miércoles, 23 de agosto de 2023

 

Movimientos en la cúpula

El devenir de la historia está ingresando raudamente a una nueva situación. Se trata de vivir razonablemente, a veces al borde del abismo, pero sin que haya en el mundo conflictos irremediables. 

El desafío, para todos, amerita un gran trabajo de visualización y seguimiento de los cambios, la elaboración de un nuevo sistema conceptual, y el diseñó de tácticas y estrategias amigables en las relaciones inter-nacionales, en momentos en que el universo de las instituciones ha sido partido por la mitad. 

El puntapié inicial lo dio el G7 en su cumbre presencial de junio de 2021 cuando limitó de hecho las incumbencias consensuales del G20. Poco después, en diciembre, EEUU convocó a los que considera sus amigos para organizar a distancia La Cumbre de la Democracia. Con esas dos reuniones comenzó a delimitarse la Guerra Fría 2.0: de un lado, 100 países democráticos, y, del otro, los 100 restantes denominados autocráticos. Luego, como no podía ser de otra manera, Vladimir Putin dio la nota al ingresar con sus tropas a territorio de Ucrania en febrero de 2022 blanqueando una guerra que ya venía desde 2014. 

Esos tres hechos, a lo que se debe sumar crecientes reverberaciones en los diversos organismos multilaterales, han contribuido a delimitar lo que se suele llamar la nueva grieta global.  

En el trabajo se trata el presente de tres organismos supranacionales.  

En primer lugar la Comisión Trilateral -un espacio de think tanks que nutre a los países desarrollados- a sus cincuenta años de vida transcurridos sin estridencias, que es la forma discreta con que los decisores controlan la exposición de sus actividades.  

En segundo lugar, el G20, afectado por una crisis incrementada por la guerra de Ucrania pero manteniendo su estatus de poseedor de la mayor competencia con respecto a la agenda global.  

Finalmente, los BRICS, la apuesta más promisora del bando autocrático para empoderar su protagonismo en la escena internacional.

 

Restyling trilateral

A 50 años de su lanzamiento, la Comisión Trilateral (C3T) vuelve a reactivar sus ánimos fundadores. Al igual que en los setenta -cuando en su rol de influencer dio luz a la operación logística más grande de la historia- ese discreto espacio del poder global se propone tender de nuevo una alfombra hacia adelante.

No se trata esta vez de relocalizar en territorio chino miles y miles de empresas norteamericanas, europeas y japonesas, como ocurrió durante la operación Boluan Fanzheng conducida por Deng Xiaoping. Ahora es ver y pavimentar el camino del mundo para los próximos treinta años, hasta el 2050.

El tiempo marca el ritmo al que se teje la filigrana de la experiencia. Así, nuestra conciencia histórica reposa en la comprensión de la continuidad entre el pasado y el porvenir, con apenas una efímera detención en el presente. Estos flujos temporales son la base para la conceptualización de lo que vamos viendo y modelizando.

Cabe interrogarnos si nuestro destino es pura incertidumbre. Alguna pista asomaba por aquellos años en los foros de consenso. En la C3T se decía: el futuro no se enfrenta, se construye. Mucho de lo que pasó de ahí en más estuvo determinado por ese apotegma.

El mediano plazo

En junio de 2022, luego de comenzada la guerra de Ucrania, se publicó el informe final del Grupo de Trabajo Trilateral sobre Capitalismo Global en Transición[i]. Durante más de un año, el task force examinó el futuro del capitalismo en términos de lo que se considera los principales desafíos mundiales: el abordaje climático, la revolución digital y la pobreza estructural. Con su diversidad de puntos de vista, el informe de consenso dio lugar a una pauta para identificar prioridades y hacer recomendaciones.

Los países desarrollados son los motores más efectivos para el crecimiento. Sin embargo, los costos devengados en amplios sectores de las sociedades han dado una sensación de descreimiento y desencanto que no solo es visible en el mundo del desarrollo. Así, el abordaje de las inequidades con el fin de incrementar la gobernabilidad, se transforma en el principal desafío de la política.

El mundo se encuentra en un punto de transición histórico. Se augura que las personas deberán vivir y trabajar con cero emisiones netas (NetZero) para 2050, tener acceso a los beneficios de la digitalización y la posibilidad de cada uno para realizar su máximo potencial.

El informe pide un nuevo Pacto Social con las Próximas Generaciones. En ese sentido imagina estrategias por parte de gobiernos, empresas y organizaciones sin fines de lucro para el logro de los objetivos perseguidos.

La C3T establece las megatendencias. De sus análisis, deliberaciones y sugerencias surgen los lineamientos estratégicos que pueden dar lugar al desarrollo en un periodo histórico. Apela a expertise exclusivos, y está sustentada en el mayor empoderamiento posible.

La C3T tuvo su origen y etapa fundacional en los ´70. Se evidencia en sus 14 informes liminares entre ellos uno de síntesis: Hacia un sistema internacional renovado de Cooper, Kaiser y Kosaka. A partir de los ´80 le siguió una etapa de monitoreo sobre la forma en que se plasmaban sus orientaciones (Unos días antes de aprobarse la ley de convertibilidad del presidente Menem, abril de 1992, el ministro Cavallo fue a Londres a rendir cuentas al board de la C3T).

A partir de los ochenta y en las dos décadas siguientes se pone en marcha la globalización. En esos años ocurren tres procesos bien delimitados. Por un lado, el apronte hacia el denominado capitalismo neo-liberal (Escuela de Chicago, Milton Friedman), que se caracterizó por el desmonte de estructuras cristalizadas que obstaculizaban el ingreso de los flujos modernizadores. La obra estuvo a cargo del denominado Consenso de Washington.

Por el otro, hubo dos componentes, más trascedentes, aunque su denominación no haya estado comprendida dentro de las definiciones del puro capitalismo.

Uno fue la puesta en marcha de la apertura en China, un país comunista de más de mil millones de habitantes, que en 40 años ha llegado a ser la segunda economía y primera potencia industrial a nivel mundial, y alcanzar el fin de la pobreza. El otro, la implosión de la URSS y el fin de la fase europea del campo socialista que de hecho significó el fracaso histórico del proyecto marxista-leninista.

En conjunto, esos procesos simultáneos en clave de construcción y de-construcción, caracterizaron el arranque de un proceso nuevo en la historia de la humanidad donde todos los sucesos de la convivencia, los buenos y los malos, se empiezan a cuantificar a escala global, subsumiendo progresiva e irremediablemente el nivel cuántico de lo inter-nacional.

Un personaje emblemático

El fundador de la C3T fue Henry Kissinger (HK) en los años en que era el funcionario de más poder en EEUU luego del presidente. En ese momento negociaba simultáneamente la limitación de los misiles de largo alcance con la Unión Soviética, el fin de la guerra de Vietnam, la apertura china y otros temas “menores” como el plan Cóndor de las dictaduras del Cono Sur, el tema urticante de las deudas externas, y hasta tuvo una activa participación en el mundial de fútbol de 1978: aparte de seguir varios partidos desde la platea, junto al presidente de facto Jorge Videla ingresó al vestuario en Rosario a “saludar” a los jugadores peruanos que luego perdieron 6 a 0 con nuestra selección, un resultado imprescindible para que Argentina no se detuviera en su camino al título.

Como correspondía, HK recibió el Premio Nobel de la Paz: no hay antecedentes en la historia de un negociador con esos merecimientos. A sus 100 años -descangallado pero totalmente lúcido- hace pocos días fue recibido en la Ciudad Prohibida por el presidente Xi Jinping como un “gran amigo” de China.

La difícil convivencia

Aparte de la C3T, en la cúspide del poder global ha venido operando el Grupo de los Veinte (G20). Al ser un organismo de consenso, el G20 está siendo afectado por el clima confrontativo que rodea la guerra de Ucrania.

En el G20 se da una dicotomía y una disfuncionalidad que contradice los principios que le dieron origen, y que ponen en riesgo su continuidad más allá de un punto (por ejemplo, luego de la cumbre que completará la serie de 21 que empezó en Washington en 2008 y culminará en Europa en 2026). La dificultad estriba en cómo funcionar al calor de posiciones tan encontradas.

En las declaraciones del Grupo aparecen notas a pie de página evidenciando el desacuerdo de China y Rusia con las posiciones del resto cuando se menciona la problemática ucraniana (el único antecedente de disidencia fue la posición de Trump con respecto al Acuerdo de París en la Cumbre de Hamburgo en 2018).

El problema (o la ventaja) del G20 es que, aun habiendo dificultades para su funcionamiento en términos políticos, el Grupo constituye un hub para el formateo de la agenda global. Lo está mostrando la calidad de los insumos para la preparación de la Cumbre de Líderes de Nueva Delhi del mes que viene. 

El G20 y la C3T son organismos funcionales (no estructuras) que se parecen en la capacidad de generar contenidos relevantes. Las diferencias estriban en que uno (G20) está constituido por países pero con una salvedad curiosa: para oficiar en las cumbres sus líderes actúan en forma independiente sin representar ni comprometer a sus mandantes (por esa regla no escrita las declaraciones del G20 son encabezadas por “Nosotros, los líderes del G20…”). Por el contrario, en la C3T participan personalidades de lo más representativas pero sin funciones mandatarias.

La C3T es un organismo de características estratégicas. Puede influenciar en lo que se denominan las megatendencias, como se ha demostrado, durante períodos más largos de tiempo. El G20 por su parte está constituido con relación a una agenda más táctica, de contenido similar a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas con los cuales se vincula por medio de frecuentes referencias en sus declaraciones.

El papel de Lula

El BRICS es la alternativa más promisoria para institucionalizar la parte autocrática de la grieta. Esta semana, en la que será puesto en evidencia el músculo de la organización, tendrá lugar la Cumbre de Johannesburgo. En su preparación también ha repercutido la guerra de Ucrania.

Para eludir ser detenido, el presidente ruso no podrá asistir debido a que la Corte Penal Internacional (a la que se debe el anfitrión) ha dictado orden en su contra. Se lo acusa de traficar con niños durante la guerra.

El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, envió invitaciones para la cumbre a los líderes de 67 países africanos y del 'Sur global', y a 20 organizaciones; al menos 34 de ellos ya confirmaron su participación.

25 países han solicitado su ingreso al BRICS, con el atractivo de ser un bloque económico emergente que aporta el 31,5% del PIB global y concentra el 40% de la población del mundo. Para algunos analistas la posible incorporación de nuevos países al grupo representa el surgimiento de un nuevo mapa geopolítico mundial

La incógnita es la forma en que se va a integrar la Argentina al BRICS cuya postulación ya ha cosechado el apoyo explícito de los presidentes Lula, Modi, Putin y Xi. Sin embargo, sorpresivamente, hace unas horas se informó que ante la falta de consenso para el tratamiento del ingreso en esta cumbre, el presidente argentino desistió de viajar a Sudáfrica. Cabe preguntar si en los traspiés diplomático y económico (se cae la promesa de Dilma Rousseff hecha hace unas semanas en Pekín al ministro Massa sobre financiamiento por parte del Banco BRICS) habrá incidido la declaración de Milei, luego del batacazo en las primarias, referida a la posición que adoptaría con respecto a China: “con los comunistas no queremos saber nada… si los privados quieren hacer negocios, allá ellos”.

Durante la Cumbre, a puerta cerrada, los países de la asociación, junto con diez representantes de cada delegación participante, discutirán geopolítica, temas de seguridad, finanzas y economía. Asimismo, tendrá lugar una sesión abierta en la que las organizaciones invitadas presentarán sus informes. Los jefes de los Estados miembros adoptarán una declaración final.

El presidente Lula está mostrando mayor actividad internacional que en el pasado. Defiende la idea de que el BRICS tenga su propia moneda y opere con independencia en materia financiera. Dijo que el Banco de Dilma “sería más generoso que el FMI”. Sin embargo, le preocupa que una expansión demasiado rápida del BRICS sea perjudicial para el bloque. Lula se propone discutir en Johannesburgo los requisitos para el ingreso de nuevos socios. Según Itamaratí “Brasil va a tener que flexibilizar su posición, ceder en algún momento porque somos realistas y no está en nuestra naturaleza bloquear las cosas”.

Brasil debía asumir la presidencia de los BRICS pero Lula solicito a Rusia que se haga cargo de la misma debido a que tiene por delante ser la próxima sede anual del G20 en 2024.

Futuro previsible

La fase superior de la globalización es el camino estratégico a recorrer durante las próximas décadas. Aunque el derrotero puede prestarse a confusión por la conflictividad existente, los aspectos tácticos son previsibles: la profundización de la grieta estará obligando a cada lado de la misma a “vivir con lo nuestro”. A ese condicionamiento empujarán sanciones, guerras comerciales, re-shoring  y otras movidas geopolíticas. Paradójicamente o no, y como siempre ha ocurrido en la historia, al final los resultados serán favorables al progreso.

El task force mencionado más arriba muestra que los principales objetivos globales son totalmente alcanzables. “Solo” hace falta una nueva política.

 

Ing. Alberto Ford

IRI/UNLP. Agosto de 2023

albertoford42@yahoo.com.ar

 

lunes, 19 de junio de 2023

 

¿Puede China disputarle la supremacía tecnológica a EEUU?

 

La recurrente alusión a un supuesto enfrentamiento entre las dos potencias como si fuera la contradicción fundamental de la época se ha convertido en un latiguillo infaltable en todo análisis de la situación internacional.

Son muchos los intereses que están en juego en la relación de la República Popular China (RPCh) con los Estados Unidos (EEUU). Es escurridiza la complejidad de su problemática.

Se manifiesta en el comercio y la relocalización (re-shoring) de empresas y cadenas de suministros.

Condiciona la incipiente geopolítica de la grieta global referida específicamente a la carrera por la localización de los proyectos de infraestructura de conectividad entre la Ruta de la Seda (BRI por sus siglas en inglés) y el denominado Build Back Better World (B3W) de los EEUU.

Da pie a diversas consideraciones en torno al controvertido tema de la tecnología, su desarrollo, posesión y disputa estratégica, del que nos ocuparemos en este trabajo.

Para abordar el supuesto de una competencia tecnológica hay que tener en cuentan las irrepetibles condiciones que tuvo EEUU en los alrededores de la Segunda Guerra Mundial (2GM).

Las ventajas adquiridas por aquellos años si nos atenemos a las evidencias hacen que EEUU siga controlando por lo menos hasta ahora la totalidad de los eslabones de la cadena de la innovación.

Al mismo tiempo, las pujas existentes en el proceso de la generación de la tecnología ya no pueden ser circunscriptas a las fronteras de un país.

Esa desmarcación de los espacios de intercambio tecnológico lleva a interrogar sobre la posibilidad de que un solo país alcance a disponer de los recursos suficientes como para librar una batalla contra otros países.

EL Proyecto Manhattan (PM)

La premura de EEEUU por lanzar la primera bomba atómica sobre Hiroshima antes de la finalización de la 2GM fue posible por el esfuerzo mancomunado de 130.000 científicos y tecnólogos del Proyecto Manhattan. Esa cantidad de personal altamente calificado solo fue superada por los 400.000 del Programa Apolo para llegar a la Luna.

No pocas de esas eminencias de la investigación físico-química se vieron obligadas a huir del Viejo Continente debido a la persecución de los nazis. EEUU los acogió de buen grado y les dio lugar en sus laboratorios. En la dirección del PM participaron destacados científicos de varios países europeos.

La masa crítica de conocimientos alcanzada en torno al PM influyó para que las investigaciones en las universidades y laboratorios de EEUU durante y luego de la 2GM alumbraran los descubrimientos que dieron lugar a la Revolución Científica y Tecnológica (RC&T) que conmovió la segunda mitad del siglo pasado.

El predominio de EEUU en las ciencias duras se fue evidenciando con la cosecha de premios Nobel. De los 371 entregados en Física y Química, EEUU recibió 159, Alemania 58, UK 51, Francia 22, Japón 16, Rusia 11, Italia 6, Noruega 2.

La cadena del desarrollo tecnológico va desde el descubrimiento científico hasta el uso de sus inventos en la producción de bienes que pueden ser de uso cotidiano como el caso del celular.

Los eslabones de esa cadena son: 1) el descubrimiento científico, 2) los tramos de investigación y desarrollo (I+D) de donde nace la tecnología, 2) el diseño, la construcción y uso de máquinas para fabricar partes, 5) el ensamblado de esas partes para la producción de diversos dispositivos.

El pleno dominio de la cadena tecnológica implica disponer de la capacidad necesaria para la creación, manejo y control de todos sus eslabones. Lo contrario es como pretender atarse con una sola mano los cordones de los zapatos.

EEUU es la única potencia que ha podido establecer ese dominio desde la 2GM. Es el fruto de la maduración de un sistema C&T de alta complejidad que lleva décadas formar, lo que no se puede hacer sin las condiciones adecuadas. Esa capacidad EEUU no lo ha perdido. Cabe preguntar si la mantendrá para siempre.

El mundo del chip

La producción de microprocesadores está en el centro de los conflictos tecnológicos en curso. Esa parte hoy insoslayable en todo proceso de fabricación está formado por millones de transistores integrados en una estructura micro dimensional de material semiconductor, normalmente silicio. También es conocido como chip o microchip.

Los grandes fabricantes de chips son Taiwan Semiconductor Manufacturing Company Limited (TSMC), Samsung (Japón), Intel y Nvidia (EEUU). La taiwanesa es de propiedad mixta con una presencia no única pero dominante de Apple que aporta su base tecnológica al tiempo que es el principal consumidor de sus productos. Paradójicamente, TSMC es la proveedora de chips a lo esencial del aparato industrial de la RPCh adonde también tiene una sucursal.

El chip puede estar en un aparato doméstico, una máquina herramienta o en una nave espacial. Es imprescindible, al punto de que su faltante puede paralizar toda una industria como ocurrió con la automotriz durante la pandemia.

Sin embargo, en la cadena de las dependencias hay otro eslabón que está más arriba: las máquinas para hacer los chips.

Ese club exclusivo de firmas está dominada por la neerlandesa Advanced Semiconductor Materials Lithography (ASML) que tiene más del 80% del mercado litográfico del mundo; también participan las japonesas Canon y Nikon, y Applied Materials de California.

El ejemplo de los chips -es decir la parte decisiva de toda producción- nos muestra la forma irreversible en que la globalización ha ido diseminando las competencias.

Ese proceso desconcentrador de bienes y servicios de utilidad colectiva impide toda manipulación excluyente por parte de un sector particular, empresa o país.

En conclusión: en el supuesto de que hubiera una guerra tecnológica el dilema no es solo quien la gana sino si la propia guerra puede tener lugar.

Sobre China

El crecimiento de China es impresionante. Es la consecuencia del potencial de un pueblo que ve liberado su accionar al tiempo que va gestando las condiciones propicias para esa construcción. Es un caso típico de proceso autopoiético.

El gran país asiático quedará en la historia como un ejemplo demostrativo de que el atraso no es una fatalidad y que, por el contrario, el desarrollo es siempre posible. Lo es incluso en forma acelerada cuando se logra vencer –lo que indefectiblemente ocurre a la larga o a la corta- las fuerzas reaccionarias, partidarias del statu quo en la defensa de privilegios establecidos.

Pero el fenómeno no debe dar lugar a interpretaciones sesgadas, tomando solo la parte de la realidad que se condice con presunciones previamente esgrimidas. Sobre todo, en procesos de alta complejidad.

No es fácil analizar China. No obstante, es dable preguntar si a China se la sitúa en el lugar que le corresponde ateniéndonos a su rica experiencia de las últimas cuatro décadas así como sus  reivindicaciones nacionales reafirmadas en forma permanente.

El reciente XX Congreso Nacional del Partido Comunista de China (PCCh) estableció como tarea central la “culminación de la construcción integral de un poderoso país socialista moderno…y la promoción integral de la gran revitalización de la nación china”. 

Claramente los objetivos de China son endógenos y en ningún momento hace alusiones confrontativas. China se propone fortalecer su protagonismo en la arena internacional a partir de su importancia en el comercio y la cooperación en infraestructura; incluso, porque es motivo de legítimo orgullo, hacer conocer su exitoso modelo de desarrollo.

China es la infraestructura productiva más grande del mundo. La transformación se fue madurando durante los últimos 40 años desde de la apertura denominada Boluan Fanzheng (literalmente «eliminar el caos y volver a la normalidad»). 

El conductor de ese cambio verdaderamente revolucionario fue Deng Xiaoping lo que le valió la reputación de "Arquitecto de la China Moderna”.

El proceso chino se vio favorecido por la expansión de un capitalismo ya exitoso que aprovechó las ventajas de un mercado gigantesco, el menor valor de la mano de obra y, no menos importante, la disciplina social y laboral que garantizaba la presencia del PCCh en su sociedad.

Las condiciones ofrecidas dieron lugar a una relocalización masiva de infraestructura productiva hacia el Oriente, principalmente desde EEUU y otros países desarrollados.

China disponía de una base industrial tecnológicamente atrasada a partir de la masiva asistencia que le prestó en los cincuenta la ex Unión Soviética luego de la formación de la República Popular China (RPCh) en 1949. Sin embargo, la oferta de Occidente claramente la superaba en sofisticación.

Un esfuerzo especial demandó la reconstrucción de las actividades académicas y científicas que habían sido diezmadas por las políticas aventureras del maoísmo, principalmente el Gran Salto Adelante entre 1958 y 1961, y la Gran Revolución Culturas Proletaria en los ´60 y parte de los ´70.

No obstante, el grueso de sus recursos humanos de mayor calificación se vio comprometido en la adaptación de la gigantesca infraestructura industrial recibida a partir de los ´80.

China tiene más de medio millón de sus jóvenes destacados estudiando en EEUU, entre ellos la propia hija de Xi Jinping.

Siendo como es EEUU un “cazatalentos”, lo más probable es que los jóvenes chinos más inteligentes sean iniciados en investigaciones estando aun en las aulas norteamericanas o sigan conectados cuando regresan a su país luego de graduarse.

El poco transparente mercado de la tecnología

La cadena del desarrollo tecnológico va desde el descubrimiento científico hasta dispositivos de uso cotidiano como los celulares de última generación que están al alcance de la mano en los lugares más remotos del mundo.

En algunos casos -cuando auguran éxito, muestran utilidad o se tiene un pálpito- a los descubrimientos científicos le sigue la «investigación y el desarrollo» (I+D o en inglés R+D, research and development). Son los dominios de la innovación. De ellos nacen las tecnologías, algunas de las cuales son muy exitosas.

La transferencia tecnológica es un proceso de muchas variantes no siempre transparentes en las relaciones internacionales.

Comprende la compraventa legal o ilegal. Se dice que con los medios suficientes es posible conseguir en el mercado cualquier know how.

Está el caso frecuente del hurto o copia que se da cuando un técnico se lleva las planillas al cesar su trabajo en una empresa.

El apasionante mundo del espionaje científico está reflejado en exitosas series de Netflix. Ya mencionado, el proyecto Manhattan fue permeado por la inteligencia rusa lo que les permitió acelerar la creación de su propia bomba atómica no mucho después de Hiroshima.

Un caso de aporte sinérgico es el de la interpretación de la información contenida en patentes públicas a la que luego se le puede introducir mejoras llamadas «modelos de utilidad».

También están los joint ventures entre empresas lo que implica compartir métodos de fabricación o los profesionales que han asimilado los conocimientos suficientes al participar en esas negociaciones.

Memorable son las pulseadas internacionales ocurridas circa 1976 entre países europeos que necesitaban el gas ruso para crecer, y el presidente Carter que bloqueaba la venta de unas válvulas para el funcionamiento de los primeros gasoductos que solo fabricaban los norteamericanos.

Por última están las cesiones inexplicables. Quienes se hayan interesado por la historia de la guerra de Corea (1949/53), recordarán la sorpresiva aparición de los cazas Mig-15 rusos para enfrentar a los Sabre norteamericanos. La paradoja es que los aviones rusos -que mostraron supremacía- estaban equipados con turbinas Rolls-Royce de origen inglés cedidas a la Unión Soviética en el mismo momento en que Churchill pronunciaba su memorable discurso en Fulton (EEUU) para bajar la Cortina de Hierro e iniciar así la Guerra Fría.

Como dijo Marx en el Manifiesto Comunista «todo lo sólido se desvanece en el aire». El saber tecnológico se escapa de su hábitat natural.

La información y los conocimientos de la innovación hoy están en la nube (cloud computing), en los institutos y empresas globales, en los intercambios académicos y asociaciones entre firmas, incluso en manos de investigadores top que se cotizan en el mercado como si fueran estrellas deportivas.

En síntesis, ningún país - EEUU inclusive- tiene ya la capacidad de concentrar poder suficiente como para librar una batalla que es, por añadidura, de imposible realización. La sublimación global de la tecnología transcurre por un camino sin retorno.

El jingoísmo

La retórica diplomática de los EEUU ha creado un nuevo relato basado en las ideas del Destino Manifiesto (DM), principio motor de muchas de sus intervenciones externas. El DM ha hecho las veces de una pastilla azul capaz de incrementar el ímpetu toda vez que las energías endógenas han sido insuficientes.

El DM está inspirado en el jingoísmo, una doctrina de origen inglés característica de un nacionalismo propenso a la expansión violenta sobre otras naciones.

EEUU no tiene ninguna razón intrínseca para lidiar con China ni tampoco la tiene China con EEUU. Juntos, en los últimos cuarenta años, han protagonizado una performance sin igual en la historia en contra de la pobreza y a favor del desarrollo.

Pero bueno, el diablo mete la cola. Se va estableciendo -como parte de esa ocurrencia fantasiosa tendiente a reinterpretar las relaciones internacionales- un mundo seccionado por una grieta global que sitúa a las dos potencias en bandos distintos…

 

Ing. Alberto Ford

IRI / UNLP. Junio de 2023

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

domingo, 4 de junio de 2023

 

 

 

La grieta global complejiza las relaciones internacionales

 

La grieta separa pero no deja de unir. Depende de qué dimensión se considere. Mirado desde una perspectiva imparcial, en la realidad internacional hay tres actores diferenciados: China, EEUU y Rusia. Cada uno con su libreto protagoniza la escena. Están conectados a través de la agenda global en relaciones de confrontación y/o complementariedad.


En una relación de aguda conflictividad EEUU y Rusia se unen a través de la guerra de UKR. China por su parte compite con EEUU en base a una renovada concepción de la Infraestructura de conectividad. Ambos ponen en juego dos megaproyectos, la Ruta de la Seda y el Build Back Better World (B3W). Rusia y China por último se preocupan por las formas y la consolidación geopolítica de la parte autocrática de la grieta.

 


 

La guerra de Ucrania


La inmovilidad que vino caracterizando la guerra se ha visto afectada con la caída de Bajmut, un lugar estratégico para la logística ucraniana. La ciudad, ya casi inexistente, permaneció encerrada durante varios meses, con apenas un desfiladero por donde se abastecía a las tropas sitiadas.

La guerra de Ucrania se está prolongando más allá de lo esperable si nos atenemos a la correlación de fuerzas en juego. El parate admite distintas explicaciones según de dónde se lo mire.

 Las razones implícitas de EEUU son diáfanas. Oficialmente, declaran que alcanzar el fin del conflicto implica abastecer de armas al ejército ucraniano para recuperar los territorios ocupados. Un punto de vista más alejado de la lógica militar que de los intereses comerciales del CMI, denunciados oportunamente por el ex presidente Eisenhower.

 Los motivos de Rusia no son tan claros. Si Rusia completa la recuperación de Donetsk y Lugansk, alcanzaría los objetivos planteados al inicio de su intervención. Pero las guerras son puro misterio. Cabe preguntar si esas siguen siendo sus intenciones o, por añadidura, ahora lo son la ocupación de otros territorios como podrían ser Járkov y Odessa. De ser la segunda opción tenemos guerra para rato.

 La caída de Bajmut tuvo fuerte repercusión en Hiroshima el día de la inauguración de la cumbre del G7 adonde había sido invitado el presidente ucraniano.

La presencia de Zelensky no solo fue accidentada por esa coincidencia. En Hiroshima esperaban la oportunidad para difundir los resultados de la lucha por el desarme nuclear, pero sus ciudadanos se sintieron defraudados porque la guerra de Ucrania les había quitado protagonismo. Fue el mismo sentimiento que experimentó el primer ministro de Japón, anfitrión de la Cumbre.

 La extensa declaración final del G7, reflejo de un nutrido y pormenorizado abordaje de la problemática global, confirma lo que viene sucediendo desde la Cumbre de 2021 en Inglaterra: el Grupo de los Siete vuelve a ser la versión restringida del G20, pero sin el lastre de Rusia, China y otros países emergentes.

En ese contexto se pueden verter opiniones sobre temas que serían inaceptables en el formato ampliado (verbigracia invasión de Ucrania o represión de los üigures en China).

No obstante, los países desarrollados han reafirmado de hecho la necesidad de un G20 como medio para influenciar en el más alto nivel posible la parte light de la agenda universal compartida.

 

La infraestructura de conectividad

 

La preocupación existente en EEUU por la obsolescencia de su inmensa infraestructura estuvo presente más de una vez en los discursos del presidente Biden. El hecho fue planteado en  foros como el del G7 donde se presentó el programa Build Back Better World (B3W).

En la cumbre del G7 de Alemania de 2022 se propuso una inversión de seiscientos mil millones de dólares para infraestructura de calidad a través de la Asociación para la Inversión en Infraestructura Global (PGII). La intención se expresó en el solemne compromiso de “realizar la transformación del sistema económico y social hacia economías netas cero, circulares, resilientes al clima, libres de contaminación y positivas para la naturaleza y a detener y revertir la pérdida de biodiversidad para 2030.”

 Por cierto, la preocupación no solo se refiere al estado de la infraestructura de los EEUU.

 Entre la dirigencia de los países de Occidente se sigue con atención el avance y la proyección de la contraparte china al B3W, el programa Iniciativa de la Franja y la Ruta o llamado por antonomasia de la Nueva Ruta de la Seda, en inglés Belt and Road Initiative (BRI).

La controversia entablada –referida a la influencia de ambos programas y, por extensión, de ambas potencias- ha obrado en un sentido más general: representar el relato sobre el supuesto enfrentamiento sino-norteamericano como si fuera la contradicción fundamental de la época. Dos eventos la significan.

La fusión de dos gigantes del ferrocarril: Canadian Pacific y Kansas City Southern para formar CPKC Railways, ensamblado a los proyectos de cabecera de AMLO, el Tren Maya y el Transítsmico en Tehuantepec, permitirán incrementar la conectividad necesaria para la relocalización de las cadenas de suministros que está ejecutando EEUU para contrarrestar el predominio asiático. Es un mega-emprendimiento que involucra 30.000 Km de vías para “reticular” a full toda la parte norte del continente americano.

Por el lado de la parte china, se evidencia con mayor claridad el rol que juega la conectividad como principal ariete para la proyección de su influencia global. Están en curso proyectos de su autoría en 139 países, entre los cuales hay 30 europeos, 37 asiáticos, 54 africanos y 13 de América Latina.

Genera enorme expectativa la realización este año del IIIº Foro de la Nueva Ruta de la Seda. Los dos primeros tuvieron una presencia muy amplia y altísimo impacto. Veremos en esta oportunidad lo que sucede en el marco de la grieta.

El tema de la conectividad fue dominante en la cumbre de reciente realización de Xi Jinping con los presidentes de los cinco países del Asia Centra. Las obras comprometidas apuntan a la formación de un hub en esa área pivote, inevitable para cualquier trazado terrestre, con vistas a la diversificación de la infraestructura con que China se conecta comercialmente con Europa.

La realización simultánea del Foro Xi+5 y el G7 pone en evidencia el carácter confrontativa de la grieta, al mismo tiempo la fuerza con que las autocracias –apoyaron al unísono la realización de la Cumbre en Xi´an, punto de partida terrestre de la Nueva Ruta de la Seda- están afrontando el desafío.

 

La geopolítica de las autocracias

 

Han sorprendido los recientes movimientos del presidente brasileño. A poco asumir el cargo por tercera vez, Lula pegó un volantazo político, por lo menos en cuestiones internacionales; es toda una lección de la experimentada y flexible diplomacia de Itamaratí que lo ubican en una posición de desafiante independencia.

Unasur fue un experimento fallido que sucumbió víctima de los vaivenes políticos de la década pasada en la región. Al calor de esta nueva onda electoral que se expande -más de centro izquierda para llamarla de algún modo- Lula intenta reflotar el organismo.

Para ello llamó a una reunión de consulta en Brasilia en la que participaron doce presidentes sudamericanos. La declaración salida del Planalto no menciona a la UNASUR lo que atestigua el carácter informal de la convocatoria.

Como dato anecdótico se menciona el caluroso recibimiento que Lula dispensó a Maduro así como la reivindicación de su legitimidad democrática lo que repercutió en los medios de un modo tan encendido como dispar.

 


 

En esos días un diplomático brasileño sorprendió en Moscú con declaraciones sobre la profundización de los vínculos de los países del BRICS con los países euroasiáticos y, a través de Brasil, también del Mercosur y hasta de sus países integrantes, entre ellos la Argentina. Otra expresión del sesgo que Lula le está dando a su gestión también como presidente pro tempore del ascendente organismo pentanacional.

Sin embargo, los resultados de la misión del gobierno argentino en Pekín muestran que las intenciones de Lula -expresadas a través del diplomático mencionado- todavía están en tiempo de espera si nos atenemos a la receptividad que dispensó Dilma Rousseff -que está al frente del Banco BRICS por mandato de Lula- a las demandas de financiamiento fresco para compensar los déficits de dólares de nuestras reservas.

Las mencionadas declaraciones del diplomática brasilero se dieron en IIº Foro Económico Euroasiático de la Unión homónima (UEEA) en la que participaron decenas de países lo que da la pauta de los esfuerzos del Kremlin para consolidar el lado autocrático de la grieta.

De ese lado existen otros organismos de peso como por ejemplo la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en la que están no solo China y Rusia que la comandan sino también la India e Irán; pero el BRICS, al estar representados en él tanto África como Latinoamérica, asoma como la principal alternativa organizacional para el crecimiento del Sur Global.

Los hechos parecen justificar las expectativas. En la Reunión de “amigos” del BRICS que tuvo lugar en Sudáfrica, el organismo registra al día de hoy más de 30 peticiones de ingreso de países de los tres continentes.

La alianza estratégico establecida por Rusia y China, a principios de 2022, sigue demostrando vitalidad. A la reciente visita de Xi a Moscú, donde se firmaron importantes acuerdos suplementarios, le siguió la visita del primer ministro ruso a Pekín donde la tónica fue similar.

En la completísima agenda que los vincula estratégicamente, se destaca el tratamiento de la apertura de una nueva alternativa comunicacional en el marco del Nueva Ruta de la Seda: el camino del Mar del Norte en el Ártico que se va haciendo cada día más transitable con el deshielo producido por el cambio climático.

El cambio es revolucionario. Transportar mercancías desde el Lejano Oriente hasta Europa a través del Canal de Suez obliga a recorrer más de 23.000 kilómetros; en cambio, por la Ruta Marítima del Norte solo algo más de 14.000 kilómetros con el ahorro de tiempo y costes que ello supone. Una nueva alternativa geopolítica controlada por las autocracias que obliga a acelerar el re-shoring de las cadenas de suministros de oriente a occidente.

 


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Donde no hay grieta es con relación a la atracción fatal que sigue despertando la inteligencia artificial (IA). Frente a su irrupción invasiva, el G7 ha encargado a la OCDE considerar el análisis de los impactos vinculados al fenómeno emergente, y la puesta en marcha de la Alianza Global sobre IA (GPAI) para mejorar las condiciones de la incorporación de la herramienta.

La avalancha tecnológica de estos días se sintetiza en la consigna de la Sociedad 5.0 presente en diversas estrategias nacionales. Con la incorporación de la IA al imaginario social, la visión de la Sociedad 5.0 comienza a imponerse aceleradamente como arquetipo de gestión moderna.

El G7 convoca a incrementar la receptividad de los nuevos conocimientos. En ese sentido se reivindica el papel de la educación como un catalizador para lograr todos los Objeticos de Desarrollo Sostenibles (ODS) que hoy por hoy son el modelo más difundido y aceptado de la agenda global.

 

 

 


 

Ing. Alberto Ford

IRI/UNLP. Junio de 2023

 

 

 

miércoles, 24 de mayo de 2023

 


Nuevas provincias en la de Buenos Aires

De los problemas que acucian a la Argentina su expresión más dramática es el estado de la provincia de Buenos Aires (pBA) y, dentro de esta, la existencia del conurbano bonaerense. La pregunta es si la pBA tiene solución así como está o si necesita cambios profundos que, obviamente, tardarían más de un período en ser realizados.

 23 mayo, 2023

En la actividad política se ha perdido la costumbre de proponer soluciones; solo se diagnostica lo obvio, lo indisimulable, con los mismos argumentos apenas diferenciados según el punto de vista de donde provienen. En el trabajo se proponen algunas medidas ineludibles sobre las que sería posible alcanzar consenso. Al final, se hace un recuento de la visión de la Sociedad 5.0 en consonancia con la inteligencia artificial y otras novedades tecnológicas que están llenando de incertidumbre, asombro y también, por qué no, esperanza por doquier.

Los climas que preceden a las votaciones se parecen como gotas de agua: trabajoso armado de candidaturas, diagnósticos remanidos, propuestas cuya realización nunca será comprobada; en suma, la variedad de procedimientos que transcurren repetitivos bajo la indiferencia de los electores. Un déjà vu cada 2/4 años.

En esos caminos sinuosos las crisis no dan respiro, avanzan indetenibles, y los estados de situación se agravan en forma creciente. Es también la dolorosa historia de la provincia de Buenos Aires.

Inevitablemente, la evidencia lleva a preguntar: ¿Es fatal ese ciclo recurrente de frustraciones o ha llegado el momento de algo distinto?

Entender la provincia implica hurgar en su gestación y evolución, con especial énfasis en los factores, tanto exógenos como endógenos, que la han influenciado a lo largo de los años.

El territorio de la pBA está totalmente desequilibrado, del mismo modo que concentrados sus asentamientos poblacionales. En un problema de vieja data.

Durante más de 200 años los factores económicos y las migraciones superpoblaron una parte pequeña de la geografía bonaerense. Un ejemplo es la evolución comparada de las poblaciones de las provincias de Córdoba y Buenos Aires.

año

número de habitantes

Buenos Aires

Córdoba

1778

43 165

44 506

1869

495 107

210 508

1947

4 273 874

1 497 987

2010

15 625 084

3 308 876

Las poblaciones eran similares a la creación del Virreinato del Rio de la Plata. A la instauración del modelo agroexportador la relación ya era 2:1. En los inicios de la era peronista, 3:1. Ahí se disparó hasta los 5:1 de ahora.

Según un enfoque schumpeteriano, la prolongada puesta en marcha de nuestro país se puede dividir en tres ciclos largos de más o menos ochenta años cada uno.

En el primero, la corona española, viendo la inviabilidad, debido a la piratería inglesa, de sacar la riqueza del Alto Perú por la vía de Portobelo en Panamá, decidió habilitar el puerto de Buenos Aires. Los sucesos independentistas que ocurrieron a los pocos años no tuvieron una gran incidencia sobre la matriz económicosocial vigente.

Recién a mitad del siglo XIX, en consonancia con la ola modernizadora derivada de la Segunda Revolución Industrial, las necesidades europeas de alimentos dan lugar, con la instauración del modelo agroexportador, a un proceso de cambio omniabarcativo en la geografía de nuestro país.

El notorio florecimiento de la Argentina, que la llevó al podio de los países de mayor crecimiento por esos años, duraría hasta el volantazo que pega Inglaterra cuando decide privilegiar el comercio con los países de su Mancomunidad; es el pacto Roca Runciman de los años treinta. Desde ahí, comienza una decadencia que llega hasta nuestros días.

El conurbano debe dejar de ser botín para pasar a ser problema

La pBA es inviable así como está. Una matriz FODA pondría en evidencia características de la Provincia que están en la base de sus problemas. Son algunas de ellas: extensión desmesurada, desequilibrios territorial y poblacional, existencia y crecimiento desmesurado del conurbano, falta de centralidad de su capital, migraciones internas que incrementan la inestabilidad social, fuerte atractor de la pobreza nacional y regional, pronunciada dependencia con la ciudad de Buenos Aires, etc.

Siendo, como hemos dicho, lo territorial la principal dimensión reconfigurante, podemos imaginar diversas políticas para comenzar a atacar los problemas.

  • Traslado de la Capital Federal.
  • División de la Provincia. Dividirla por tres: sur, zona núcleo y costera. Se deben superar arraigados intereses centralistas políticos, económicos y judiciales.
  • Absorción del conurbano bonaerense por parte de la ciudad de Buenos Aires. No habría grandes dificultades teniendo en cuenta que económicamente ya hay una dependencia funcional. El AMBA inaugura la modalidad de ciudad-estado.
  • Regionalismo productivo. El PBI debe estar distribuido a lo largo y a lo ancho de la Provincia. Crear y poner en práctica diversos instrumentos (círculos concéntricos de fiscalidad decreciente, traslado y habilitación de nuevos puertos marítimos, infraestructura de conectividad reticular, etc.).
  • Micro regionalización intraprovincial y transprovincial entre municipios separados por fronteras provinciales.
  • Neutralizar migraciones compulsivas. Contribuir al crecimiento de los lugares con desarrollo dispar (incluidos países vecinos).

Algunas de estos objetivos estratégicos son políticas de estado, un atributo de la democracia que aquí da mucho trabajo. Además, las realizaciones implican esfuerzos sostenidos que van más allá de un período.

Como es sabido los gobiernos en nuestro país cuando se hacen cargo empiezan todo de cero. No obstante, en el plazo de un período, hay acciones que se pueden llevar a cabo con los recursos existentes, sin agregar estructuras, nombramientos ni partidas presupuestarias ad hoc.

Son dinámicas de nuevo tipo, aunque existen en nuestra provincia las competencias necesarias. Los procedimientos se componen de actividades que tienden a:

  • ejercitar prácticas de simulación previsoras de las nuevas circunstancias por venir.
  • alentar convicción y expectativa sobre el futuro en el imaginario social,
  • construir redes multivariadas de actores comunitarios funcionales a esos objetivos y expectativas.

El antecedente más inmediato es la simulación estudiantil G20 que se realizó entre 2017 y 2018. Con la iniciativa del Senado y la Dirección General de Escuelas durante la presidencia argentina del G20, se realizaron dos simulaciones, una primera piloto más restringida, y la segunda que llegó a movilizar 30.000 estudiantes y 5.000 docentes organizados en NET (núcleos de elaboración temática), distribuidos en 600 pueblos y las ciudades cabeceras de los 135 municipios de la pBA (gugleando <G20 simulación estudiantilse registran aún hoy más de 300 noticias al respecto).

Con un rediseño adecuado se puede dar sustentabilidad y proyección a la participación de otros actores y plataformas de manera que el involucramiento comunitario tenga mayor impacto, alcance, profundidad y perdurabilidad.

Sociedad 5.0 comienza a imponerse aceleradamente como arquetipo de gestión moderna. El modelo conceptual  no tiene más de cinco años y muestra el made in Japan en el orillo.

Sin que la propuesta implique algún grado de organización adicional a lo existente, la virtualidad de la estrategia está destinada a inspirar la acción del gobierno con el consenso adecuado en la construcción de una nueva sociedad. El objetivo es lograr una “sociedad superinteligente”, centrada en las personas, que integre el ciberespacio (la información) y el espacio físico (el llamado mundo real).

Sociedad 5.0 se está haciendo muy presente en diversas estrategias nacionales en materia de inteligencia artificial o de agenda digital.

Es un ejercicio de prospectiva entendido no como una manera de enfrentar el futuro, sino de hacerlo posible. Así consideran qué tipo de sociedad se quiere tener, más que tratar de prever el tipo de sociedad que asomará al final.

El concepto parte del objetivo de usar la tecnología para alcanzar un futuro mejor. No predice, sino crea. En un horizonte de 10 a 15 años, en que estos desarrollos van a afectar a todos los sectores de la economía y de la sociedad, la transformación digital –que tiene en su núcleo el Internet de las Cosas, la IA, la robótica y blockchain, junto con los datos– se va a expandir para englobar a todo, a todos y a todo evento.

Una definición de Sociedad 5.0 es la siguiente: “una sociedad centrada en lo humano que equilibra el progreso económico con la resolución de problemas sociales mediante un sistema que integra de forma avanzada el ciberespacio y el espacio físico”.

Se espera así impulsar el crecimiento económico y resolver problemas sociales, también a través de la evolución de superciudades o ciudades inteligentes.

Sociedad 5.0 es un buen ejemplo de colaboración público-privada para desarrollar un concepto y una política. Lograr implantar la Sociedad 5.0 no es una cuestión de la industria sola, sino de los ciudadanos, los gobiernos, el mundo académico, etc. Es decir, de toda la sociedad.

El gobierno japonés cree que la dinámica establecida hacia el logro de la nueva configuración, también puede contribuir a la realización de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), no a los 17, pero sí a varios de ellos.

Ing. Alberto Ford
albertoford42@yahoo.com.ar
Buenos Aires, 20 de mayo de 2023