupción es el delito determinante. Redoblaremos nuestros esfuerzos para predicar con el ejemplo en la implementación de medidas para identificar a los beneficiarios finales de entidades y acuerdos legales.

 

Eliminar los refugios seguros

 

11. Nos comprometemos a actuar colectivamente para negar refugio a las personas que hayan cometido delitos tipificados de conformidad con la UNCAC, y al producto de sus delitos, de manera compatible con nuestras leyes nacionales. Nos comprometemos a evitar que esos delincuentes eludan la justicia, independientemente de su rango, posición o estatus, frenar el ocultamiento transfronterizo del producto de la corrupción y perseguir la penalización y el enjuiciamiento de los delitos de corrupción y la recuperación y devolución de los activos robados confiscados, cuando corresponda, de conformidad con nuestras leyes nacionales y obligaciones internacionales en virtud de la UNCAC. Además, nos comprometemos a fortalecer el intercambio de información y la cooperación en la investigación de casos y a considerar, según sea necesario, la posibilidad de concluir acuerdos o arreglos bilaterales y multilaterales sobre extradición y asistencia judicial recíproca, según corresponda.

 

Penalización del soborno

 

12. Nos comprometemos a garantizar que cada país del G20 tenga una ley nacional vigente para tipificar como delito el soborno, incluido el soborno de funcionarios públicos extranjeros, y a multiplicar los esfuerzos para prevenir, detectar, investigar, enjuiciar y sancionar de manera eficaz el soborno nacional y extranjero. La lucha contra la corrupción en el comercio y la inversión internacionales, como dimensión clave para promover la igualdad de condiciones, sigue siendo una de las principales prioridades del G20. Alentamos a los países a promover la cooperación con el sector privado en este tema y alentamos a las empresas de los países del G20 a tomar las medidas adecuadas para crear conciencia sobre los riesgos de la corrupción y desplegar sistemas efectivos de mitigación y cumplimiento. Nos esforzaremos por fomentar un entorno empresarial limpio, regulado y apoyado en la ley, basado en el consenso internacional ejemplificado por la UNCAC. Además, acogemos con satisfacción la profundización de nuestro compromiso con el Grupo de Trabajo de la OCDE sobre soborno. Demostraremos esfuerzos concretos para 2021 para tipificar como delito el soborno en el extranjero y hacer cumplir la legislación sobre soborno en el extranjero de conformidad con el artículo 16 de la CNUCC, y con miras a la posible adhesión de todos los países del G20 a la Convención contra el soborno de la OCDE. El ACWG revisará y proporcionará una actualización sobre este progreso en 2021

 

Integridad del sector público

 

13. Nos comprometemos a mejorar la integridad y la eficiencia del sector público garantizando la transparencia y el acceso a la información sobre adquisiciones públicas, actuando de acuerdo con principios de alto nivel previamente respaldados. Nos comprometemos a promover un crecimiento inclusivo, sostenible y equitativo para todos, basado en los principios de una gobernanza sólida, mediante la promoción de la justicia, la integridad y la transparencia en la contratación pública y los presupuestos públicos. Con este fin, agradecemos la colaboración entre los organismos anticorrupción y las entidades fiscalizadoras superiores, entre otros. También hacemos hincapié en la necesidad de promover una participación más amplia del sector privado y de la sociedad civil como parte de un enfoque holístico para prevenir la corrupción y reconocemos que la mejora de las leyes, reglamentos, auditorías internas y externas, políticas y procedimientos de adquisiciones, puede fomentar la confianza que esto requiere.

 

Integridad del sector privado y las ONG

 

14. Nos comprometemos a promover la integridad en cooperación con el sector privado y las organizaciones no gubernamentales (ONG). Para lograr esto, fomentaremos la adopción de programas y códigos de conducta adecuados de ética y cumplimiento anticorrupción por parte de entidades privadas relevantes, así como organizaciones deportivas. Reconocemos el importante papel que puede desempeñar la sociedad civil en el fomento de una cultura de integridad y en el apoyo a la implementación efectiva de principios relevantes de alto nivel previamente respaldados, de conformidad con nuestras leyes nacionales y obligaciones internacionales.

 

Participación de los interesados

 

15. Nos comprometemos a adoptar y promover un enfoque de múltiples partes interesadas para prevenir y combatir la corrupción mediante el fortalecimiento de nuestras alianzas con organizaciones internacionales, personas y grupos fuera del sector público, incluida la sociedad civil, organizaciones no gubernamentales, organizaciones de base comunitaria, el mundo académico, medios de comunicación y el sector privado. Reconocemos que nuestros objetivos compartidos no se pueden lograr sin un esfuerzo colectivo de todos los grupos de la sociedad. También agradecemos los esfuerzos por profundizar nuestra colaboración con otras corrientes de trabajo al margen del G20.

 

Camino a seguir

 

16. Frente a un entorno mundial que cambia rápidamente, nos comprometemos a perseguir individual y colectivamente una agenda anticorrupción integral y holística, con el debido respeto por los principios fundamentales del estado de derecho y los derechos humanos. Recordamos nuestra postura de "tolerancia cero hacia la corrupción, cero lagunas en las instituciones y cero barreras en la acción". Predicando con el ejemplo, damos la bienvenida al trabajo futuro potencial sobre temas como género y corrupción, corrupción en tiempos de crisis, la medición de la corrupción, la protección de los denunciantes y vías nuevas y emergentes de corrupción, así como todas las demás áreas mencionadas en el Plan de acción anticorrupción del G20 2019-2021. Además, nos esforzaremos por mejorar nuestra asistencia técnica y los esfuerzos de creación de capacidad para los países en desarrollo en los próximos años.

 

17. Agradecemos a la Presidencia saudita por su liderazgo durante un año particularmente desafiante y por convocar la Reunión Ministerial Anticorrupción inaugural. Diez años después de la creación del ACWG, esta reunión representa el compromiso duradero de los miembros del G20 de construir una cultura que rechace la corrupción en todas sus formas y garantice que los miembros del G20 continúen desempeñando un papel de liderazgo en la lucha contra la corrupción. Invitamos a las futuras presidencias a volver a convocar periódicamente esta Reunión Ministerial según corresponda para este fin, así como para apoyar el cumplimiento de los compromisos asumidos en las Declaraciones de los Líderes anteriores y establecer la dirección del trabajo futuro del ACWG.

Anexos. Consultar en http://www.g20.utoronto.ca/2020/2020-g20-anticorruption-1022.html

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Cuestionario sobre corrupción a los gobiernos de los países G20. Responses to the G20 Survey for the Good Practices Compendium on Combating Corruption in the Response to COVID-19.  Ver en:

http://www.g20.utoronto.ca/2020/G20_Compendium_COVID-19_Annex_Country_Responses.pdf

 

Preguntas no respondidas por el gobierno argentino.

1 ¿Su gobierno ha evaluado los riesgos de corrupción nacional o transnacional que surgen durante la pandemia de COVID-19, ya sea a través de una evaluación de riesgo formal u otros medios informales? En caso afirmativo, proporcione un resumen de esta evaluación o hallazgos clave (su respuesta puede incluir sitios web o compartir documentos relevantes, como planes anticorrupción para mitigar los riesgos de corrupción que surgen en relación con la crisis de COVID-19). R: N/A

2 ¿Ha realizado su gobierno alguna evaluación previa del riesgo de corrupción que sea relevante para las actividades que se están llevando a cabo, o los riesgos presentes en la situación de pandemia actual u otros escenarios de emergencia (por ejemplo, una evaluación de los riesgos de corrupción en el sector de la salud que existían de antemano, una evaluación de los procesos de adquisiciones de emergencia, etc.)? En caso afirmativo, proporcione un resumen de esta evaluación o hallazgos clave (su respuesta puede incluir sitios web o compartir documentos relevantes). R: N/A

3 Describa los 3 a 5 riesgos principales de corrupción que su país ha identificado (tanto a corto como a largo plazo) que surgen en relación con la crisis del COVID-19. Cuando sea posible, indique si estos riesgos estaban presentes o eran altos antes del inicio de la pandemia. Al describir los riesgos, puede considerar la siguiente lista (no exhaustiva):

• Riesgos de corrupción y fraude en la adquisición pública de medicamentos, suministros médicos o cualquier bien o servicio relacionado (esto puede incluir aumento de precios, soborno, auto-negociación y cualquier otro riesgo que se produzca específicamente como resultado de las reglas de contratación pública que permitan la entrega rápida de bienes / servicios durante la pandemia).

• Riesgos de corrupción en otros sectores no relacionados con la salud (por ejemplo, aquellos con una mayor interacción con empresas estatales o controladas por el estado o clave para la recuperación, cadenas de suministro de alimentos, sectores de transporte, información y comunicaciones).

• Soborno de trabajadores de la salud o funcionarios públicos con el fin de ser priorizados para las pruebas o para la prestación de otros servicios de salud durante la pandemia.

• Desvío o explotación de fondos gubernamentales u otros activos (por ejemplo, PPE, equipo de ventilación).

• Facturación fraudulenta al gobierno o compañías de seguros por la prestación de servicios sanitarios.

• Influencia indebida y conflictos de intereses en la prestación y regulación de la atención sanitaria (incluido el desarrollo de fármacos y la entrada al mercado), la formulación de políticas y la evaluación.

• Suministro de suministros médicos y / o medicamentos falsificados.

• Uso de suministros de socorro por bandas y organizaciones criminales para coaccionar, intimidar y / o cooptar a las comunidades locales, socavar el apoyo del gobierno y financiar actividades ilegales.

• Aumento del fraude ciberdelincuente relacionado con COVID-19.

• Impidió acciones de ejecución anticorrupción debido a la crisis del COVID-19.

• Impedimento en la provisión de cooperación internacional (p. Ej. asistencia) debido a la crisis del COVID-19.

• Aprovechar el desembolso de paquetes de estímulo / rescate / ayuda económica nacional, que incluyen:

- Funcionarios que soliciten sobornos para influir en el desembolso de fondos de estímulo o ayuda a empresas o individuos específicos.

- Se ofrece, promete o da sobornos a funcionarios para influir en el desembolso de fondos de estímulo o ayuda a empresas o personas específicas.

- Sexplotación (incluida la explotación sexual y la sextorsión) y abuso de comunidades vulnerables o marginadas a cambio de apoyo financiero o en especie como parte de los servicios de apoyo económico / social.

- Esquemas como la creación de beneficiarios falsos o inexistentes para malversar fondos de estímulo / ayuda.

• Explotar la ayuda financiera internacional relacionada con COVID-19 u otro tipo de apoyo.

• Riesgos de corrupción en las actividades regulares del sector público y privado como resultado del aumento del trabajo desde casa, donde hay menos controles y controles anticorrupción en funcionamiento. R: N/A

4 Si es posible, proporcione ejemplos de casos detectados o sospechosos de corrupción o fraude nacional o transnacional, de acuerdo con las áreas de riesgo clave mencionadas en la pregunta 3. Incluya un resumen del acto detectado o sospechoso y cómo se detectó. Cuando dicha información sea sensible, proporcione ejemplos del tipo de incidente que ha ocurrido. R: N/A

6 ¿Cuáles son los controles, salvaguardas y medidas anticorrupción que su gobierno ha implementado para abordar los riesgos de corrupción identificados en la sección (A)? Destaque cualquier medida o procedimiento especial que se haya introducido durante la pandemia (por ejemplo, líneas telefónicas directas para denunciar la corrupción en la asignación y el desembolso de los fondos de respuesta a la crisis, un grupo de trabajo de cooperación interinstitucional entre las autoridades anticorrupción, cooperación a través de las fronteras internacionales, ex-post facto auditorías de gastos relacionados con la crisis, publicación de información sobre el beneficiario real de las empresas adjudicatarias de contratos públicos, etc.) R: N/A

10 Si es posible, proporcione una descripción general de cómo las partes interesadas no gubernamentales (por ejemplo, la sociedad civil y los medios de comunicación) han apoyado los esfuerzos de supervisión para detectar el fraude y la corrupción durante la respuesta de su país a la pandemia. ¿Existe alguna política y práctica específica que tenga su país para facilitar estos esfuerzos? R: N/A

viernes, 16 de octubre de 2020

 

 


 

G20. Reunión de ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales 

Comunicado:

14 de octubre de 2020


Si bien la economía mundial está experimentando una fuerte contracción en 2020 debido al impacto de la pandemia COVID-19, el panorama es menos negativo y la actividad económica mundial muestra signos de recuperación a medida que nuestras economías se han reabierto gradualmente y los impactos positivos de nuestras importantes acciones políticas comenzaron a materializarse. Sin embargo, la recuperación es desigual, muy incierta y está sujeta a elevados riesgos a la baja. Reafirmamos nuestra determinación de continuar utilizando todas las herramientas de políticas disponibles durante el tiempo que sea necesario para salvaguardar la vida, el empleo y los ingresos de las personas, apoyar la recuperación económica mundial y mejorar la resiliencia del sistema financiero, al tiempo que nos protegemos contra los riesgos a la baja.


El Plan de Acción del G20, respaldado en nuestra reunión del 15 de abril de 2020, establece los principios clave que guían nuestra respuesta y nuestros compromisos con acciones específicas para impulsar la cooperación económica internacional a medida que navegamos esta crisis y tomamos medidas para apoyar la recuperación y lograr un crecimiento sólido, sostenible, equilibrado e inclusivo. Reconociendo que los miembros se encuentran en diferentes etapas de respuesta a la crisis y que el panorama económico mundial continúa evolucionando, respaldamos las actualizaciones del Plan de Acción del G20 (Anexo I). Estas actualizaciones garantizarán que respondamos con prontitud a la evolución de la situación económica y de salud. El panorama mundial continúa transformándose rápidamente por cambios económicos, sociales, ambientales, tecnológicos y demográficos. Mantendremos y fortaleceremos según sea necesario nuestros esfuerzos, considerando las diferentes etapas de la crisis, para lograr un crecimiento fuerte, sostenible, equilibrado e inclusivo, aprovechando al máximo las transformaciones actuales en la configuración de la recuperación, de una manera consistente con nuestra agenda de pre-crisis. Reiteramos nuestro compromiso de que el Plan de Acción del G20 sea un documento vivo, y de revisarlo, actualizarlo, realizar un seguimiento de su implementación e informar de ello periódicamente. Subrayamos la necesidad urgente de controlar la propagación del virus, clave para apoyar la recuperación económica mundial, y avanzaremos con los compromisos acordados en la reunión de Ministros de Finanzas y Salud del G20 del 17 de septiembre de 2020. Continuaremos facilitando el comercio internacional y la inversión para fortalecer la resiliencia de las cadenas de suministro con vistas a apoyar el crecimiento, la productividad, la innovación, la creación de empleo y el desarrollo. Continuaremos tomando acciones conjuntas para fortalecer la cooperación y los marcos internacionales.

 

Seguimos comprometidos a continuar trabajando juntos para apoyar a los países más pobres en el abordaje de los desafíos sanitarios, sociales y económicos asociados con la pandemia de COVID-19. Seguimos comprometidos con la implementación de la Iniciativa de suspensión del servicio de la deuda (DSSI), que permite a los países elegibles para DSSI suspender los pagos oficiales del servicio de la deuda bilateral hasta fines de 2020. Celebramos los avances logrados hasta ahora. El informe preliminar del marco de seguimiento fiscal del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Grupo del Banco Mundial (GBM) destacó que, junto con un financiamiento excepcional, el DSSI está facilitando significativamente un mayor gasto relacionado con la pandemia. El FMI y el GBM también han continuado trabajando en su propuesta de un proceso para fortalecer la calidad y consistencia de los datos de la deuda y mejorar la divulgación de la deuda, y esperamos continuar con los esfuerzos en esta área. A la luz de la continua presión de liquidez, mientras abordamos progresivamente las vulnerabilidades de la deuda, acordamos extender el DSSI por 6 meses y examinar antes de las Reuniones de Primavera de 2021 del FMI / GBM si la situación económica y financiera requiere extender aún más el DSSI por otros 6 meses, con complementos específicos a la Hoja de Términos de DSSI de abril de 2020 como se establece en el apéndice adjunto (Anexo II), que también es acordado por el Club de París. Todos los acreedores bilaterales oficiales deben implementar esta iniciativa de manera completa y transparente.


Continuaremos coordinando estrechamente su implementación en curso para brindar el máximo apoyo a los países elegibles para DSSI. Estamos decepcionados por la ausencia de avances en la participación de los acreedores privados en el DSSI, y los alentamos encarecidamente a participar en términos comparables cuando lo soliciten los países elegibles. Damos la bienvenida a los compromisos de los bancos multilaterales de desarrollo (MDBs) de USD 75 mil millones para los países elegibles para DSSI solo durante el período comprendido entre abril y diciembre de 2020, parte de su compromiso de USD 230 mil millones para los países emergentes y de bajos ingresos como respuesta a la pandemia. Al tiempo que protegen sus calificaciones actuales y el bajo costo de financiamiento, se alienta a los MDBs a avanzar más en sus esfuerzos colectivos para apoyar el DSSI, incluso proporcionando flujos netos positivos a los países elegibles para DSSI durante el período de suspensión, incluido el período de extensión. Pedimos a los MDBs que proporcionen más detalles sobre los nuevos recursos proporcionados a cada país elegible. Basándonos en la propuesta de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de albergar el repositorio de datos, esperamos seguir actualizando la implementación de los Principios voluntarios para la transparencia de la deuda del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF).

 

Dada la escala de la crisis de COVID-19, las importantes vulnerabilidades de la deuda y el deterioro de las perspectivas en muchos países de bajos ingresos, reconocemos que es posible que se requieran tratamientos de la deuda más allá del DSSI caso por caso. En este contexto, acordamos en principio un "Marco común para los tratamientos de la deuda más allá del DSSI", que también es acordado por el Club de París. Esperamos la aprobación del Marco Común por parte de los miembros, sujeto a sus procedimientos de aprobación nacionales. Con este fin, convocaremos, antes de la Cumbre de Líderes del G20 de Riad en noviembre de 2020, una reunión extraordinaria de Ministros de Finanzas y Gobernadores de Bancos Centrales del G20 en la que publicaremos el Marco Común y también discutiremos cuestiones pendientes relacionadas con el DSSI.

 

Reiteramos nuestro compromiso de garantizar una red de seguridad financiera mundial más sólida con un FMI fuerte, basado en cuotas y con los recursos adecuados en su centro, y mantendremos las demandas sobre los recursos del FMI bajo estricta revisión. Reiteramos nuestro llamamiento al FMI para que explore herramientas adicionales que puedan satisfacer las necesidades de los miembros, aprovechando la experiencia pertinente de crisis anteriores. Más allá de la respuesta a la crisis, pedimos al FMI que prepare un análisis de las necesidades de financiamiento externo en los países en desarrollo de bajos ingresos en los próximos años y las opciones de financiamiento sostenibles, y al GBM, que amplíe su trabajo y despliegue instrumentos de nuevas formas para movilizar financiamiento privado a estos países. También continuamos apoyando la iniciativa G20 Compact with Africa (CwA).

 

Continuaremos nuestra cooperación para un sistema fiscal internacional moderno, sostenible y globalmente justo. Reconocemos que la pandemia de COVID-19 ha impactado el trabajo de abordar los desafíos fiscales que surgen de la digitalización de la economía. Damos la bienvenida a los Informes sobre los Planos para el Pilar 1 y el Pilar 2 aprobados para su publicación por el Marco Inclusivo del G20 / OCDE sobre Erosión de la Base Fiscal y Traslado de Beneficios (BEPS). Apoyados sobre esta sólida base, mantenemos nuestro compromiso de seguir avanzando en ambos pilares e instamos al Marco Inclusivo del G20 / OCDE sobre BEPS a abordar los problemas restantes con miras a alcanzar una solución global y basada en el consenso para mediados de 2021. Acogemos con satisfacción el informe aprobado por el Marco Inclusivo del G20 / OCDE sobre BEPS sobre las implicaciones de la política fiscal de las monedas virtuales. Celebramos el progreso realizado en la implementación de las normas de transparencia fiscal acordadas internacionalmente. Continuaremos apoyando a los países en desarrollo en el fortalecimiento de su capacidad fiscal para construir bases de ingresos fiscales sostenibles.

 

Reiteramos nuestro compromiso con los principios de la Junta de Estabilidad Financiera (FSB), que sustentan las respuestas nacionales e internacionales al COVID-19. Esperamos con interés la revisión integral del FSB de la agitación de marzo de 2020, incluida su evaluación de si el sector de intermediación financiera no bancaria fue lo suficientemente resistente. La pandemia ha reafirmado la necesidad de mejorar los acuerdos de pago transfronterizos globales para facilitar transacciones de pago más baratas, rápidas, inclusivas y transparentes, incluidas las remesas. Con ese fin, respaldamos la Hoja de ruta del G20 para mejorar los pagos transfronterizos, que incluye pasos prácticos y plazos indicativos para abordar los desafíos identificados. Solicitamos al FSB, en coordinación con las organizaciones internacionales y los organismos que establecen los estándares, que supervise el progreso, revise la hoja de ruta e informe anualmente al G20. Con el espíritu de fomentar la innovación responsable, damos la bienvenida al trabajo del FSB sobre la creciente entrada de BigTech en las finanzas en los mercados emergentes y países en desarrollo y el uso de tecnología de supervisión y regulación por parte de las autoridades e instituciones reguladas, incluido el trabajo en el G20 TechSprint, una iniciativa conjunta con el Centro de Innovación del Banco de Pagos Internacionales (BIS), que buscaba soluciones a los desafíos regulatorios y de supervisión comunes de la comunidad global de FinTech. Esperamos que el FSB complete la evaluación de los efectos de las reformas demasiado grandes para fracasar. También acogemos con agrado los informes sobre el trabajo para evitar una fragmentación dañina del mercado del FSB y la Organización Internacional de Comisiones de Valores (IOSCO), y esperamos con interés su trabajo adicional sobre este tema. Pedimos al FSB que continúe profundizando su análisis sobre prociclicidad y solvencia crediticia. Damos la bienvenida al Plan de Acción de Inclusión Financiera del G20 actualizado (FIAP 2020), que guiará el trabajo de la Alianza Global para la Inclusión Financiera (GPFI) durante los próximos tres años. Damos la bienvenida a la finalización del "Programa de trabajo y estructura de GPFI: una hoja de ruta hacia 2020", incluidos los Términos de referencia de GPFI actualizados - 2020 como la actividad final de racionalización. Movilizar las finanzas sostenibles y fortalecer la inclusión financiera son importantes para el crecimiento y la estabilidad mundiales. El FSB continúa examinando las implicaciones del cambio climático para la estabilidad financiera. Damos la bienvenida a la creciente participación y transparencia del sector privado en estas áreas.

 

Si bien las innovaciones tecnológicas responsables pueden generar beneficios significativos para el sistema financiero y la economía en general, estamos monitoreando de cerca los desarrollos y permanecemos atentos a los riesgos existentes y emergentes. Apoyamos que ninguna de las llamadas 'monedas estables globales' deban comenzar a operar hasta que todos los requisitos legales, regulatorios y de supervisión relevantes se aborden adecuadamente a través de un diseño apropiado y adhiriéndose a los estándares aplicables. Apoyamos el trabajo en curso de los organismos internacionales relevantes sobre los beneficios y los riesgos existentes y emergentes que surgen de la innovación financiera. Con este fin, damos la bienvenida a los informes sobre las llamadas 'monedas estables globales' y otros acuerdos similares presentados por el FSB, el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) y el FMI. Apoyamos las recomendaciones de alto nivel del FSB que promueven una regulación, supervisión y supervisión coherentes y efectivas de las llamadas 'monedas estables globales' en todas las jurisdicciones y esperamos que el FSB supervise su implementación. También esperamos que los organismos de establecimiento de estándares participen en la revisión de los estándares existentes a la luz del informe del FSB y hagan los ajustes necesarios. Esperamos con interés el trabajo adicional del FMI sobre las implicaciones macro financieras de las monedas digitales y las llamadas 'monedas estables globales'. Apoyamos el trabajo continuo del GAFI para abordar los riesgos de lavado de dinero (LA), financiamiento del terrorismo (FT) y financiamiento de la proliferación relacionados con los activos virtuales y las llamadas 'monedas estables' y pedimos la implementación completa, efectiva y rápida de los estándares del GAFI en todo el mundo. . Damos la bienvenida a los esfuerzos del GAFI para resaltar los riesgos de LA / FT que han surgido durante la pandemia de COVID-19 y las respuestas políticas para abordarlos. Apoyamos los esfuerzos continuos para fortalecer la resiliencia cibernética y damos la bienvenida al conjunto de herramientas del FSB de prácticas efectivas para la respuesta y recuperación de incidentes cibernéticos.