lunes, 20 de abril de 2020



El G20: un enigma de poder

El trabajo refiere a los mecanismos por medio de los cuales las recomendaciones de los líderes del G20, contenidas en las declaraciones finales de las cumbres, se transformen en políticas de gobierno a nivel nacional y global. El interés del tema radica en que el G20, teniendo un ascendiente innegable en la gobernanza global, carece de los atributos convencionales que distinguen a una instancia de poder. Se detectan preliminarmente algunos medios de transmisión de esos flujos de poder, y se dan ejemplos de cómo funcionan.

Uno de los aspectos más llamativos del G20 es la forma en que los compromisos y las recomendaciones de sus líderes se transforman en actos de gobierno a nivel global y nacional. Es cierto que quienes se dan cita en sus cumbres presiden países que aportan 85% del PBI mundial; pero también lo es el hecho de que el G20 carece de los atributos tradicionales de poder de una organización internacional. Y si no veamos: no se apoya en una estructura burocrática; sus autoridades y sedes van rotando anualmente; no tiene programas ni presupuesto establecido (el anfitrión paga todos los gastos de funcionamiento); la agenda es variable según las circunstancias; su andar es transparente (por su composición, el secreto está obviamente excluido, y el producto de sus deliberaciones se publica de inmediato); no toma decisiones y sus recomendaciones/compromisos (alcanzados por consenso ya que sus instancias organizativas no contemplan el voto) tampoco son vinculantes, es decir, de aplicación obligatoria. Aunque hayan sido sus constituyentes, y de ahí su denominación, los 19 países más la UE no son representados por el G20. En su funcionamiento, los presidentes actúan a título personal y no en carácter de mandatarios de esos países (la sutileza es una de las claves para entender esta rara avis). Por ello las declaraciones de las cumbres comienzan con la frase “Nosotros, los líderes del G20…” ¿Cómo puede ser entonces que, en medio de ese universo de características tan a contramano de lo establecido, el G20, en pocos años, se haya ubicado indiscutiblemente en la cúspide de la gobernanza global?[i]

La explicación no está exenta de cierta simplicidad prosaica. Por las razones de un escalafón informal de poder, el G20 ha subsumido a todas las organizaciones internacionales que necesita para su accionar, lo que no podría ser de otra manera dado que todas esas organizaciones subsisten con los aportes de los países, principalmente los más ricos, que forman parte del G20.

Para dar una idea de la importancia que adquieren estos organismos como asistentes del G20, en 2012, en la cumbre celebrada en Los Cabos (México), hubo un agradecimiento conjunto a la ONU, el FMI, el GBM, la OMC, FSB, OIT, FAO y la OCDE por su participación en el proceso G20, haciendo notar que “sus informes y recomendaciones han hecho valiosas aportaciones a los debates del G20, en áreas que van desde desarrollo sustentable hasta regulación financiera[ii]

Cómo funciona
El G20 carece de una agenda fija. En las primeras cumbres, celebradas al fragor del combate contra la crisis del 2008, los temas económicos y financieros ocuparon la casi totalidad de las deliberaciones. No podía ser de otra manera. Empero, con los años, las proporciones de la agenda se fueron modificando sustancialmente al ser incorporadas a su composición temas de características más sociales, ambientales, etc. Si en la Cumbre de Washington en 2008, el 88% de los compromisos adoptados se referían a temas económicos y financieros, en la cumbre de Osaka, en 2019, esos mismos temas ocuparon solo el 20% del total.

Los cambios en las correlaciones no significan una pérdida de importancia de los asuntos económicos y financieros. Lo que varían son las prioridades. Los temas urgentes en el 2008, en medio de la crisis, que ocupaban el grueso de las preocupaciones de líderes devenidos en bomberos, fueron resueltos, tomados por otros organismos o se internaron en las zonas grises de la autoorganización.

La forma en que el G20 despliega su influencia constituye su principal activo organizacional. Quienes lo concibieron sabían perfectamente que la propuesta de informalidad rompía con los cánones establecidos lo que inevitablemente iba a generar voces disonantes. Un documento del entonces primer ministro de Gran Bretaña, David Cameron, elaborado por pedido del presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, para ser presentado en la Cumbre de Cannes de 2011, lo evidencia:

“Algunos han sugerido que un grupo informal como el G20 solo puede ser creíble si se convierte en una institución formal, con derechos y obligaciones establecidas para sus miembros. Se ha argumentado que el sistema global carece de un nivel más legítimo y general de gobernanza económica, y algunos proponen que el grupo de líderes del G20 debería convertirse en un nivel formal de gobernanza asentado sobre el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial… pero la razón por la cual los líderes de las principales economías del mundo recurrieron a un enfoque informal en la crisis no fue la falta de mecanismos más formales. Más bien, ese enfoque les permitió llegar a un consenso de manera rápida, flexible y efectiva, trabajando dentro del sistema de gobernanza internacional en lugar de tener que reconstruirlo… este ha sido el mayor activo del G20… también hay un espectro de opciones para aumentar la capacidad del G20, que culminaría en una Secretaría permanente con una función de política… pero para no poner en peligro su carácter informal, el G20 debería evitar transferir su dirección y desarrollo de políticas de las manos de sus miembros.” [iii]

Las declaraciones finales que se difunden enseguida de finalizar las cumbres, contienen observaciones, (re)afirmaciones, constataciones, reiteraciones, compromisos, solicitudes, apoyos, alertas, admoniciones, previsiones, reconocimientos, ambiciones, etc., todo lo cual está en el plano de lo discursivo y permanece en la órbita del G20. Lo que no deja de tener cierto carácter enigmático, es el camino que siguen esos flujos discursivos hasta transformarse en actos concretos de gobierno. El trabajo se propone comenzar a dar una respuesta sobre cuáles son esos “medios” que dan lugar a una nueva forma de ejercer el poder desde un supra espacio de consenso. En las declaraciones finales de las cumbres del G20, se puede ver que esos medios son numerosos. Algunos preexistentes, y otros que parecen ser creados ad-hoc, pero siempre girando en la órbita del G20 por la forma “subalternizada” en que son integrados/requeridos/demandados.

Los medios de transmisión
En una apretada síntesis se pueden identificar los siguientes medios (“engranajes” o “poleas de transmisión”).

1.      Programas de las Naciones Unidas.
2.      Organismos multilaterales y sus programas
3.      Reuniones ministeriales y canales diplomáticos.
4.      Fundaciones y personalidades. Grupos informales convocados ad hoc
5.      Organismos regionales
6.       Grupos de Afinidad y otras instancias del G20

1. El G20 y la ONU
La colaboración entre el G20 y la ONU es multifacética. Efectivamente, temas tan variopintos como la salud, la vida de las empresas, los derechos humanos, la atención de las hambrunas sobre todo en África, la corrupción, las migraciones, entre otros, se remiten a programas de las Naciones Unidas que los ejecutan de acuerdo a sus modalidades de funcionamiento. En lo referido al cambio climático el G20 también descansa en la ONU. Desde la formulación, en 1992, el CMNUCC[iv], que sustenta el colectivo formado por todos los países del mundo que abordan la cuestión climática, ha mantenido una atención sostenida sobre la problemática. El G20 adhiere al Acuerdo de París[v] y mantiene en su seno una discordia explicita pero diplomática con la posición de EEUU que ha denunciado dicho instrumento por considerarlo contrario a sus intereses. Donde la afinidad es mayor, habida cuenta de que desde su formulación el tema ha aparecido en todas las declaraciones finales de las cumbres del G20, es en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)[vi] formulados el 25 de septiembre de 2015 por la Asamblea General de la ONU.

2. Los organismos multilaterales y sus programas
Son los puntos de apoyo más sólidos que tiene el G20. Colaboran todas las organizaciones que componen el sistema de la ONU hasta otras más específicas y menos conocidas como, por ejemplo, el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB)[vii], que es un organismo internacional creado tras la Cumbre del G20 en Londres, en abril de 2009, para salvaguardar la eficacia y estabilidad del sistema financiero internacional. De las múltiples acciones delegadas, se pueden mencionar tres: la transparencia y la corrupción, la infraestructura de conectividad y la problemática de género.

Transparencia en los procedimientos
Con múltiples derivaciones, el tema de la transparencia está presente, tomado desde diversos ángulos, en los distintos programas en curso. La transparencia en vinculación con la corrupción y el manejo internacional de activos tuvo su expresión más resonante en los Panamá Papers con implicancias en decenas de países de todo el mundo. La cuestión de los depósitos off shore fue preocupación de los líderes desde las primeras cumbres, sobre todo apuntando a los “paraísos fiscales” y las jurisdicciones no cooperativas. En 2009, en Londres, sorpresivamente resonó una declaración auspiciosa (o preocupante según para quien): “La era del secreto bancaria ha terminado” dijo Gordon Brown, el anfitrión de la Cumbre[viii].

En el caso de los impuestos de las empresas globales, hay un programa de la OECD denominado “erosión de la base imponible y traslado de los beneficios” (BEPS) tendiente a neutralizar cualquier artimaña evasiva: para tributar, es costumbre de las empresas elegir las jurisdicciones según su permisividad. En el caso de las cadenas globales de valor (GVC), se han propuesto diseñar una fórmula para que cada país reciba de lo recaudado la parte que le corresponde según su aporte a esas cadenas. El G20 se da tiempo hasta el 2030, dada la complejidad del cometido, con el fin de formular las herramientas y los algoritmos necesarios para una tributación equitativa de millones de posiciones arancelarias.

Redibujando el mapa mundial
El tema de la infraestructura de conectividad, virtual y material, aparece en 2011 en la cumbre de Cannes[ix]. Nunca dejo de figurar en las declaraciones finales de los líderes. La conectividad es uno de los principales problemas de la globalización; las necesidades de comunicación en todo el mundo están cambiando, sobre todo por el comercio. Las políticas buscan la construcción mundial de una infraestructura en red para superar la herencia de configuraciones radio-céntricas producto de las expansiones colonial e imperialista en el pasado. El programa más importante de la actualidad es el denominado Nueva Ruta de la Seda gerenciado por la República Popular China.

Igualdad de oportunidades
La equidad de género ha estado presente en su agenda desde el momento en que el G20 fue reacomodando su sesgo inicial a medida que se fue desprendiendo de las urgencias derivadas de la crisis financiera de 2008 para ir incorporando la problemática social. En la Cumbre de Brisbane se formuló el conocido como “objetivo 25/25”.

“Estamos de acuerdo con el objetivo de reducir la brecha en las tasas de participación entre hombres y mujeres en nuestros países en un 25 por ciento para el año 2025, teniendo en cuenta las circunstancias nacionales, para incorporar a más de 100 millones de mujeres en la fuerza de trabajo, aumentar de forma significativa el crecimiento global y reducir la pobreza y la desigualdad” [x]

Hacia las empresarias están enfocadas distintos herramientas, por ejemplo la “Iniciativa de financiamiento para mujeres emprendedoras” [xi] (We-Fi por sus siglas en inglés) en el ámbito del Banco Mundial. De los 50 países que tienen previstas actividades del We-Fi, en 29 de ellos ya hay proyectos en marcha. Los países de bajos recursos tienen destinados el 63 % de los 249 millones de dólares de que dispone el programa. Una iniciativo surgida en la Cumbre de Antalya que tuvo aportes adicionales en la Cumbre de Buenos Aires, es el de las mujeres rurales. En la deliberaciones del G20 en nuestro país se notó una fuerte impronta de las cuestiones género y sociales en general. Hay diversas iniciativas como #eSkills4Girls[xii] para mujeres y niñas en la economía digital y la educación de las niñas en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM) [xiii], un plan de estudios basado en la idea de educar a los estudiantes en las cuatro disciplinas específicas en un enfoque transdisciplinario y aplicado.

3. Reuniones ministeriales y canales diplomáticos
En el entorno de las cumbres son de presencia inevitable las reuniones de ministros de distintas áreas. Hay temas de la agenda del G20 que ameritan un tratamiento específico y dan lugar al encuentro de funcionarios especializados. La relación de las reuniones de ministros con las cumbres es de ida y vuelta. Las cumbres aprovechan la experiencia de los funcionarios para elaborar las recomendaciones que formarán parte de sus declaraciones finales. A su vez, las recomendaciones de los líderes son tomadas por los ministros para elaborar –por distintos mecanismos, incluso legislativos- políticas de aplicación nacional. Siguiendo el procedimiento, estas experiencias nacionales luego se retroalimentarán enriqueciendo las posteriores reuniones de ministros. De esta manera, por aproximaciones sucesivas, y en una relación de causalidad circular, se van plasmando los consensos que conforman la gobernabilidad global. Las cancillerías siguen las actividades del G20 durante su desarrollo en las distintas sedes; en particular, se destacan los denominados “sherpas” (la autoridad designada por cada país para llegar a la cumbre), que son la mano derecha de los sucesivos presidentes.

4. Fundaciones y personalidades
En los documentos del G20 se pueden encontrar citas a organizaciones y personalidades de diversa procedencia. Pueden haber sido convocadas con un fin específico para tratar algún tema de agenda que en ese momento sea de interés para el funcionamiento del Grupo. En la declaración Osaka se denominan “Grupo de Personas Eminentes” (EPG). El EPG fue convocado para “recomendar reformas a la arquitectura financiera mundial y la gobernanza del sistema de instituciones financieras internacionales”[xiv]

5. Organismos regionales
El G20 tiene una especial atención sobre el desarrollo de África. El faro que guía las acciones y las expectativas es la llamada “Agenda 2063, el África que deseamos”[xv], comandada por la Unión Africana.

6. Grupos de Afinidad.
Los grupos de afinidad (engagement groups) están constituidos por funcionarios oficiales, representantes de la sociedad civil de los países miembros del G20 así como de los organismos internacionales. Los 8 grupos de afinidad son temáticos: Labour20[xvi] (L20, trabajo y empleo), Women20[xvii] (W20, mujer), Youth20 (Y20, jóvenes), Business20[xviii] (B20, negocios y empresas), Urban20[xix] (U20, ciudades), Think20[xx] (T20, pensamiento), Civil20[xxi] (C20, sociedad civil), Sciences20[xxii] (S20, ciencia y tecnología). Su actividad en cada sede tiene mucha importancia en la elaboración de contenidos y en el acercamiento del G20 a los actores locales.

Control al Grupo de los Veinte

La performance del Grupo de los Veinte viene siendo controlada celosamente en ámbitos académicos de distintos países. En la Universidad de Toronto, donde está situada la base de datos del G20, se ha elaborado un material referido a la performance 2008-2019[xxiii]. De él se extraen algunos de los datos presentados. En la tabla siguiente se computa el cumplimiento de los compromisos transformados en acciones en distintas instancias de la gobernabilidad global como consecuencia de las recomendaciones contenidas en las declaraciones finales del G20 entre 2008 y 2019.
G20 Summit Performance, 2008–2019
G20 Research Group



compromisos
delegaciones
recomendaciones
Cumplimiento %
2008 Washington
95
75
2009 Londres
129
57
2009 Pittsburgh
128
67
2010 Toronto
61
68
2010 Seúl
153
67
2011 Cannes
282
74
2012 Los Cabos
180
77
2013 San Petersburgo
281
69
2014 Brisbane
205
70
2015 Antalya
198
71
2016 Hangzhou
213
71
2017 Hamburgo
529
76
2018 Buenos Aires
128
79
2019 Osaka
143
-
2020 Riad


2021 Italia


2022 India


TOTAL
2725
N/A
Promedio
195
71

Notes: N/A = not applicable. Only documents issued at a summit in the leaders' name are included.
Decision making: number of commitments as identified by the G20 Research Group.[xxiv]



Dolores y Alberto Ford
macroscopioglobal@gmail.com
22 de abril de 2020



[i] En medio de la pandemia del COVID-19 se registraron diversas acciones que aumentan el protagonismo del habitual “low level” del G20. De inmediato se realizó una cumbre virtual dirigida por Arabia Saudita, actual anfitrión, que emitió un comunicado para posicionarse frente de la crisis. Un acuerdo sobre el precio del petróleo se alcanzó en una reunión virtual de los ministros de energía de los países integrantes. Un grupo de expresidentes del mundo, dirigieron una carta al G20, redactado por el ex primer ministro inglés Brown, con un conjunto de solicitudes referidas a la pandemia. También Bill Gates se dirigió al G20 en un tono similar.
[xiii] https://www.stem.org
[xxiii] Kirton John, G20 summits worth the effort? G20 Research Group at the University of Toronto. Co-director
https://www.g20.org/Content/EN/StatischeSeiten/G20/Texte/2017-06-20-kirton-john-g20-gipfel-en.html

miércoles, 15 de abril de 2020


Comunicado de la Reunión virtual de los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales de los países del G20.
Riad, Arabia Saudita, 15 de abril de 2020

Nuestra prioridad colectiva urgente es superar la pandemia de COVID-19 y sus impactos sanitarios, sociales y económicos entrelazados. Estamos decididos a no escatimar esfuerzos, tanto individual como colectivamente, para proteger vidas, controlar la pandemia, salvaguardar los trabajos y los ingresos de las personas, apoyar la economía global durante y después de esta fase y garantizar la capacidad de recuperación del sistema financiero.

Hemos tomado medidas inmediatas y excepcionales, a nivel nacional e internacional, para abordar la pandemia de COVID-19 y sus impactos, incluso mediante la implementación de acciones de estabilidad fiscal, monetaria y financiera sin precedentes y la garantía de que las Instituciones Financieras Internacionales (IFI) puedan brindar un apoyo crítico para los países en desarrollo y de bajos ingresos.

Nuestros esfuerzos deben continuar y ampliarse. Nos comprometemos a utilizar todas las herramientas de política disponibles para apoyar la economía global, aumentar la confianza, mantener la estabilidad financiera y prevenir efectos económicos profundos y prolongados. Según lo dispuesto por la extraordinaria Cumbre de Líderes del G20, respaldamos el Plan de Acción del G20 en respuesta a la pandemia COVID-19, que establece los principios clave que guían nuestra respuesta y nuestros compromisos con acciones específicas para impulsar la cooperación económica internacional a medida que navegamos esta crisis, y miramos hacia una recuperación económica global robusta, sostenida e inclusiva.

Agradecemos los importantes pasos ya dados por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Grupo del Banco Mundial (GBM) y otras instituciones financieras internacionales (IFIs) para ayudar a los países que lo necesitan, utilizando todos los instrumentos en la mayor medida posible como parte de una respuesta global coordinada. Apoyamos la adopción e implementación rápida de una respuesta financiera sólida para ayudar a los países necesitados y mantener la estabilidad financiera mundial y la resiliencia. Como se describe en nuestro Plan de Acción, esta respuesta financiera incluye: entregar un paquete integral de apoyo del FMI; implementar con urgencia el apoyo propuesto por el GBM y los bancos multilaterales de desarrollo por más de U$S 200 mil millones; abordar las vulnerabilidades de la deuda en los países de bajos ingresos debido a la pandemia; y mejorar la coordinación entre las organizaciones internacionales para maximizar su impacto y optimizar el uso de los recursos.

Apoyamos una suspensión temporal de los pagos del servicio de la deuda para los países más pobres que solicitan indulgencia. Acordamos un enfoque coordinado con una hoja de términos comunes que proporcione las características clave para esta iniciativa de suspensión del servicio de la deuda, que también acordó el Club de París. Todos los acreedores oficiales bilaterales participarán en esta iniciativa, de conformidad con sus leyes nacionales y procedimientos internos. Hacemos un llamado a los acreedores privados, trabajando a través del Instituto de Finanzas Internacionales, para participar en la iniciativa en términos comparables. Solicitamos a los bancos multilaterales de desarrollo que exploren más las opciones para la suspensión de los pagos del servicio de la deuda, durante el período de suspensión, manteniendo su calificación actual y bajo costo de financiamiento. Hacemos un llamado a los acreedores para que continúen coordinando estrechamente en la fase de implementación de esta iniciativa.

Acogemos con beneplácito el despliegue rápido y mejorado de acceso al financiamiento de emergencia por parte del FMI, incluida una duplicación temporal del límite de acceso anual en virtud del Mecanismo de Crédito Rápido (RCF) y el Instrumento de Financiamiento Rápido (RFI). Apoyamos la adopción por parte del FMI de una nueva Línea de Liquidez a Corto Plazo, que incluye una revisión en 2022, para miembros con fundamentos y políticas muy sólidos. También pedimos al FMI que explore herramientas adicionales que puedan satisfacer las necesidades de sus miembros a medida que evoluciona la crisis, aprovechando experiencias relevantes de crisis anteriores. Acogemos con beneplácito las contribuciones financieras inmediatas prometidas para fortalecer la capacidad de respuesta a las crisis del FMI y pedimos más contribuciones urgentes para atender las necesidades críticas de financiamiento. Reiteramos nuestro compromiso de garantizar una red de seguridad financiera mundial más sólida, apoyada en un FMI fortalecido, basado en cuotas, con los recursos adecuados, y mantener bajo una estrecha revisión las demandas sobre sus recursos

Hemos tomado medidas inmediatas y excepcionales para apoyar la estabilidad financiera mundial y la resiliencia, incluido el despliegue y la expansión de líneas de intercambio bilaterales y la introducción de facilidades de repos en bancos centrales de acuerdo con sus mandatos (Nota: las “repos de la Fed” son préstamos garantizados efectivamente a bancos, que toman deudas del Tesoro, agencias e hipotecas por períodos fijos de tiempo). También hemos tomado medidas regulatorias y de supervisión para asegurar que el sistema financiero continúe apoyando la economía. Seguimos vigilantes y listos para tomar medidas adicionales según sea necesario. Solicitamos a la Junta de Estabilidad Financiera (FSB) que continúe monitoreando las vulnerabilidades del sector financiero y coordinando las medidas regulatorias y de supervisión entre sus países miembros, organizaciones internacionales y organismos de normalización, utilizando la flexibilidad existente dentro de los estándares regulatorios internacionales sin comprometer las reformas previamente acordadas, y aprovechando las experiencias de los miembros para compartir las mejores prácticas sobre las medidas de política adoptadas. A este respecto, apoyamos los principios establecidos en el informe COVID-19 del FSB al G20.

El Plan de Acción aprobado por nosotros será revisado regularmente a medida que se despliegue el impacto de la pandemia COVID-19. Realizaremos un seguimiento de la implementación e informaremos sobre este plan, y cualquier actualización adicional, en la Reunión de Ministros de Finanzas y Gobernadores del Banco Central del G20 en julio de 2020 y para la Cumbre de Líderes del G20 en noviembre de 2020. Estamos listos para actuar con prontitud y tomar cualquier otra acción que pueda ser requerida. Reiteramos nuestro compromiso de utilizar todas las herramientas de política disponibles para salvaguardar contra los riesgos a la baja, garantizar una recuperación rápida y lograr un crecimiento fuerte, sostenible, equilibrado e inclusivo, mientras continuamos abordando los desafíos globales, en particular los relacionados con abordar los desafíos fiscales derivados de la digitalización de la economía y la mejora del acceso a oportunidades.

Anexo I: Plan de Acción del G20 - Apoyo a la economía global a través de la pandemia COVID-19
Anexo II: Iniciativa de suspensión del servicio de la deuda para los países más pobres. Hoja de condiciones
Anexo III: Informes y documentos recibidos


viernes, 10 de abril de 2020


Lo que vendrá

El trabajo se refiere básicamente, dado el dramatismo del momento que estamos viviendo, a la irrupción impiadosa del COVID-19 (coronavirus). Un efecto que, a diferencias de otras situaciones asimilables ocurridas anteriormente, generalizadas pero no tan invasivas, afecta al mismo tiempo y en forma directa a las personas en todos los países del mundo. Se trata asimismo de delinear algunos de los escenarios que a mi criterio se van a instalar, no solo a consecuencia de la crisis sanitaria, sino, principalmente, por tendencias que aunque embrionarias ya se podían vislumbrar y que la pandemia obviamente no va a eliminar.

Aparentemente nacido en China por un hecho baladí asociada a las tradiciones gastronómicas de su pueblo (una sopa de murciélago), el COVID-19 (coronavirus) ha llegado a afectar a millones de personas, no solo por su incidencia patológica -que es menor con relación a otras causas lesivas-, sino por el efecto sobre la propia subjetividad de los individuos. En el mundo se ha generado una situación de miedo e incertidumbre sin antecedentes. La lista de los cambios es muy abarcativa.  Una síntesis la da una nota en un diario inglés.

“Recuerda algunas semanas atrás e imagina a alguien diciéndote lo siguiente: dentro de un mes, las escuelas cerrarán. Casi todas las reuniones públicas serán canceladas. Cientos de millones de personas en todo el mundo estarán sin trabajo. Los gobiernos lanzarán algunos de los paquetes de estímulo económico más grandes de la historia. En ciertos lugares, los propietarios no cobrarán el alquiler ni los bancos los pagos de la hipoteca, y las personas sin hogar podrán permanecer en los hoteles de forma gratuita. Se pondrán en vigencia medidas de provisión directa de ingresos básicos por parte de los gobiernos. Grandes áreas del mundo colaborarán, con diversos grados de coerción, en un proyecto de mantener separadas a las personas por lo menos dos metros, siempre que sea posible. ¿Hubieras creído lo que estabas escuchando?” (https://www.theguardian.com/world/2020/mar/31/how-will-the-world-emerge-from-the-coronavirus-crisis)

Las derivaciones de las medidas son enormes. La más llamativa es la distancia social que, en combinación con la cuarentena, contribuye a romper de hecho la multiplicidad de lazos que nos vinculan con las personas y las cosas. Me hace acordar a la opción de “mantener solo texto” -cuando se hace una copia con el Word - capaz de eliminar al toque cualquier vínculo preexistente entre las palabras para dejarlas aisladas unas de otras. Las complejidades de las tramas interpersonales se simplifican. La mente se disocia entre lo individual y lo colectivo como en un trastorno bipolar de alcance social.

Lo insólito del momento creado con la irrupción del virus, más la incertidumbre sobre la duración y alcance potencial de sus efectos, nos generan una visión francamente desalentadora sobre lo que está sucediendo… en los momentos en que podemos escapar al desasosiego inconsciente que nos invade a toda hora. Pero, como en toda emergencia, la situación presenta distintos costados; hay amenazas muy serias pero también hay posibilidades por explorar cuando pase todo esto.
Si es cierto, como se dice, que nada será igual luego de que pase la pandemia, y si se puede pensar en que las cosas van a empezar a cambiar en nuestro país, es bueno preguntarse cuáles son las líneas estratégicas a seguir. Voy a dar mi opinión sobre algunos tópicos.

--o0o—

De los innumerables problemas que sufre nuestro país, hay uno que prevalece aunque su consideración siempre ha sido secundaria y formal: el desequilibrio territorial y la concentración demográfica. La malformación se puso en marcha hace 250 años cuando la corona española privilegió comercialmente el Rio de la Plata en detrimento de Lima, dando lugar al crecimiento de Buenos Aires. Las riquezas del puerto comenzaron a atraer población en forma sostenida de un el territorio semivacío, produciendo los perniciosos efectos que se observan en la actualidad.
Una comparación entre las provincias de Córdoba y Buenos nos muestra la variación relativa del índice poblacional desde los años en que se formó el Virreinato del Rio de la Plata.


año
número de habitantes
Buenos Aires
Córdoba
1778
43 165
44 506
1821
200 000
85 000
1847
320 000
90 000
1853
500 000
150 000
1869
495 107
210 508
1895
921 168
351 223
1914
2 066 948
735 472
1947
4 273 874
1 497 987
1960
6 766 108
1 753 840
1970
8 774 529
2 060 065
1980
9 766 030
2 407 754
1991
12 594 974
2 380 041
2001
13 827 203
3 066 801
2010
15 625 084
3 308 876

La disparidad debería ser más marcada si se considera el resto de las provincias.

Desde cualquier punto de visto, la inviabilidad del país se pone de manifiesto en el hecho de que un tercio de su población está amontonada alrededor de la ciudad de Buenos Aires, y el resto vive en un territorio quasi despoblado de 3 millones de Km2. La aglomeración conlleva una cantidad de problemas que son inherentes a su tamaño.

El juego de algunas variables nos muestra no solo la inviabilidad sino el rol perjudicial que juega el conurbano para el resto del país. En el mejor de los casos, cualquier recurso que se ponga en favor de la pobreza es rápidamente absorbido por las migraciones de connacionales que vienen del interior del país, donde tienen menos opciones de subsistencia, y ahora también de los países vecinos. Las mejoras se licúan rápidamente, mientras la población y la pobreza crecen sin cesar.

Esa da lugar a la llamada paradoja del conurbano: cuanto mejor, peor. Se pueden sacar dos conclusiones: si no se para su crecimiento, no hay ninguna posibilidad de un desarrollo nacional equilibrados con sentido federal; la otra es que no se puede desmontar de la noche a la mañana un sistema que se vino armando durante 250 años.

--o0o--

Una política de estado de federalización productiva es la manera de comenzar a revertir la tendencia centrípeta que ha alimentado abusivamente el hinterland de la ciudad de Buenos Aires. Aparte de las inversiones, el levantamiento de un sistema fabril cerca de las materias primas necesita continuar construyendo una infraestructura de conectividad en red que permita la movilidad de los factores en función de las cuotas de exportación que nos sean asignadas o sepamos conseguir. Hay cuatro destinos: el hemisferio americano, el Asia-Pacífico, Europa y África, cometido en el cual también hay que terminar con las unidireccionalidades. Un manejo ordenado de la población implica el control efectivo de fronteras terrestres en favor del trabajo decente así como la cooperación para el desarrollo con los países vecinos como forma de aliviar las presiones migratorias indiscriminadas. La infraestructura debe contribuir a aprovechar las posibilidades geopolíticas de la Argentina, poniendo en valor los miles de km de frontera que posee, para ir atenuando el centralismo porteño.

Algunas de las medidas adoptadas, parecidas como gotas de agua a las de todos los países del mundo, tienden a un control generalizado y excepcional: distancia social, tránsito limitado, amplia disposición de la infraestructura sanitaria, abandono de tareas, teletrabajo, levantamiento y prohibición de reuniones, encuentros virtuales, cuarentena, clausura de fronteras, cierre de fábricas, paralización generalizada de la administración pública, trastornos en la economía y las finanzas, etc., son herramientas que ahora solo causan fastidio, ansiedad y desconcierto, pero que evidencian el poder de los estados de hecho delegados, en este caso ante una amenaza para la salud pública.

Obviamente, todo la drasticidad de esas medidas o circunstancias serán dejadas de lado o matizadas cuando finalice la pandemia. Sin embargo, hay que tener cuenta una cosa: se pondrán en marcha líneas estratégicas globales que no se plasmarán solo en el lapso de una gestión gubernamental. Se requerirá políticas de estado como nunca hubo en la Argentina, un país de culto en materias de divisionismo. Por eso hay que empezar a ser serios en serio. Por ejemplo, los llamados a formar consejos económicos y sociales son experimentos que otrora no han funcionado; así, es difícil esperar que, frente a desafíos tan complejos y complicados, con no pocos de los dirigentes haciendo lo mismo de siempre, se puedan obtener como decía Einstein resultados distintos.

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Frente al COVID-19, 200 países están actuando en simultáneo aunque no haya existido una cumbre global de ministros de salud para coordinar las medidas. Por su parte, las NNUU hasta donde se ve no están jugando un papel preponderante. ¿Cuál es entonces el causal de una sincronización que abarca todo el planeta? Haciendo un seguimiento de las noticias a nivel internacional asoma, fiel a su estilo, el rol del G20[i]. A diferencia de 2008/9, cuando encaminó la crisis de Wall Street en unos pocos meses, en este caso la incumbencia es sanitaria, lo que demuestra la amplitud de su agenda. Desde el punto de vista del tablero de comando, la situación no deja de presentar algunas curiosidades.

El G20 carece de los atributos tradicionales del poder. No se apoya en una estructura burocrática; sus autoridades y sedes van rotando anualmente; no tiene programas ni presupuesto establecido (el anfitrión de las cumbres paga los gastos de su preparación; de paso, hay que decir que la inversión no es improductiva: Buenos Aires organizó la reunión global más representativa de su historia, muy probablemente irrepetible por mucho tiempo); la agenda es variable según las circunstancias; su andar es transparente (por su composición, el secreto obviamente está excluido, y el producto de sus deliberaciones se publica de inmediato); no toma decisiones y sus recomendaciones/compromisos (alcanzados por consenso ya que sus instancias organizativas no contemplan el voto) tampoco son vinculantes, es decir, no son de aplicación obligatoria. ¿Cómo puede ser entonces que, en medio de ese universo de características tan paradojales, el G20, en pocos años, se haya ubicado indiscutiblemente en la cúspide de la gobernanza global?

Iluminar el intríngulis no está exento de cierta simplicidad prosaica. Por las razones de una jerarquía informal de poder, el G20 ha subsumido a todas las organizaciones internacionales que necesita para su accionar, lo que no podría ser de otra manera dado que todas esas organizaciones subsisten con los aportes de los países, principalmente los más ricos, que forman parte del G20.

El poder del G20 se basa en la delegación. Lo ejerce a través de las diversas formas que les proveen las organizaciones que subsume, u otras alternativas creadas al efecto. En una apretada síntesis se pueden identificar los siguientes medios (“poleas de transmisión”).

1.       Programas de las Naciones Unidas.
2.       Organismos multilaterales y sus programas
3.       Reuniones ministeriales y canales diplomáticos.
4.       Fundaciones y personalidades. Grupos informales convocados ad hoc
5.       Organismos regionales
6.       Grupos de afinidad y otras instancias del G20

Las diversas ligazones que esas instancias tienen con las jerarquías a niveles nacionales, con distinto grado de formalidad, explican el tránsito que va desde la “recomendación”, hecha por los líderes mundiales en sus cumbres, a la política o medidas concretas que toman los gobiernos incluidos los propios. El G20 vendría ser una especie de influencer con muchos likes entre los que deciden. No hay más secretos que esos. Así, el G20 es un poder de nuevo tipo que no está contemplado en la bibliografía académica. Y su eficacia ya está probada así como su importancia, la que irá creciendo en lo sucesivo, por lo menos hasta un punto.  ¿Qué es lo que viene ahora?

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En sus 50 años la globalización ha hecho prodigios. En un breve período de tiempo ha sacado de la pobreza a gran parte de la población que estaba en ese estado. Los logros más notorios están en China, el país más poblado del mundo. Un país atrasado, enormemente afectado por las políticas aventureras del maoísmo, se vio favorecido por una decisión estratégica tomada en Occidente. La RC&T había terminado con la escasez a partir de provocar una nueva revolución industrial capaz de elaborar más bienes que los potencialmente consumibles por toda la población mundial. Ahora hacían falta mercados para lo producible, y los países avanzados necesitaban o les convenía descentralizar la producción de bienes de consumo masivo. Era el momento de las industrias de tecnologías de punta o la producción de bienes y servicios más sofisticados que los países centrales se reservaban para sí. Era lógico que se produjera un dinámico trasplante masivo de industrias llave en mano, en constante actualización, que terminó siendo la razón fundamental del desempeño de China.

Esa ecuación dio lugar a la operación logística más grande de la historia: EEUU y en parte Europa, relocalizaron gran parte de su infraestructura industrial en suelo chino. Los resultados son asombrosos, teniendo en cuenta el punto de partida, para un país devastado que ha sido capaz de llegar a ser en apenas cincuenta años la segunda economía del mundo. Por otra parte, el acelerado crecimiento que se viene dando en países de bajos ingresos, africanos y del sudeste asiático, hace que en conjunto la pobreza (los 1U$S/day) se haya reducido a la mitad en pocos años[ii]. Pero aún quedan 1000 millones de ciudadanos globales que deben ser motivo de otro tipo de políticas más asentadas en la base. Es lo que falta para culminar la instalación de la globalización comenzada en los setenta del último siglo.

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“La globalización (G) es un emergente multidimensional en la evolución de la sociedad humana. Como tantas otras eras (edades) de las que nos habla la historia, tiene antecedentes que facilitan su alumbramiento. G es un producto de la revolución científico tecnológica. Son dos las disciplinas de mayor protagonismo en el proceso de su gestación: las matemáticas y la computación. Es el momento de la prospectiva que hace que el futuro ya no solo se enfrente sino que se pueda empezar a construir. Cuando esas herramientas permiten elaborar modelos de alcance planetario, ser procesados (simulados), y dar lugar a modelos operativos (hojas de ruta), se hace posible el gerenciamiento compartido de los recursos que el mundo necesita para su evolución consensuada. Es ahí donde nace G, aún en un mundo absurdamente dividido. Esa sinergia, de matriz transdisciplinaria y alto potencial intelectual, toma forma en el momento que el ser humano sale del seno materno y comienza a internarse en el espacio celeste. En ese sentido G es un cuerpo vivo: nace, crece y se desarrolla. Al igual que nosotros, no puede regresar a la vida intrauterina; el sentido común y un abordaje científico lo certifican”. (https://mercado.com.ar/economia-y-politica/hay-un-regreso-a-la-pre-globalizacion/)

Desde el punto de vista de la física, la globalización es un campo como lo es el gravitacional. Las más diversas situaciones que afectan a los objetos que estás sometidos a sus líneas de fuerza no hacen que el campo se altere. En él las cosas pueden ser de muchas maneras, pero terminan siendo de una…

Para culminar la instalación de la globalización hace falta sustentabilidad. Los países, sobre todo EEUU, están buscando las condiciones para crear y repartir más equitativamente riqueza generada también en su suelo. Es la razón del sorpresivo proteccionismo de Trump. Es el mismo american first que hemos visto últimamente, aunque sin tanto bombo, en otros países europeos que en su momento también transfirieron empresas al sudeste asiático.

EEUU está importando mucho capital, y está repatriando empresas que otrora fueron deslocalizadas. El objetivo de esa gran movida inversa debería ser uno: la creación de puestos de trabajo genuinos para combatir la pobreza, o favorecer el crecimiento y el desarrollo con sentido nacional. En el caso de EEUU, las reverberaciones de las políticas en marcha se notarán entre las familias que se vieron afectados en su oportunidad por el desguace industrial en favor de China, los habitantes del medio oeste norteamericano que no casualmente le dieron el triunfo a Trump.

“Mitigar la pobreza es una imposición de los principios éticos básicos de Occidente así como del simple auto-interés”[iii] se decía hace algo más de cincuenta años en el informe liminar de la Comisión Trilateral constituida en ese momento. No casualmente era su director quien 5 años antes había tenido a su cargo, como Secretario de estado de EEUU, la tarea de organizar las exitosas conversaciones entre Richard Nixon y Mao Tse Tung para la asistencia de Occidente a la RPCh. Henry Kissinger, ya casi centenario pero aún en funciones[iv], fue el negociador estrella en un viraje clave de la historia de la humanidad (o monje negro de la globalización como lo suelen llamar los trolls en EEUU).

El “neoliberalismo” tiene una lista de logros para mostrar. Es de esperar que se mantengan e intensifiquen las tendencias previas al COVID-19. Actualmente, G tiene 3 objetivos principales: la pobreza, la infraestructura de conectividad, y los aspectos institucionales.

Ya hemos visto la cuestión de la pobreza. En cuanto a la infraestructura, seguirán su curso los proyectos de la Nueva Ruta de la Seda, que están contribuyendo a cambiar en un sentido reticular las comunicaciones, materiales y virtuales, del continente euroasiático y parte de África. Con esos proyectos, en una mega escala, se está dando repuesta estratégica a la herencia colonial/imperialista -radio céntrica en beneficio de las metrópolis- para avanzar en un diagrama de tránsitos comerciales como los que son posibles y necesarios con la globalización.

Al solo efecto de su mención. Las macrorregiones se irán instalando como entes convocantes de creciente incidencia. Se pueden esperar cuatro configuraciones dominantes, tres físicas, de contigüidad territorial, y una virtual, de hecho ya existente. La más extensa es el continente euroasiático, en la que Rusia actuará como administradora de conflictos, pero que irá progresando al ritmo de las nuevas obras de infraestructura de conectividad salidas de la Nueva Ruta de la Seda. Obviamente, es esperable un fuerte protagonismo geopolítico de China pero más geo que político. África Subsahariana, irá evolucionando progresivamente desde el fuerte crecimiento de estos días a las políticas de desarrollo a largo plazo. El proyecto convocante para esos países es el programa África 2063 de la Unión Africana en el que se notará la hegemonía de Sudáfrica. El Hemisferio americano actuará de consuno bajo el comando de EEUU.  Y la región revitalizada que actuará sobre la ya existente Commonwealth.  Descendiendo de lo macro, habrá subsistemas, algunos muy conflictivos. Es el caso del Magreb junto al Medio Oriente con un manejo creciente de Turquía. De sucesiva consolidación emergerá el Asia Central con la influencia de Kazajistán. El papel creciente de Vietnam se notará en el sudeste asiático. Asoma la alianza que está estableciendo la India con Japón, como contrapeso al protagonismo chino. Cimera, la conjunción más poderosa y decisiva: el imperecedero acuerdo siempre renovado entre UK y EEUU. Y hacia abajo, lo micro regional y lo local, un largo etcétera. Todos ellos son procesos multifacéticos que irán madurando en el mediano plazo. Lo importante: en el plano comercial, siempre lo más dinámico aunque no lo único, los acuerdos y los conflictos se referirán a la parte menos diversificadas de los procesos productivos

Así, no se verán afectados, y por el contrario preservados, fortalecidos y garantizados, los mecanismos inherentes a las cadenas globales de valor (GVC)[v]. Eso puede implicar infinidad de relaciones que no responde a enfoque estratégicos territoriales sino a las necesidades productivas de las mencionadas cadenas. Hay que prestar atención a las cuotas comerciales e inversiones productivas que son, desde afuera y desde siempre, las herramientas con las que se puede promover el crecimiento de los países emergentes y de menores ingresos.

Un tema clave es la fiscalidad referida a las empresas globales. No son pocos los recursos en juego y tampoco faltan las tramoyas. La OECD está llevando adelante bajo el patrocinio del G20, el programa “Erosión de la base imponible y traslado de los beneficios” (BEPS)[vi], que tiende a controlar los destinos de la tributación de las grandes empresas. Es frecuente que las mismas utilicen jurisdicciones fiscales más favorables para pagar sus impuestos, aun en casos donde no desarrollen actividades en ellas. Más complicado es la tributación de las GVC por su dispersión. Un producto puede estar constituido por muchas partes que provienen de distintos países.  En el G20 se han dado plazo hasta el 2030 para elaborar los algoritmos correspondientes para el funcionamiento de un modelo impositivo que contemple equitativamente los aportes productivos que hacen cada uno de los países y regiones involucrados.

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Se ha puesto en marcha la última fase del proceso iniciado en los setenta para barrer la pobreza de la faz de la tierra. Por cierto, si bien hay resultados que ya se están viendo desde hace algunos años, sobre todo en el sudeste asiático, a la culminación del desafío no se llegará en un periquete. Y en ese cometido habrá distintas posiciones en juego, principalmente dos, el llamado neoliberalismo, que dio sustento decisivo a la gran movida china y de otros países asiáticos, y el populismo, que encarna la Iglesia católica en el reinado jesuítico de Francisco, cuyos resultados aún están por verse. Una batalla con sesgos ideológicos –que con seguridad se reflejará y ya lo está haciendo en la Argentina- como para alquilar balcones.

Ing. Alberto Ford
La Plata, abril de 2020
albertoford42@yahoo.com.ar


[i] Bloomberg informa que se impulsa para esta semana una reunión de ministros de energía del G20 para zanjar en el entredicho de Arabia Saudita con Rusia por el precio del petróleo. Al mismo tiempo, dirigentes de todo el mundo de la talla de Tony Blair, Fernando Henrique Cardoso, Felipe Calderón, Mauricio Macri, etc. han firmado una carta dirigida al G20 solicitando una serie de medidas por el tema del COVID-19.
[ii] En 1992 había 1850 millones de pobres, el 35% de la población mundial. Ese porcentaje en 2017 bajó al 10% o sea 705 millones. En lo que va del siglo XXI la clase media mundial se duplicó de 1500 a 3000 millones (¡). Ver estos datos en https://ourworldindata.org/ 
[iii]Richard N Cooper, Karl Kaiser, Masataka Kosaka. “Towards a renovated international systems”. The Triangle Papers N° 14, p. 189. New York, 1977. En http://trilateral.org//download/doc/renovated_international_system_1977.pdf
[iv]HK acaba de sacar una nota en WSJ “La pandemia del Coronavirus alterará para siempre el orden mundial” ver: https://www.wsj.com/articles/the-coronavirus-pandemic-will-forever-alter-the-world-order-11585953005
[v] La “guerra comercial” tiene más repercusiones mediáticas que efectos negativos sobre el comercio mundial. Hay que tener en cuenta que el conflicto se da sobre la base de una parte menor de la producción global, ya que no afecta a las cadenas globales de valor (GVC), es decir, aquellas producciones de bienes y servicios, cuyas partes provienen de distintos países, y cuyos productos terminados se calcula que constituyen el 90% de las posiciones arancelarias. Aunque no hay información sobre las posiciones en las controversias chino-norteamericanas, y las cuantías se dan en montos líquidos indiscriminados, se puede inferir que las GVC quedan fuera de la controversia por la razón de que la “guerra” involucraría a muchísimos otros países. La poca información que trasciende a los medios sobre los bienes y servicios afectados ratifican la suposición.