jueves, 24 de agosto de 2023
miércoles, 23 de agosto de 2023
Movimientos en la cúpula
El devenir de la historia está
ingresando raudamente a una nueva situación. Se trata de vivir razonablemente,
a veces al borde del abismo, pero sin que haya en el mundo conflictos
irremediables.
El desafío, para todos, amerita un
gran trabajo de visualización y seguimiento de los cambios, la elaboración de un
nuevo sistema conceptual, y el diseñó de tácticas y estrategias amigables en
las relaciones inter-nacionales, en momentos en que el universo de las
instituciones ha sido partido por la mitad.
El puntapié inicial lo dio el G7
en su cumbre presencial de junio de 2021 cuando limitó de hecho las
incumbencias consensuales del G20. Poco después, en diciembre, EEUU convocó a
los que considera sus amigos para organizar a distancia La Cumbre de la
Democracia. Con esas dos reuniones comenzó a delimitarse la Guerra Fría 2.0: de
un lado, 100 países democráticos, y, del otro, los 100 restantes denominados
autocráticos. Luego, como no podía ser de otra manera, Vladimir Putin dio la
nota al ingresar con sus tropas a territorio de Ucrania en febrero de 2022 blanqueando
una guerra que ya venía desde 2014.
Esos tres hechos, a lo que se debe sumar crecientes reverberaciones en los diversos organismos multilaterales, han contribuido a delimitar lo que se suele llamar la nueva grieta global.
En el trabajo se trata el presente
de tres organismos supranacionales.
En primer lugar la Comisión
Trilateral -un espacio de think tanks que
nutre a los países desarrollados- a sus cincuenta años de vida transcurridos sin
estridencias, que es la forma discreta con que los decisores controlan la
exposición de sus actividades.
En segundo lugar, el G20, afectado
por una crisis incrementada por la guerra de Ucrania pero manteniendo su
estatus de poseedor de la mayor competencia con respecto a la agenda global.
Finalmente, los BRICS, la apuesta más
promisora del bando autocrático para empoderar su protagonismo en la escena
internacional.
Restyling trilateral
A 50 años de su lanzamiento,
la Comisión Trilateral (C3T) vuelve a reactivar sus ánimos fundadores. Al igual
que en los setenta -cuando en su rol de influencer
dio luz a la operación logística más grande de la historia- ese discreto
espacio del poder global se propone tender de nuevo una alfombra hacia adelante.
No se trata esta
vez de relocalizar en territorio chino miles y miles de empresas norteamericanas,
europeas y japonesas, como ocurrió durante la operación Boluan Fanzheng conducida por Deng Xiaoping. Ahora es ver y pavimentar
el camino del mundo para los próximos treinta años, hasta el 2050.
El tiempo marca
el ritmo al que se teje la filigrana de la experiencia. Así, nuestra conciencia
histórica reposa en la comprensión de la continuidad entre el pasado y el porvenir,
con apenas una efímera detención en el presente. Estos flujos temporales son la
base para la conceptualización de lo que vamos viendo y modelizando.
Cabe
interrogarnos si nuestro destino es pura incertidumbre. Alguna pista asomaba
por aquellos años en los foros de consenso. En la C3T se decía: el futuro no se enfrenta, se construye.
Mucho de lo que pasó de ahí en más estuvo determinado por ese apotegma.
El mediano plazo
En junio de 2022,
luego de comenzada la guerra de Ucrania, se publicó el informe final del Grupo
de Trabajo Trilateral sobre Capitalismo Global en Transición[i].
Durante más de un año, el task force
examinó el futuro del capitalismo en términos de lo que se considera los
principales desafíos mundiales: el abordaje
climático, la revolución digital
y la pobreza estructural. Con su
diversidad de puntos de vista, el informe de consenso dio lugar a una pauta
para identificar prioridades y hacer recomendaciones.
Los países
desarrollados son los motores más efectivos para el crecimiento. Sin embargo, los
costos devengados en amplios sectores de las sociedades han dado una sensación
de descreimiento y desencanto que no solo es visible en el mundo del desarrollo.
Así, el abordaje de las inequidades con el fin de incrementar la gobernabilidad,
se transforma en el principal desafío de la política.
El mundo se
encuentra en un punto de transición histórico. Se augura que las personas
deberán vivir y trabajar con cero emisiones netas (NetZero) para 2050, tener acceso a los beneficios de la digitalización
y la posibilidad de cada uno para realizar su máximo potencial.
El informe pide
un nuevo Pacto Social con las Próximas Generaciones.
En ese sentido imagina estrategias por parte de gobiernos, empresas y
organizaciones sin fines de lucro para el logro de los objetivos perseguidos.
La C3T establece
las megatendencias. De sus análisis, deliberaciones y sugerencias surgen los
lineamientos estratégicos que pueden dar lugar al desarrollo en un periodo
histórico. Apela a expertise exclusivos,
y está sustentada en el mayor empoderamiento posible.
La C3T tuvo su
origen y etapa fundacional en los ´70. Se evidencia en sus 14 informes
liminares entre ellos uno de síntesis: Hacia
un sistema internacional renovado de Cooper, Kaiser y Kosaka. A partir de
los ´80 le siguió una etapa de monitoreo sobre la forma en que se plasmaban sus
orientaciones (Unos días antes de aprobarse la ley de convertibilidad del
presidente Menem, abril de 1992, el ministro Cavallo fue a Londres a rendir
cuentas al board de la C3T).
A partir de los
ochenta y en las dos décadas siguientes se pone en marcha la globalización. En
esos años ocurren tres procesos bien delimitados. Por un lado, el apronte hacia
el denominado capitalismo neo-liberal (Escuela de Chicago, Milton Friedman),
que se caracterizó por el desmonte de estructuras cristalizadas que
obstaculizaban el ingreso de los flujos modernizadores. La obra estuvo a cargo
del denominado Consenso de Washington.
Por el otro, hubo
dos componentes, más trascedentes, aunque su denominación no haya estado
comprendida dentro de las definiciones del puro capitalismo.
Uno fue la puesta
en marcha de la apertura en China, un país comunista de más de mil millones de habitantes,
que en 40 años ha llegado a ser la segunda economía y primera potencia
industrial a nivel mundial, y alcanzar el fin de la pobreza. El otro, la
implosión de la URSS y el fin de la fase europea del campo socialista que de
hecho significó el fracaso histórico del proyecto marxista-leninista.
En conjunto, esos
procesos simultáneos en clave de construcción y de-construcción, caracterizaron
el arranque de un proceso nuevo en la historia de la humanidad donde todos los sucesos
de la convivencia, los buenos y los malos, se empiezan a cuantificar a escala
global, subsumiendo progresiva e irremediablemente el nivel cuántico de lo
inter-nacional.
Un personaje
emblemático
El fundador de la
C3T fue Henry Kissinger (HK) en los años en que era el funcionario de más poder
en EEUU luego del presidente. En ese momento negociaba simultáneamente la
limitación de los misiles de largo alcance con la Unión Soviética, el fin de la
guerra de Vietnam, la apertura china y otros temas “menores” como el plan Cóndor
de las dictaduras del Cono Sur, el tema urticante de las deudas externas, y
hasta tuvo una activa participación en el mundial de fútbol de 1978: aparte de
seguir varios partidos desde la platea, junto al presidente de facto Jorge
Videla ingresó al vestuario en Rosario a “saludar” a los jugadores peruanos que
luego perdieron 6 a 0 con nuestra selección, un resultado imprescindible para que
Argentina no se detuviera en su camino al título.
Como
correspondía, HK recibió el Premio Nobel de la Paz: no hay antecedentes en la
historia de un negociador con esos merecimientos. A sus 100 años -descangallado
pero totalmente lúcido- hace pocos días fue recibido en la Ciudad Prohibida por
el presidente Xi Jinping como un “gran amigo” de China.
La difícil convivencia
Aparte de la C3T,
en la cúspide del poder global ha venido operando el Grupo de los Veinte (G20).
Al ser un organismo de consenso, el G20 está siendo afectado por el clima confrontativo
que rodea la guerra de Ucrania.
En el G20 se da
una dicotomía y una disfuncionalidad que contradice los principios que le
dieron origen, y que ponen en riesgo su continuidad más allá de un punto (por
ejemplo, luego de la cumbre que completará la serie de 21 que empezó en
Washington en 2008 y culminará en Europa en 2026). La dificultad estriba en cómo
funcionar al calor de posiciones tan encontradas.
En las
declaraciones del Grupo aparecen notas a pie de página evidenciando el
desacuerdo de China y Rusia con las posiciones del resto cuando se menciona la problemática
ucraniana (el único antecedente de disidencia fue la posición de Trump con
respecto al Acuerdo de París en la Cumbre de Hamburgo en 2018).
El problema (o la
ventaja) del G20 es que, aun habiendo dificultades para su funcionamiento en términos
políticos, el Grupo constituye un hub
para el formateo de la agenda global. Lo está mostrando la calidad de los
insumos para la preparación de la Cumbre de Líderes de Nueva Delhi del mes que
viene.
El G20 y la C3T
son organismos funcionales (no estructuras) que se parecen en la capacidad de
generar contenidos relevantes. Las diferencias estriban en que uno (G20) está
constituido por países pero con una salvedad curiosa: para oficiar en las
cumbres sus líderes actúan en forma
independiente sin representar ni comprometer a sus mandantes (por esa regla
no escrita las declaraciones del G20 son encabezadas por “Nosotros, los líderes
del G20…”). Por el contrario, en la C3T participan personalidades de lo más
representativas pero sin funciones mandatarias.
La C3T es un
organismo de características estratégicas. Puede influenciar en lo que se
denominan las megatendencias, como se ha demostrado, durante períodos más
largos de tiempo. El G20 por su parte está constituido con relación a una
agenda más táctica, de contenido similar a los Objetivos de Desarrollo Sostenible
(ODS) de las Naciones Unidas con los cuales se vincula por medio de frecuentes referencias
en sus declaraciones.
El papel de Lula
El BRICS es la
alternativa más promisoria para institucionalizar la parte autocrática de la
grieta. Esta semana, en la que será puesto en evidencia el músculo de la
organización, tendrá lugar la Cumbre de Johannesburgo. En su preparación
también ha repercutido la guerra de Ucrania.
Para eludir ser detenido,
el presidente ruso no podrá asistir debido a que la Corte Penal Internacional (a
la que se debe el anfitrión) ha dictado orden en su contra. Se lo acusa de
traficar con niños durante la guerra.
El presidente de
Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, envió invitaciones para la cumbre a los líderes de
67 países africanos y del 'Sur global', y a 20 organizaciones; al menos 34 de
ellos ya confirmaron su participación.
25 países han
solicitado su ingreso al BRICS, con el atractivo de ser un bloque económico
emergente que aporta el 31,5% del PIB global y concentra el 40% de la población
del mundo. Para algunos analistas la posible incorporación de nuevos países al
grupo representa el surgimiento de un nuevo mapa geopolítico mundial
La incógnita es la
forma en que se va a integrar la Argentina al BRICS cuya postulación ya ha
cosechado el apoyo explícito de los presidentes Lula, Modi, Putin y Xi. Sin
embargo, sorpresivamente, hace unas horas se informó que ante la falta de
consenso para el tratamiento del ingreso en esta cumbre, el presidente
argentino desistió de viajar a Sudáfrica. Cabe preguntar si en los traspiés
diplomático y económico (se cae la promesa de Dilma Rousseff hecha hace unas
semanas en Pekín al ministro Massa sobre financiamiento por parte del Banco
BRICS) habrá incidido la declaración de Milei, luego del batacazo en las
primarias, referida a la posición que adoptaría con respecto a China: “con los
comunistas no queremos saber nada… si los privados quieren hacer negocios, allá
ellos”.
Durante la Cumbre,
a puerta cerrada, los países de la asociación, junto con diez representantes de
cada delegación participante, discutirán geopolítica, temas de seguridad,
finanzas y economía. Asimismo, tendrá lugar una sesión abierta en la que las
organizaciones invitadas presentarán sus informes. Los jefes de los Estados
miembros adoptarán una declaración final.
El presidente Lula está
mostrando mayor actividad internacional que en el pasado. Defiende la idea de
que el BRICS tenga su propia moneda y opere con independencia en materia financiera.
Dijo que el Banco de Dilma “sería más generoso que el FMI”. Sin embargo, le
preocupa que una expansión demasiado rápida del BRICS sea perjudicial para el
bloque. Lula se propone discutir en Johannesburgo los
requisitos para el ingreso de
nuevos socios. Según Itamaratí “Brasil va a tener que flexibilizar su posición,
ceder en algún momento porque somos realistas y no está en nuestra naturaleza
bloquear las cosas”.
Brasil debía
asumir la presidencia de los BRICS pero Lula solicito a Rusia que se haga cargo
de la misma debido a que tiene por delante ser la próxima sede anual del G20 en
2024.
Futuro
previsible
La fase superior
de la globalización es el camino estratégico a recorrer durante las próximas
décadas. Aunque el derrotero puede prestarse a confusión por la conflictividad
existente, los aspectos tácticos son previsibles: la profundización de la
grieta estará obligando a cada lado de la misma a “vivir con lo nuestro”. A ese
condicionamiento empujarán sanciones, guerras comerciales, re-shoring y otras movidas
geopolíticas. Paradójicamente o no, y como siempre ha ocurrido en la historia, al
final los resultados serán favorables al progreso.
El task force mencionado más arriba muestra
que los principales objetivos globales son totalmente alcanzables. “Solo” hace
falta una nueva política.
Ing. Alberto Ford
IRI/UNLP. Agosto de 2023
albertoford42@yahoo.com.ar
[i] Task Force on
Global Capitalism in Transition, junio de 2022, https://acrobat.adobe.com/link/track?uri=urn%3Aaaid%3Ascds%3AUS%3A36b64e0b-a325-35f0-a6c8-2420e7a748b4&viewer%21megaVerb=group-discover
lunes, 19 de junio de 2023
¿Puede China
disputarle la supremacía tecnológica a EEUU?
La recurrente
alusión a un supuesto enfrentamiento entre las dos potencias como si fuera la
contradicción fundamental de la época se ha convertido en un latiguillo
infaltable en todo análisis de la situación internacional.
Son muchos los
intereses que están en juego en la relación de la República Popular China (RPCh)
con los Estados Unidos (EEUU). Es escurridiza la complejidad de su
problemática.
Se manifiesta en
el comercio y la relocalización (re-shoring)
de empresas y cadenas de suministros.
Condiciona la
incipiente geopolítica de la grieta global referida específicamente a la
carrera por la localización de los proyectos de infraestructura de conectividad
entre la Ruta de la Seda (BRI por sus siglas en inglés) y el denominado Build Back Better World (B3W) de los
EEUU.
Da pie a diversas
consideraciones en torno al controvertido tema de la tecnología, su desarrollo,
posesión y disputa estratégica, del que nos ocuparemos en este trabajo.
Para abordar el supuesto de una competencia tecnológica hay que tener en cuentan las irrepetibles condiciones que tuvo EEUU en los alrededores de la Segunda Guerra Mundial (2GM).
Las ventajas adquiridas por aquellos años si nos atenemos a las evidencias hacen que EEUU siga controlando por lo menos hasta ahora la totalidad de los eslabones de la cadena de la innovación.
Al mismo tiempo, las
pujas existentes en el proceso de la generación de la tecnología ya no pueden ser
circunscriptas a las fronteras de un país.
Esa desmarcación
de los espacios de intercambio tecnológico lleva a interrogar sobre la posibilidad
de que un solo país alcance a disponer de los recursos suficientes como para
librar una batalla contra otros países.
EL Proyecto
Manhattan (PM)
La premura de
EEEUU por lanzar la primera bomba atómica sobre Hiroshima antes de la
finalización de la 2GM fue posible por el esfuerzo mancomunado de 130.000
científicos y tecnólogos del Proyecto Manhattan. Esa cantidad de personal
altamente calificado solo fue superada por los 400.000 del Programa Apolo para
llegar a la Luna.
No pocas de esas eminencias de la investigación
físico-química se vieron obligadas a huir del Viejo Continente debido a la
persecución de los nazis. EEUU los acogió de buen grado y les dio lugar en sus
laboratorios. En la dirección del PM participaron destacados científicos de
varios países europeos.
La masa crítica
de conocimientos alcanzada en torno al PM influyó para que las investigaciones en
las universidades y laboratorios de EEUU durante y luego de la 2GM alumbraran
los descubrimientos que dieron lugar a la Revolución Científica y Tecnológica
(RC&T) que conmovió la segunda mitad del siglo pasado.
El predominio de
EEUU en las ciencias duras se fue evidenciando con la cosecha de premios Nobel.
De los 371 entregados en Física y Química, EEUU recibió 159, Alemania 58, UK
51, Francia 22, Japón 16, Rusia 11, Italia 6, Noruega 2.
La cadena del
desarrollo tecnológico va desde el descubrimiento científico hasta el uso de
sus inventos en la producción de bienes que pueden ser de uso cotidiano como el
caso del celular.
Los eslabones de
esa cadena son: 1) el descubrimiento científico, 2) los tramos de investigación
y desarrollo (I+D) de donde nace la tecnología, 2) el diseño, la construcción y
uso de máquinas para fabricar partes, 5) el ensamblado de esas partes para la
producción de diversos dispositivos.
El pleno dominio
de la cadena tecnológica implica disponer de la capacidad necesaria para la
creación, manejo y control de todos sus eslabones. Lo contrario es como
pretender atarse con una sola mano los cordones de los zapatos.
EEUU es la única
potencia que ha podido establecer ese dominio desde la 2GM. Es el fruto de la
maduración de un sistema C&T de alta complejidad que lleva décadas formar, lo que no se puede hacer sin las condiciones
adecuadas. Esa capacidad EEUU no lo ha perdido. Cabe preguntar si la mantendrá
para siempre.
El mundo del
chip
La producción de
microprocesadores está en el centro de los conflictos tecnológicos en curso.
Esa parte hoy insoslayable en todo proceso de fabricación está formado
por millones de transistores integrados en una estructura micro dimensional de
material semiconductor, normalmente silicio. También es conocido como chip o microchip.
Los grandes
fabricantes de chips son Taiwan
Semiconductor Manufacturing Company Limited (TSMC), Samsung (Japón), Intel y Nvidia (EEUU). La taiwanesa es de propiedad mixta con una presencia no
única pero dominante de Apple que aporta su base tecnológica al tiempo que es
el principal consumidor de sus productos. Paradójicamente, TSMC es la
proveedora de chips a lo esencial del aparato industrial de la RPCh adonde
también tiene una sucursal.
El chip puede
estar en un aparato doméstico, una máquina herramienta o en una nave espacial.
Es imprescindible, al punto de que su faltante puede paralizar toda una
industria como ocurrió con la automotriz durante la pandemia.
Sin embargo, en
la cadena de las dependencias hay otro eslabón que está más arriba: las máquinas para hacer los chips.
Ese club
exclusivo de firmas está dominada por la neerlandesa Advanced Semiconductor Materials Lithography (ASML) que tiene más
del 80% del mercado litográfico del mundo; también participan las japonesas Canon y Nikon, y Applied Materials
de California.
El ejemplo de los
chips -es decir la parte decisiva de toda producción- nos muestra la forma irreversible
en que la globalización ha ido diseminando las competencias.
Ese proceso desconcentrador
de bienes y servicios de utilidad colectiva impide toda manipulación excluyente por
parte de un sector particular, empresa o país.
En conclusión: en el supuesto de que hubiera una
guerra tecnológica el dilema no es solo quien la gana sino si la propia guerra
puede tener lugar.
Sobre China
El crecimiento de
China es impresionante. Es la consecuencia del potencial de un pueblo que ve
liberado su accionar al tiempo que va gestando las condiciones propicias para
esa construcción. Es un caso típico de proceso autopoiético.
El gran país
asiático quedará en la historia como un ejemplo demostrativo de que el atraso
no es una fatalidad y que, por el contrario, el desarrollo es siempre posible. Lo
es incluso en forma acelerada cuando se logra vencer –lo que indefectiblemente
ocurre a la larga o a la corta- las fuerzas reaccionarias, partidarias del statu quo en la defensa de privilegios
establecidos.
Pero el fenómeno
no debe dar lugar a interpretaciones sesgadas, tomando solo la parte de la
realidad que se condice con presunciones previamente esgrimidas. Sobre todo, en
procesos de alta complejidad.
No es fácil
analizar China. No obstante, es dable preguntar si a China se la sitúa en el
lugar que le corresponde ateniéndonos a su rica experiencia de las últimas
cuatro décadas así como sus reivindicaciones nacionales reafirmadas en
forma permanente.
El reciente XX
Congreso Nacional del Partido Comunista de China (PCCh) estableció como tarea
central la “culminación de la construcción integral de un poderoso país
socialista moderno…y la promoción integral de la gran revitalización de la
nación china”.
Claramente los
objetivos de China son endógenos y en ningún momento hace alusiones
confrontativas. China se propone fortalecer su protagonismo en la arena
internacional a partir de su importancia en el comercio y la cooperación en
infraestructura; incluso, porque es motivo de legítimo orgullo, hacer conocer su
exitoso modelo de desarrollo.
China es la
infraestructura productiva más grande del mundo. La transformación se fue madurando
durante los últimos 40 años desde de la apertura denominada Boluan Fanzheng (literalmente «eliminar
el caos y volver a la normalidad»).
El conductor de
ese cambio verdaderamente revolucionario fue Deng Xiaoping lo que le valió la reputación de "Arquitecto de la China Moderna”.
El proceso chino
se vio favorecido por la expansión de un capitalismo ya exitoso que aprovechó
las ventajas de un mercado gigantesco, el menor valor de la mano de obra y, no
menos importante, la disciplina social y laboral que garantizaba la presencia
del PCCh en su sociedad.
Las condiciones
ofrecidas dieron lugar a una relocalización masiva de infraestructura
productiva hacia el Oriente, principalmente desde EEUU y otros países
desarrollados.
China disponía de
una base industrial tecnológicamente atrasada a partir de la masiva asistencia
que le prestó en los cincuenta la ex Unión Soviética luego de la formación de
la República Popular China (RPCh) en 1949. Sin embargo, la oferta de Occidente claramente
la superaba en sofisticación.
Un esfuerzo
especial demandó la reconstrucción de las actividades académicas y científicas
que habían sido diezmadas por las políticas aventureras del maoísmo, principalmente
el Gran Salto Adelante entre 1958 y 1961, y la Gran Revolución Culturas
Proletaria en los ´60 y parte de los ´70.
No obstante, el
grueso de sus recursos humanos de mayor calificación se vio comprometido en la
adaptación de la gigantesca infraestructura industrial recibida a partir de los
´80.
China tiene más
de medio millón de sus jóvenes destacados estudiando en EEUU, entre ellos la
propia hija de Xi Jinping.
Siendo como es
EEUU un “cazatalentos”, lo más probable es que los jóvenes chinos más
inteligentes sean iniciados en investigaciones estando aun en las aulas
norteamericanas o sigan conectados cuando regresan a su país luego de graduarse.
El poco
transparente mercado de la tecnología
La cadena del
desarrollo tecnológico va desde el descubrimiento científico hasta dispositivos
de uso cotidiano como los celulares de última generación que están al alcance
de la mano en los lugares más remotos del mundo.
En algunos casos
-cuando auguran éxito, muestran utilidad o se tiene un pálpito- a los
descubrimientos científicos le sigue la «investigación y el desarrollo» (I+D
o en inglés R+D, research and development).
Son los dominios de la innovación. De ellos nacen las tecnologías, algunas de
las cuales son muy exitosas.
La transferencia
tecnológica es un proceso de muchas variantes no siempre transparentes en las
relaciones internacionales.
Comprende la
compraventa legal o ilegal. Se dice que con los medios suficientes es posible
conseguir en el mercado cualquier know
how.
Está el caso
frecuente del hurto o copia que se da cuando un técnico se lleva las planillas
al cesar su trabajo en una empresa.
El apasionante
mundo del espionaje científico está reflejado en exitosas series de Netflix. Ya
mencionado, el proyecto Manhattan fue permeado por la inteligencia rusa lo que
les permitió acelerar la creación de su propia bomba atómica no mucho después
de Hiroshima.
Un caso de aporte
sinérgico es el de la interpretación de la información contenida en patentes
públicas a la que luego se le puede introducir mejoras llamadas «modelos
de utilidad».
También están los
joint ventures entre empresas lo que
implica compartir métodos de fabricación o los profesionales que han asimilado los
conocimientos suficientes al participar en esas negociaciones.
Memorable son las
pulseadas internacionales ocurridas circa 1976 entre países europeos que necesitaban
el gas ruso para crecer, y el presidente Carter que bloqueaba la venta de unas
válvulas para el funcionamiento de los primeros gasoductos que solo fabricaban
los norteamericanos.
Por última están
las cesiones inexplicables. Quienes se hayan interesado por la historia de la
guerra de Corea (1949/53), recordarán la sorpresiva aparición de los cazas Mig-15 rusos para enfrentar a los Sabre norteamericanos. La paradoja es
que los aviones rusos -que mostraron supremacía- estaban equipados con turbinas
Rolls-Royce de origen inglés cedidas
a la Unión Soviética en el mismo momento en que Churchill pronunciaba su memorable
discurso en Fulton (EEUU) para bajar la Cortina de Hierro e iniciar así la
Guerra Fría.
Como dijo Marx en
el Manifiesto Comunista «todo lo sólido se desvanece en el aire». El saber
tecnológico se escapa de su hábitat natural.
La información y
los conocimientos de la innovación hoy están en la nube (cloud computing), en los institutos y empresas globales, en los
intercambios académicos y asociaciones entre
firmas, incluso en manos de investigadores top que se cotizan en el mercado
como si fueran estrellas deportivas.
En síntesis,
ningún país - EEUU inclusive- tiene ya la capacidad de concentrar poder
suficiente como para librar una batalla que es, por añadidura, de imposible
realización. La sublimación global de la
tecnología transcurre por un camino sin
retorno.
El jingoísmo
La retórica
diplomática de los EEUU ha creado un nuevo relato basado en las ideas del
Destino Manifiesto (DM), principio motor de muchas de sus intervenciones
externas. El DM ha hecho las veces de una pastilla azul capaz de incrementar el
ímpetu toda vez que las energías endógenas han sido insuficientes.
El DM está
inspirado en el jingoísmo, una doctrina de origen inglés característica de un nacionalismo
propenso a la expansión violenta sobre otras naciones.
EEUU no tiene
ninguna razón intrínseca para lidiar con China ni tampoco la tiene China con
EEUU. Juntos, en los últimos cuarenta años, han protagonizado una performance sin igual en la historia en
contra de la pobreza y a favor del desarrollo.
Pero bueno, el
diablo mete la cola. Se va estableciendo -como parte de esa ocurrencia
fantasiosa tendiente a reinterpretar las relaciones internacionales- un mundo seccionado
por una grieta global que sitúa a las dos potencias en bandos distintos…
Ing. Alberto Ford
IRI / UNLP. Junio de 2023
domingo, 4 de junio de 2023
La grieta
global complejiza las relaciones internacionales
La grieta separa pero no deja de unir. Depende de qué dimensión se
considere. Mirado desde una perspectiva imparcial, en la realidad internacional
hay tres actores diferenciados: China, EEUU y Rusia. Cada uno con su libreto protagoniza
la escena. Están conectados a través de la agenda global en relaciones de confrontación
y/o complementariedad.
En una relación de aguda conflictividad EEUU y Rusia se unen a través
de la guerra de UKR. China por su
parte compite con EEUU en base a una renovada concepción de la Infraestructura
de conectividad. Ambos ponen en
juego dos megaproyectos, la Ruta de la Seda y el Build Back Better World (B3W). Rusia y China por último se
preocupan por las formas y la consolidación geopolítica de la parte autocrática de la grieta.
La guerra
de Ucrania
La inmovilidad que vino caracterizando la guerra se ha visto afectada
con la caída de Bajmut, un lugar estratégico para la logística ucraniana. La
ciudad, ya casi inexistente, permaneció encerrada durante varios meses, con
apenas un desfiladero por donde se abastecía a las tropas sitiadas.
La guerra de Ucrania se está prolongando más allá de lo esperable si nos atenemos a la correlación de fuerzas en juego. El parate admite distintas explicaciones según de dónde se lo mire.
La presencia de Zelensky no solo fue accidentada por esa coincidencia. En
Hiroshima esperaban la oportunidad para difundir los resultados de la lucha por
el desarme nuclear, pero sus ciudadanos se sintieron defraudados porque la
guerra de Ucrania les había quitado protagonismo. Fue el mismo sentimiento que
experimentó el primer ministro de Japón, anfitrión de la Cumbre.
En ese contexto se pueden verter opiniones sobre temas que serían inaceptables en el formato ampliado (verbigracia invasión de Ucrania o represión de los üigures en China).
No obstante, los países desarrollados han reafirmado de hecho la necesidad de un G20 como medio para influenciar en el más alto nivel posible la parte light de la agenda universal compartida.
La
infraestructura de conectividad
La preocupación existente en EEUU por la obsolescencia de su inmensa
infraestructura estuvo presente más de una vez en los discursos del presidente Biden.
El hecho fue planteado en foros como el
del G7 donde se presentó el programa Build
Back Better World (B3W).
La controversia entablada –referida a la influencia de ambos programas y, por extensión, de ambas potencias- ha obrado en un sentido más general: representar el relato sobre el supuesto enfrentamiento sino-norteamericano como si fuera la contradicción fundamental de la época. Dos eventos la significan.
La fusión de dos gigantes del ferrocarril: Canadian Pacific y Kansas City Southern para formar CPKC Railways, ensamblado a los proyectos de cabecera de AMLO, el Tren Maya y el Transítsmico en Tehuantepec, permitirán incrementar la conectividad necesaria para la relocalización de las cadenas de suministros que está ejecutando EEUU para contrarrestar el predominio asiático. Es un mega-emprendimiento que involucra 30.000 Km de vías para “reticular” a full toda la parte norte del continente americano.
Por el lado de la parte china, se evidencia con mayor claridad el rol que juega la conectividad como principal ariete para la proyección de su influencia global. Están en curso proyectos de su autoría en 139 países, entre los cuales hay 30 europeos, 37 asiáticos, 54 africanos y 13 de América Latina.
Genera enorme expectativa la realización este año del IIIº Foro de la Nueva Ruta de la Seda. Los dos primeros tuvieron una presencia muy amplia y altísimo impacto. Veremos en esta oportunidad lo que sucede en el marco de la grieta.
El tema de la conectividad fue dominante en la cumbre de reciente realización de Xi Jinping con los presidentes de los cinco países del Asia Centra. Las obras comprometidas apuntan a la formación de un hub en esa área pivote, inevitable para cualquier trazado terrestre, con vistas a la diversificación de la infraestructura con que China se conecta comercialmente con Europa.
La
geopolítica de las autocracias
Han sorprendido los recientes movimientos del presidente brasileño. A
poco asumir el cargo por tercera vez, Lula pegó un volantazo político, por lo
menos en cuestiones internacionales; es toda una lección de la experimentada y
flexible diplomacia de Itamaratí que lo ubican en una posición de desafiante
independencia.
Unasur fue un experimento fallido que sucumbió víctima de los vaivenes políticos de la década pasada en la región. Al calor de esta nueva onda electoral que se expande -más de centro izquierda para llamarla de algún modo- Lula intenta reflotar el organismo.
Para ello llamó a una reunión de consulta en Brasilia en la que participaron doce presidentes sudamericanos. La declaración salida del Planalto no menciona a la UNASUR lo que atestigua el carácter informal de la convocatoria.
Como dato anecdótico se menciona el caluroso recibimiento que Lula
dispensó a Maduro así como la reivindicación de su legitimidad democrática lo
que repercutió en los medios de un modo tan encendido como dispar.
En esos días un diplomático brasileño sorprendió en Moscú con
declaraciones sobre la profundización de los vínculos de los países del BRICS
con los países euroasiáticos y, a través de Brasil, también del Mercosur y hasta
de sus países integrantes, entre ellos la Argentina. Otra expresión del sesgo
que Lula le está dando a su gestión también como presidente pro tempore del ascendente
organismo pentanacional.
Sin embargo, los resultados de la misión del gobierno argentino en Pekín muestran que las intenciones de Lula -expresadas a través del diplomático mencionado- todavía están en tiempo de espera si nos atenemos a la receptividad que dispensó Dilma Rousseff -que está al frente del Banco BRICS por mandato de Lula- a las demandas de financiamiento fresco para compensar los déficits de dólares de nuestras reservas.
Las mencionadas declaraciones del diplomática brasilero se dieron en IIº Foro Económico Euroasiático de la Unión homónima (UEEA) en la que participaron decenas de países lo que da la pauta de los esfuerzos del Kremlin para consolidar el lado autocrático de la grieta.
De ese lado existen otros organismos de peso como por ejemplo la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en la que están no solo China y Rusia que la comandan sino también la India e Irán; pero el BRICS, al estar representados en él tanto África como Latinoamérica, asoma como la principal alternativa organizacional para el crecimiento del Sur Global.
Los hechos parecen justificar las expectativas. En la Reunión de “amigos” del BRICS que tuvo lugar en Sudáfrica, el organismo registra al día de hoy más de 30 peticiones de ingreso de países de los tres continentes.
La alianza estratégico establecida por Rusia y China, a principios de 2022, sigue demostrando vitalidad. A la reciente visita de Xi a Moscú, donde se firmaron importantes acuerdos suplementarios, le siguió la visita del primer ministro ruso a Pekín donde la tónica fue similar.
En la completísima agenda que los vincula estratégicamente, se destaca el tratamiento de la apertura de una nueva alternativa comunicacional en el marco del Nueva Ruta de la Seda: el camino del Mar del Norte en el Ártico que se va haciendo cada día más transitable con el deshielo producido por el cambio climático.
El cambio es revolucionario. Transportar mercancías desde el Lejano Oriente hasta Europa a través del Canal de Suez obliga a recorrer más de 23.000 kilómetros; en cambio, por la Ruta Marítima del Norte solo algo más de 14.000 kilómetros con el ahorro de tiempo y costes que ello supone. Una nueva alternativa geopolítica controlada por las autocracias que obliga a acelerar el re-shoring de las cadenas de suministros de oriente a occidente.
—o0o—
Donde no hay grieta es con relación a la atracción fatal que sigue
despertando la inteligencia artificial (IA).
Frente a su irrupción invasiva, el G7 ha encargado a la OCDE considerar el análisis de los
impactos vinculados al fenómeno emergente, y la puesta en marcha de la Alianza
Global sobre IA (GPAI) para mejorar las condiciones de la incorporación de la
herramienta.
La avalancha tecnológica de estos días se sintetiza en la consigna de la Sociedad 5.0 presente en diversas estrategias nacionales. Con la incorporación de la IA al imaginario social, la visión de la Sociedad 5.0 comienza a imponerse aceleradamente como arquetipo de gestión moderna.
El G7 convoca a incrementar la receptividad de los nuevos conocimientos. En ese sentido se reivindica el papel de la educación como un catalizador para lograr todos los Objeticos de Desarrollo Sostenibles (ODS) que hoy por hoy son el modelo más difundido y aceptado de la agenda global.
Ing.
Alberto Ford
IRI/UNLP.
Junio de 2023
miércoles, 24 de mayo de 2023
Nuevas provincias en la de Buenos Aires
De los problemas que acucian a la Argentina su expresión más dramática es el estado de la provincia de Buenos Aires (pBA) y, dentro de esta, la existencia del conurbano bonaerense. La pregunta es si la pBA tiene solución así como está o si necesita cambios profundos que, obviamente, tardarían más de un período en ser realizados.

En la actividad política se ha perdido la costumbre de proponer soluciones; solo se diagnostica lo obvio, lo indisimulable, con los mismos argumentos apenas diferenciados según el punto de vista de donde provienen. En el trabajo se proponen algunas medidas ineludibles sobre las que sería posible alcanzar consenso. Al final, se hace un recuento de la visión de la Sociedad 5.0 en consonancia con la inteligencia artificial y otras novedades tecnológicas que están llenando de incertidumbre, asombro y también, por qué no, esperanza por doquier.
Los climas que preceden a las votaciones se parecen como gotas de agua: trabajoso armado de candidaturas, diagnósticos remanidos, propuestas cuya realización nunca será comprobada; en suma, la variedad de procedimientos que transcurren repetitivos bajo la indiferencia de los electores. Un déjà vu cada 2/4 años.
En esos caminos sinuosos las crisis no dan respiro, avanzan indetenibles, y los estados de situación se agravan en forma creciente. Es también la dolorosa historia de la provincia de Buenos Aires.
Inevitablemente, la evidencia lleva a preguntar: ¿Es fatal ese ciclo recurrente de frustraciones o ha llegado el momento de algo distinto?
Entender la provincia implica hurgar en su gestación y evolución, con especial énfasis en los factores, tanto exógenos como endógenos, que la han influenciado a lo largo de los años.
El territorio de la pBA está totalmente desequilibrado, del mismo modo que concentrados sus asentamientos poblacionales. En un problema de vieja data.
Durante más de 200 años los factores económicos y las migraciones superpoblaron una parte pequeña de la geografía bonaerense. Un ejemplo es la evolución comparada de las poblaciones de las provincias de Córdoba y Buenos Aires.
año | número de habitantes | |
Buenos Aires | Córdoba | |
1778 | 43 165 | 44 506 |
1869 | 495 107 | 210 508 |
1947 | 4 273 874 | 1 497 987 |
2010 | 15 625 084 | 3 308 876 |
Las poblaciones eran similares a la creación del Virreinato del Rio de la Plata. A la instauración del modelo agroexportador la relación ya era 2:1. En los inicios de la era peronista, 3:1. Ahí se disparó hasta los 5:1 de ahora.
Según un enfoque schumpeteriano, la prolongada puesta en marcha de nuestro país se puede dividir en tres ciclos largos de más o menos ochenta años cada uno.
En el primero, la corona española, viendo la inviabilidad, debido a la piratería inglesa, de sacar la riqueza del Alto Perú por la vía de Portobelo en Panamá, decidió habilitar el puerto de Buenos Aires. Los sucesos independentistas que ocurrieron a los pocos años no tuvieron una gran incidencia sobre la matriz económicosocial vigente.
Recién a mitad del siglo XIX, en consonancia con la ola modernizadora derivada de la Segunda Revolución Industrial, las necesidades europeas de alimentos dan lugar, con la instauración del modelo agroexportador, a un proceso de cambio omniabarcativo en la geografía de nuestro país.
El notorio florecimiento de la Argentina, que la llevó al podio de los países de mayor crecimiento por esos años, duraría hasta el volantazo que pega Inglaterra cuando decide privilegiar el comercio con los países de su Mancomunidad; es el pacto Roca Runciman de los años treinta. Desde ahí, comienza una decadencia que llega hasta nuestros días.
El conurbano debe dejar de ser botín para pasar a ser problema
La pBA es inviable así como está. Una matriz FODA pondría en evidencia características de la Provincia que están en la base de sus problemas. Son algunas de ellas: extensión desmesurada, desequilibrios territorial y poblacional, existencia y crecimiento desmesurado del conurbano, falta de centralidad de su capital, migraciones internas que incrementan la inestabilidad social, fuerte atractor de la pobreza nacional y regional, pronunciada dependencia con la ciudad de Buenos Aires, etc.
Siendo, como hemos dicho, lo territorial la principal dimensión reconfigurante, podemos imaginar diversas políticas para comenzar a atacar los problemas.
- Traslado de la Capital Federal.
- División de la Provincia. Dividirla por tres: sur, zona núcleo y costera. Se deben superar arraigados intereses centralistas políticos, económicos y judiciales.
- Absorción del conurbano bonaerense por parte de la ciudad de Buenos Aires. No habría grandes dificultades teniendo en cuenta que económicamente ya hay una dependencia funcional. El AMBA inaugura la modalidad de ciudad-estado.
- Regionalismo productivo. El PBI debe estar distribuido a lo largo y a lo ancho de la Provincia. Crear y poner en práctica diversos instrumentos (círculos concéntricos de fiscalidad decreciente, traslado y habilitación de nuevos puertos marítimos, infraestructura de conectividad reticular, etc.).
- Micro regionalización intraprovincial y transprovincial entre municipios separados por fronteras provinciales.
- Neutralizar migraciones compulsivas. Contribuir al crecimiento de los lugares con desarrollo dispar (incluidos países vecinos).
Algunas de estos objetivos estratégicos son políticas de estado, un atributo de la democracia que aquí da mucho trabajo. Además, las realizaciones implican esfuerzos sostenidos que van más allá de un período.
Como es sabido los gobiernos en nuestro país cuando se hacen cargo empiezan todo de cero. No obstante, en el plazo de un período, hay acciones que se pueden llevar a cabo con los recursos existentes, sin agregar estructuras, nombramientos ni partidas presupuestarias ad hoc.
Son dinámicas de nuevo tipo, aunque existen en nuestra provincia las competencias necesarias. Los procedimientos se componen de actividades que tienden a:
- ejercitar prácticas de simulación previsoras de las nuevas circunstancias por venir.
- alentar convicción y expectativa sobre el futuro en el imaginario social,
- construir redes multivariadas de actores comunitarios funcionales a esos objetivos y expectativas.
El antecedente más inmediato es la simulación estudiantil G20 que se realizó entre 2017 y 2018. Con la iniciativa del Senado y la Dirección General de Escuelas durante la presidencia argentina del G20, se realizaron dos simulaciones, una primera piloto más restringida, y la segunda que llegó a movilizar 30.000 estudiantes y 5.000 docentes organizados en NET (núcleos de elaboración temática), distribuidos en 600 pueblos y las ciudades cabeceras de los 135 municipios de la pBA (gugleando <G20 simulación estudiantil> se registran aún hoy más de 300 noticias al respecto).
Con un rediseño adecuado se puede dar sustentabilidad y proyección a la participación de otros actores y plataformas de manera que el involucramiento comunitario tenga mayor impacto, alcance, profundidad y perdurabilidad.
Sociedad 5.0 comienza a imponerse aceleradamente como arquetipo de gestión moderna. El modelo conceptual no tiene más de cinco años y muestra el made in Japan en el orillo.
Sin que la propuesta implique algún grado de organización adicional a lo existente, la virtualidad de la estrategia está destinada a inspirar la acción del gobierno con el consenso adecuado en la construcción de una nueva sociedad. El objetivo es lograr una “sociedad superinteligente”, centrada en las personas, que integre el ciberespacio (la información) y el espacio físico (el llamado mundo real).
Sociedad 5.0 se está haciendo muy presente en diversas estrategias nacionales en materia de inteligencia artificial o de agenda digital.
Es un ejercicio de prospectiva entendido no como una manera de enfrentar el futuro, sino de hacerlo posible. Así consideran qué tipo de sociedad se quiere tener, más que tratar de prever el tipo de sociedad que asomará al final.
El concepto parte del objetivo de usar la tecnología para alcanzar un futuro mejor. No predice, sino crea. En un horizonte de 10 a 15 años, en que estos desarrollos van a afectar a todos los sectores de la economía y de la sociedad, la transformación digital –que tiene en su núcleo el Internet de las Cosas, la IA, la robótica y blockchain, junto con los datos– se va a expandir para englobar a todo, a todos y a todo evento.
Una definición de Sociedad 5.0 es la siguiente: “una sociedad centrada en lo humano que equilibra el progreso económico con la resolución de problemas sociales mediante un sistema que integra de forma avanzada el ciberespacio y el espacio físico”.
Se espera así impulsar el crecimiento económico y resolver problemas sociales, también a través de la evolución de superciudades o ciudades inteligentes.
Sociedad 5.0 es un buen ejemplo de colaboración público-privada para desarrollar un concepto y una política. Lograr implantar la Sociedad 5.0 no es una cuestión de la industria sola, sino de los ciudadanos, los gobiernos, el mundo académico, etc. Es decir, de toda la sociedad.
El gobierno japonés cree que la dinámica establecida hacia el logro de la nueva configuración, también puede contribuir a la realización de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), no a los 17, pero sí a varios de ellos.
Ing. Alberto Ford
albertoford42@yahoo.com.ar
Buenos Aires, 20 de mayo de 2023



